Mientras dormimos, el cerebro activa un sistema encargado de eliminar residuos. Un nuevo estudio sugiere que este proceso podría estar alterado en personas con fatiga crónica.
Los investigadores encontraron una menor señal relacionada con esta limpieza cerebral, especialmente entre quienes sufrían mayores problemas de sueño y concentración.
El hallazgo ofrece una nueva pista para comprender por qué esta enfermedad puede provocar agotamiento persistente, sueño poco reparador y dificultades cognitivas.
Una posible alteración en la limpieza cerebral
El estudio incluyó a 31 personas con encefalomielitis miálgica/síndrome de fatiga crónica y 27 participantes sanos utilizados como grupo de comparación.
Todos fueron examinados mediante resonancia magnética de tres teslas, una tecnología capaz de observar cómo se desplazan las moléculas de agua dentro del cerebro.
A partir de esas imágenes, los científicos calcularon el índice DTI-ALPS, utilizado para estimar indirectamente el funcionamiento del llamado sistema glinfático.
Este sistema facilita el intercambio de líquido alrededor de los vasos sanguíneos y participa en la eliminación de residuos producidos por la actividad cerebral.
Su funcionamiento aumenta durante el sueño, cuando el cerebro moviliza con mayor eficiencia sustancias acumuladas durante las horas de vigilia.
El hemisferio derecho mostró mayor alteración
El índice global fue menor entre las personas con fatiga crónica que entre los participantes sanos, incluso después de ajustar las comparaciones estadísticas.
La diferencia también apareció al analizar el hemisferio derecho por separado. En cambio, el hemisferio izquierdo no presentó una reducción estadísticamente significativa.
Dentro del grupo con fatiga crónica, la actividad estimada fue menor en el lado derecho que en el izquierdo del cerebro.
Los controles sanos no mostraron esa diferencia entre hemisferios, aunque la asimetría general tampoco fue significativamente distinta al comparar ambos grupos.
Los investigadores todavía desconocen por qué la alteración parece concentrarse en el lado derecho y consideran necesario confirmarla con muestras más grandes.
Sueño y concentración aparecen estrechamente relacionados
Cuanto menor era el índice global de limpieza cerebral, más intensos eran los problemas de sueño reportados por las personas con fatiga crónica.
Una relación similar apareció con la concentración: los valores más bajos estuvieron asociados con mayores dificultades para mantener la atención y procesar información.
El sistema glinfático ayuda a retirar proteínas, metabolitos y mediadores inflamatorios. Si funciona deficientemente, algunos residuos podrían permanecer más tiempo en el tejido cerebral.
Esa posible acumulación podría favorecer la neuroinflamación y contribuir a determinados síntomas neurológicos, aunque el estudio no permite establecer una relación directa de causa y efecto.
Se trata de una investigación preliminar y transversal, basada en un indicador indirecto. Aun así, aporta la primera evidencia de una posible disfunción glinfática en esta enfermedad.




