Los pesticidas forman parte de la vida cotidiana a través de los alimentos que consumimos, en especial frutas y verduras. Aunque su función es proteger los cultivos, cada vez existen más evidencias de que también pueden afectar nuestra salud de formas preocupantes.
Uno de los compuestos más estudiados es el clorpirifós, un pesticida presente de manera frecuente en productos agrícolas no orgánicos. Lo alarmante es que, incluso en dosis bajas, puede atravesar la placenta y llegar al cerebro en desarrollo del feto.
Un reciente estudio publicado en JAMA Neurology reveló que la exposición prenatal al clorpirifós está asociada con alteraciones estructurales y metabólicas en el cerebro infantil, así como con dificultades en las habilidades motoras. Este hallazgo despierta una gran preocupación sobre los riesgos invisibles de este químico en nuestra alimentación.
¿Qué es el clorpirifós y dónde se encuentra?
El clorpirifós es un pesticida organofosforado ampliamente usado en la agricultura a nivel mundial. Se aplica principalmente en frutas, verduras y granos, siendo casi omnipresente en cultivos convencionales. A pesar de que su uso residencial fue prohibido en Estados Unidos en 2001, continúa empleándose en muchos países.
Este pesticida puede entrar en el organismo por ingestión, inhalación o contacto dérmico. En el caso de mujeres embarazadas, el clorpirifós atraviesa la placenta y alcanza el torrente sanguíneo fetal, donde se ha encontrado en concentraciones hasta cuatro veces superiores a las maternas.Posteriormente, puede cruzar la barrera hematoencefálica fetal e instalarse directamente en el cerebro en desarrollo.
Efectos del pesticida en el cerebro en desarrollo
Según el estudio publicado en JAMA Neurology, niños de entre 6 y 14 años expuestos en el vientre materno a niveles más altos de clorpirifós presentaron alteraciones cerebrales detectables mediante resonancia magnética.
Se observaron cambios en la corteza frontal y temporal, zonas clave para la memoria, la atención y el control de las emociones. También se identificó un engrosamiento cortical anormal y una reducción del volumen de la sustancia blanca, la cual conecta diferentes áreas del cerebro. Esto sugiere un desarrollo atípico en la diferenciación de la materia gris y blanca.
Además, los niños mostraron menor densidad neuronal en regiones profundas de la sustancia blanca y un flujo sanguíneo cerebral reducido en gran parte del encéfalo. Estos hallazgos indican una disminución en el metabolismo cerebral, lo que puede afectar el funcionamiento global del sistema nervioso.
Alteraciones motoras y desempeño infantil
Más allá de los cambios estructurales, la investigación reveló que los niños expuestos prenatalmente a mayores niveles de clorpirifós tuvieron un peor desempeño en pruebas de habilidades motoras. En particular, presentaron dificultades en la coordinación fina, la programación motora y la velocidad de movimientos, sobre todo en la mano no dominante.
Estos resultados muestran cómo la exposición temprana a pesticidas no solo modifica la arquitectura cerebral, sino que también se traduce en limitaciones funcionales que pueden acompañar al niño durante años de desarrollo.
Mecanismos biológicos del daño
Los investigadores señalan que el clorpirifós aumenta el estrés oxidativo y la inflamación en el cerebro en desarrollo. Estas condiciones afectan las mitocondrias, organelos encargados de producir energía, lo que compromete la maduración neuronal y la formación adecuada de la mielina, sustancia que recubre los axones y asegura una transmisión rápida de la información.
En modelos animales se ha comprobado que este pesticida puede alterar la diferenciación de glía y neuronas, interrumpir la generación de sinapsis y desencadenar muerte celular. En humanos, estos procesos podrían explicar las alteraciones observadas en imágenes cerebrales y los déficits motores.
Riesgo prenatal por pesticidas en verduras y frutas
Este estudio refuerza la preocupación sobre el riesgo prenatal por pesticidas en verduras y frutas de consumo común. Dado que el clorpirifós está presente en alimentos cotidianos, la exposición puede darse incluso sin que las familias tengan conocimiento.
Aunque algunos países han comenzado a restringir o prohibir su uso, aún está permitido en muchas regiones agrícolas. Por ello, reducir el consumo de productos cultivados con pesticidas, optar por alimentos orgánicos o lavar y pelar adecuadamente frutas y verduras se plantea como una estrategia preventiva.
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Conclusiones
Un pesticida presente en frutas puede dañar el cerebro infantil desde las primeras etapas de la gestación, alterando su desarrollo estructural y funcional. La exposición prenatal al clorpirifós no solo cambia la arquitectura cerebral, sino que también afecta el desempeño motor y la salud cognitiva a largo plazo.
Como destaca el estudio publicado en JAMA Neurology, estos hallazgos son un llamado urgente a reconsiderar el uso de pesticidas en la producción agrícola y a promover alternativas más seguras para proteger tanto la salud infantil como la de futuras generaciones.
- Peterson, B. S., Delavari, S., Bansal, R., et al. (2025). Brain Abnormalities in Children Exposed Prenatally to the Pesticide Chlorpyrifos. JAMA Neurology. Advance online publication. DOI: 10.1001/jamaneurol.2025.2818
