La inmunoterapia ayuda a las defensas del organismo a combatir el cáncer. Su funcionamiento también podría estar relacionado con otros medicamentos que reciben los pacientes.
Una investigación publicada en PLOS Medicine vinculó el uso de ciertos antidepresivos con una mayor supervivencia en personas con cáncer que comenzaban a recibir inmunoterapia.
El hallazgo plantea estudiar estos medicamentos como complemento del tratamiento oncológico, apoyándose en investigaciones previas que identificaron su capacidad para estimular defensas antitumorales en ratones.
Antidepresivos e inmunoterapia contra el cáncer
Los investigadores analizaron registros clínicos de adultos con tumores sólidos y diagnóstico de depresión o ansiedad, tratados con inmunoterapia entre los años 2015 y 2025.
Compararon a quienes tomaban antidepresivos llamados inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina, conocidos como ISRS, con pacientes que utilizaban benzodiacepinas, medicamentos empleados contra la ansiedad.
Para hacer comparables ambos grupos, seleccionaron 1.567 pacientes de cada uno y equilibraron 49 características clínicas registradas antes del inicio del tratamiento contra el cáncer.
Durante dos años, falleció el 23,5 % de quienes recibían ISRS, frente al 34,4 % del grupo que tomaba benzodiacepinas. Las muertes incluían cualquier causa.
Además, entre quienes utilizaban esos antidepresivos se registraron menos diagnósticos nuevos de metástasis a distancia, es decir, de cáncer extendido hacia otras partes del cuerpo.
Una conexión con las defensas del organismo
La explicación propuesta involucra al transportador de serotonina, una proteína que estudios anteriores identificaron como un freno para ciertas células inmunitarias que atacan los tumores.
Los ISRS bloquean ese transportador. En experimentos previos con ratones, su acción favoreció las defensas antitumorales y reforzó el efecto de una modalidad de inmunoterapia.
Para explorar esa conexión, los autores también analizaron información genética de más de 8.000 tumores humanos, correspondientes a 20 tipos de cáncer, mediante otra base de datos.
En 13 de esos tipos, una mayor actividad del gen del transportador estaba relacionada con una menor presencia de señales de actividad inmunitaria dentro del tumor.
Ese análisis procedía de pacientes distintos a los del seguimiento clínico y aportó indicios biológicos para investigar la relación entre antidepresivos y defensas contra el cáncer.
Qué falta comprobar en los próximos ensayos
El seguimiento también encontró más efectos adversos relacionados con la actividad inmunitaria entre quienes tomaban ISRS, principalmente alteraciones de la tiroides durante el tratamiento oncológico.
En cambio, los investigadores no detectaron un aumento de inflamación del hígado, los pulmones o el intestino, otros órganos que pueden verse afectados por la inmunoterapia.
Como los tratamientos procedían de decisiones clínicas previas, los resultados describen una asociación. Las diferencias de salud entre pacientes también podrían influir en la supervivencia.
Entre los datos ausentes estaba la capacidad de cada persona para realizar actividades cotidianas, un aspecto que puede influir considerablemente en la evolución del cáncer.
Los autores proponen realizar ensayos con asignación aleatoria de tratamientos para determinar si incorporar estos antidepresivos mejora la supervivencia y evaluar sus efectos inmunitarios.




