La depresión es uno de los trastornos mentales más comunes y debilitantes en el mundo, afectando a millones de personas cada año. A pesar de décadas de investigación, aún existían vacíos importantes sobre los mecanismos celulares que originan esta condición.
Recientemente, un estudio publicado en Nature Genetics dio un giro trascendental al identificar, por primera vez, las células cerebrales específicas responsables de la depresión. Este hallazgo marca un hito crucial en la búsqueda de tratamientos más efectivos y personalizados.
El avance abre la posibilidad de comprender de manera mucho más precisa cómo ciertas poblaciones neuronales y gliales influyen directamente en los síntomas depresivos, y cómo podrían convertirse en blancos terapéuticos.
Depresión: un problema de salud global
La depresión no solo afecta el estado de ánimo, también interfiere en la memoria, el sueño y el rendimiento laboral. Es considerada por la Organización Mundial de la Salud como una de las principales causas de discapacidad en el mundo.
Comprender las bases celulares de este trastorno resulta esencial porque los tratamientos actuales, aunque útiles, no funcionan para todos. Muchos pacientes presentan resistencia a los antidepresivos disponibles y necesitan terapias alternativas.
Este contexto hace que identificar las células responsables de la depresión sea un avance de gran importancia, pues permite trazar rutas más claras hacia la medicina de precisión en salud mental.
Descubriendo las células responsables de la depresión
Según el estudio publicado en Nature Genetics, los investigadores emplearon técnicas de secuenciación de ARN unicelular (snRNA-seq) para analizar muestras de cerebros humanos. Este enfoque permitió distinguir qué tipos de células mostraban alteraciones ligadas a la depresión.
Los resultados revelaron dos poblaciones celulares clave: un subtipo específico de neuronas excitadoras, denominado ExN1, y un subtipo de microglías, identificado como Mic2. Ambas mostraron diferencias significativas entre cerebros de personas con depresión y controles sanos.
Estas células parecían funcionar como nodos centrales donde convergen múltiples variantes genéticas asociadas al riesgo de depresión, lo que sugiere un papel determinante en el desarrollo del trastorno.
Técnicas innovadoras para el hallazgo
Los investigadores combinaron estudios genómicos previos, basados en asociaciones de variantes genéticas (GWAS), con análisis epigenómicos y transcriptómicos. Esta integración de datos permitió mapear cómo las mutaciones influyen en el funcionamiento de células específicas.
La identificación de ExN1 y Mic2 se apoyó en herramientas de bioinformática capaces de procesar millones de datos moleculares, revelando patrones imposibles de detectar con métodos convencionales.
De esta manera, el trabajo demostró que la depresión no es un problema distribuido de manera uniforme en el cerebro, sino que depende de células concretas cuya alteración genera vulnerabilidad.
El rol de las neuronas excitadoras ExN1
Las neuronas excitadoras ExN1 se localizan principalmente en la corteza cerebral, región clave para la regulación de emociones y funciones cognitivas. En los cerebros con depresión, estas neuronas mostraron cambios en la expresión de genes relacionados con la comunicación sináptica.
En términos sencillos, esto significa que la forma en que estas neuronas transmiten información se ve alterada, afectando la manera en que el cerebro procesa las emociones.
El hallazgo confirma que la depresión tiene raíces profundas en el funcionamiento neuronal y no solo en desequilibrios químicos generales, como tradicionalmente se había creído.
Microglía Mic2: guardianas que pierden el equilibrio
Además de las neuronas, el estudio destacó el papel de un subtipo específico de microglía, conocido como Mic2. Estas células son parte del sistema inmune del cerebro y se encargan de eliminar desechos y mantener la salud neuronal.
En cerebros con depresión, las Mic2 presentaron una sobreactivación, lo que podría generar un ambiente inflamatorio crónico que afecta negativamente la función cerebral.
Este descubrimiento refuerza la idea de que la depresión tiene también un componente inmunológico, donde la inflamación del sistema nervioso central desempeña un rol crítico en la aparición de los síntomas.
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Conclusión
El trabajo publicado en Nature Genetics constituye la primera evidencia que identifica poblaciones neuronales específicas responsables en la fisiopatología de la depresión. Este avance cambia la forma en que entendemos el origen de este trastorno.
Más allá de un desequilibrio químico, la depresión parece surgir de fallos concretos en poblaciones celulares clave. Comprender este mecanismo ofrece esperanza de tratamientos más efectivos, diagnósticos más rápidos y, sobre todo, una mejora significativa en la calidad de vida de millones de personas.
Chawla, A., Cakmakci, D., Fiori, L.M. et al. (2025). Single-nucleus chromatin accessibility profiling identifies cell types and functional variants contributing to major depression. Nature Genetics. DOI: 10.1038/s41588-025-02249-4

Exelente!!
Interesante. Las terapias combinadas encuentran en este articulo una fundamentación fuerte, emociones y pensamientos son elementos distintos. La corteza establece interacción. El hallazgo sustenta las terapias actuales que no son solo farmacológicas.