La papa es uno de los alimentos más importantes del mundo. Millones de personas dependen de ella cada día para obtener energía y nutrientes. Pero pocos saben que la papa tiene un origen sorprendente y misterioso.
Un grupo internacional de científicos descubrió que la papa surgió hace 8 a 9 millones de años gracias a un cruce natural entre dos plantas diferentes. La hibridación ancestral ocurrió entre un linaje emparentado con el tomate y otro perteneciente al grupo Etuberosum, cuyas especies no producen tubérculos.
Este encuentro genético accidental cambió para siempre la historia de la alimentación. La investigación fue publicada en la prestigiosa revista Cell.
El cruce que lo cambió todo
Los investigadores analizaron más de 120 genomas de papas y de sus parientes silvestres. Encontraron que todas las especies del grupo Petota, que incluye a la papa, tienen un ADN mixto.
Ese ADN proviene en partes iguales de las dos especies ancestrales. Es decir, la papa no es hija de una sola planta, sino el resultado de un “romance genético” entre linajes distintos. Esta mezcla de genes fue la clave para que surgiera un rasgo revolucionario: los tubérculos.
El origen de los tubérculos
Ni el tomate ni Etuberosum producen tubérculos. Entonces, ¿cómo apareció esa capacidad tan útil en la papa?
El secreto está en dos genes. El primero, llamado SP6A, proviene del linaje cercano al tomate. Actúa como una especie de interruptor que enciende la formación de tubérculos. El segundo, llamado IT1, proviene de Etuberosum y regula el crecimiento de los tallos subterráneos.
Al combinarse, estos genes permitieron que la papa desarrollara tubérculos bajo tierra. Gracias a ellos, la planta pudo guardar reservas de energía en un órgano que antes no existía.
- Leer más: Descubren que la mashua negra, un tubérculo andino, tiene más proteínas que el trigo y el arroz.
La ayuda del clima y los Andes
Este cruce natural ocurrió en un momento de grandes cambios geológicos. Los Andes estaban creciendo y modificando los ambientes de Sudamérica. Hace entre 6 y 10 millones de años, la región se volvió más fría y seca.
En esas condiciones, las plantas con tubérculos tenían ventaja. Podían almacenar nutrientes bajo tierra y sobrevivir a los cambios climáticos. Esa capacidad permitió que la papa y sus parientes se diversificaran rápidamente y colonizaran nuevos hábitats.
De un accidente natural a un alimento esencial
Lo más fascinante es que todo esto ocurrió sin intervención humana. Fue un experimento natural, una especie de apuesta genética de la naturaleza. Nadie planeó este cruce, pero sus consecuencias llegaron hasta nosotros.
Hoy la papa es el cuarto alimento más consumido del mundo, después del trigo, el arroz y el maíz. Se cultiva en todos los continentes y forma parte de la dieta diaria de millones de personas.
Este hallazgo nos recuerda que muchos de los alimentos que damos por sentados son el resultado de millones de años de evolución y de sucesos fortuitos.
Lo que la ciencia puede aprender de la papa
El descubrimiento no solo responde a una gran pregunta científica sobre el origen de la papa. También abre nuevas oportunidades para la agricultura y la biotecnología.
Con esta información genética, los investigadores podrían:
- Mejorar la resistencia de las papas frente al cambio climático.
- Crear nuevas variedades más productivas y nutritivas.
- Desarrollar papas capaces de reproducirse por semilla en lugar de tubérculos, lo que facilitaría su cultivo.
- Incluso transferir genes de papa a tomates, para explorar cultivos con funciones mixtas.
Así como la naturaleza hizo “ingeniería genética” hace millones de años, hoy la ciencia moderna puede inspirarse en esos mecanismos para diseñar mejores alimentos.
Un salto evolutivo extraordinario
En biología es raro que aparezca un órgano completamente nuevo. La papa es un ejemplo único: de dos plantas que no tenían tubérculos surgió una que sí los produce.
Ese salto evolutivo permitió que la papa se convirtiera en un recurso clave para los ecosistemas andinos primero, y para la humanidad después. La mezcla de genes, junto con el contexto climático, fue la fórmula perfecta.
Una lección de la naturaleza
La historia de la papa nos enseña varias cosas. Primero, que la evolución está llena de eventos inesperados que transforman la vida en el planeta. Segundo, que los alimentos que consumimos hoy son herencia de esos procesos.
Finalmente, nos recuerda que la naturaleza es también una ingeniera experta. Mucho antes de que los humanos pensaran en biotecnología, ya estaba realizando cruces, pruebas y experimentos a su manera.
Conclusión
La papa no es simplemente un alimento cotidiano. Es el resultado de un antiguo cruce genético entre un pariente del tomate y una planta silvestre. Ese encuentro, ocurrido hace millones de años, dio origen a los tubérculos y permitió que este cultivo se expandiera por el mundo.
Hoy entendemos mejor su origen gracias a la ciencia. Y con ese conocimiento podemos inspirarnos para enfrentar nuevos desafíos agrícolas. La naturaleza nos regaló la papa; ahora nos toca a nosotros cuidarla y mejorarla para el futuro.
- Zhang Z., Zhang P., Ding Y., Wang Z., Ma Z., Gagnon E., et al. (2025). Ancient hybridization underlies tuberization and radiation of the potato lineage. Cell. doi: 10.1016/j.cell.2025.06.034.Epub ahead of print. PMID: 40749684.




