El cáncer cerebral es uno de los más letales. Pero un nuevo tratamiento inmunológico ha cambiado la historia de un médico australiano que decidió arriesgarlo todo. En mayo de 2023, Richard Scolyer, patólogo oncológico de 57 años, estaba de viaje en Polonia cuando sufrió una convulsión inesperada en su hotel. Al regresar a Australia, una resonancia magnética reveló un diagnóstico devastador: glioblastoma IDH salvaje de grado 4, el tipo de tumor cerebral más agresivo.
Este tipo de cáncer invade el cerebro con rapidez y pocas veces responde al tratamiento. La esperanza de vida media es de 12 a 15 meses. El glioblastoma es casi imposible de extirpar completamente. A menudo, vuelve a crecer incluso después de cirugía, radioterapia y quimioterapia.
De investigador a paciente: usar su propio hallazgo
Scolyer no era un paciente cualquiera. Durante años, había investigado tratamientos para el melanoma junto a su colega y amiga, la oncóloga Georgina Long. Ambos lideraron ensayos que revolucionaron la inmunoterapia en pacientes con melanoma metastásico. Lograron aumentar la supervivencia a largo plazo en muchos casos.
Ahora, enfrentando su propio cáncer, decidieron aplicar por primera vez ese enfoque inmunológico en un tumor cerebral, algo nunca antes intentado.
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¿En qué consiste la inmunoterapia?
La inmunoterapia activa al sistema inmune del propio paciente para que reconozca y destruya las células cancerígenas. Es un tratamiento altamente personalizado. A diferencia de la quimioterapia, no busca matar células indiscriminadamente, sino enseñarle al cuerpo a defenderse por sí mismo del tumor.
En melanoma, esta estrategia logró resultados sorprendentes. Pero hasta ahora, el cerebro se consideraba un “santuario inmunológico”, difícil de alcanzar con esta terapia.
Un tratamiento sin precedentes
Scolyer fue el primer paciente con glioblastoma en recibir una combinación de inmunoterapia antes de la cirugía. A esto se le suma una vacuna personalizada. Su protocolo incluyó:
- Fármacos inhibidores de los puntos de control inmunitario.
- Una vacuna desarrollada con el perfil genético de su propio tumor.
- Cirugía posterior para remover parte del tumor.
- Radioterapia y quimioterapia como tratamiento complementario.
Todo el tratamiento se planificó antes de operar, algo inusual. Normalmente se actúa primero con cirugía, y luego con tratamientos oncológicos.
¿Cuáles eran los riesgos?
El enfoque fue extremadamente arriesgado. Nunca se había probado en humanos. Las probabilidades de sufrir efectos adversos graves superaban el 60%. Entre los riesgos estaban:
- Daño cerebral permanente.
- Inmunotoxicidad severa.
- Fallo multiorgánico.
- Muerte súbita por reacción inmunológica.
Sin embargo, Scolyer aceptó sin dudar. “Valía la pena intentarlo”, dijo en entrevistas. No había otra opción con una probabilidad razonable de éxito.
Un resultado inesperado
Al mes del tratamiento, una resonancia reveló que el tumor no había crecido. El análisis posterior mostró signos de fuerte respuesta inmune en el tejido tumoral. Un año después, el glioblastoma no ha regresado. Esto es sumamente inusual. Incluso una remisión parcial ya se considera un éxito.
Scolyer sigue recibiendo dosis de inmunoterapia. Aunque sufre convulsiones ocasionales y fatiga, dice sentirse mejor que en años. Ha vuelto a correr, nadar y pasar tiempo con sus hijos. “No me siento como un paciente terminal”, declaró recientemente.
La ciencia detrás del experimento
El equipo de Long y Scolyer recolectó muestras de sangre, tejidos y escáneres en cada etapa del proceso. Están generando una base de datos sin precedentes. Cada célula analizada ofrece pistas sobre cómo el sistema inmune puede penetrar el cerebro y atacar tumores sin dañar el tejido sano.
Este enfoque no es una cura, pero podría abrir la puerta a futuros ensayos clínicos. El objetivo es probarlo con más pacientes. Los resultados preliminares serán publicados este año en revistas científicas especializadas. Si se confirman, podrían cambiar el enfoque al tratamiento del glioblastoma.
Un libro para contar su historia
Durante su tratamiento, Scolyer escribió junto al periodista Garry Maddox el libro Brainstorm. En él narra su historia médica y personal. Allí relata el miedo de perder a sus hijos adolescentes, la angustia de los efectos secundarios, y la decisión de despedirse del hospital donde trabajó.
También reflexiona sobre la necesidad de invertir en ciencia. “El conocimiento me salvó la vida. No me curó, pero me dio tiempo”, afirma.
Conclusión
Richard Scolyer es el primer paciente con glioblastoma tratado con inmunoterapia antes de la cirugía, con resultados que desafían el pronóstico habitual. Aunque aún no existe cura para este cáncer, su historia ofrece esperanza. El conocimiento científico aplicado con audacia puede extender la vida y mejorar su calidad.
Este caso pionero abre la puerta a nuevos ensayos clínicos. Su experiencia podría beneficiar a miles de personas que hoy enfrentan este diagnóstico sin opciones. Su valentía, y la ciencia que él mismo ayudó a desarrollar, están cambiando la historia del cáncer cerebral. Un experimento que podría marcar un antes y un después.
- Long, G. V., et al. (2025). Neoadjuvant triplet immune checkpoint blockade in newly diagnosed glioblastoma. Nature Medicine, 1-10.
- Professor Richard Scolyer AO. (2025). Melanoma Institute Australia.

Hola, mi hijo tiene un tumor cerebral, lo operaron pero no pudieron sacarlo, hizo rayos y quimioterapia, se redujo pero volvió a crecer, está ahora con una quimioterapia muy agresiva. Quisiera información, gracias.