El uso de teléfonos inteligentes se ha vuelto inseparable de la vida moderna, influyendo incluso en rutinas de higiene personal. Una práctica cada vez más frecuente es llevar el celular al baño, ya sea para leer noticias, revisar redes sociales o distraerse unos minutos. Aunque parezca inofensiva, esta costumbre puede tener consecuencias médicas inesperadas.
Según un estudio publicado en PLOS One, realizado por investigadores de Harvard, pasar más tiempo sentado en el inodoro por estar usando el celular puede incrementar la probabilidad de desarrollar hemorroides. Esta enfermedad representa uno de los trastornos gastrointestinales más comunes y genera millones de consultas médicas cada año.
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Qué son las hemorroides y su impacto
Las hemorroides son dilataciones venosas localizadas en el recto o el ano, que pueden causar sangrado, dolor o incomodidad. Son más comunes de lo que se cree: millones de personas en todo el mundo buscan atención médica por este problema cada año. De hecho, se atienden más casos de hemorroides que de cáncer colorrectal o síndrome de intestino irritable.
El impacto no es solo clínico. En Estados Unidos, el tratamiento de hemorroides genera un gasto estimado superior a los 800 millones de dólares anuales. Esto refleja no solo la magnitud del problema, sino también la importancia de identificar factores de riesgo prevenibles.
Hasta ahora, los principales factores asociados han sido el estreñimiento, el esfuerzo excesivo al evacuar, el embarazo, la obesidad y la falta de fibra en la dieta. Sin embargo, la investigación reciente añade un nuevo elemento a la lista: el tiempo prolongado sentado en el inodoro con un celular en la mano.
Cómo se realizó el estudio científico
El estudio se llevó a cabo en el Beth Israel Deaconess Medical Center, afiliado a la Escuela de Medicina de Harvard. Participaron 125 adultos que estaban sometiéndose a colonoscopías de rutina. Antes del procedimiento, los voluntarios completaron cuestionarios sobre sus hábitos de uso del celular en el baño, dieta, actividad física y síntomas intestinales.
La presencia de hemorroides fue evaluada directamente durante la colonoscopía por médicos especialistas, lo que garantiza un diagnóstico objetivo. Además, se aplicaron cuestionarios validados como el Rome IV, utilizado en gastroenterología para identificar trastornos intestinales.
El análisis estadístico incluyó variables como edad, sexo, índice de masa corporal, nivel de ejercicio y consumo de fibra. De esta manera, los investigadores pudieron aislar el efecto específico del uso del celular en el inodoro sobre el riesgo de hemorroides.
Resultados principales del estudio
Los datos fueron reveladores. Dos de cada tres participantes (66%) admitieron usar el celular en el inodoro. Entre ellos, el 37% pasaba más de cinco minutos en cada visita, comparado con solo 7% de los que no usaban teléfono.
En total, el 43% de los participantes presentaba hemorroides detectadas en la colonoscopía. Tras ajustar por factores de confusión, los investigadores encontraron que el uso del celular en el baño aumentaba el riesgo de hemorroides en un 46%. Es decir, casi la mitad más de probabilidades.
Las actividades más comunes realizadas con el celular durante el uso del inodoro fueron leer noticias (54%) y revisar redes sociales (44%). Esto confirma que no se trata de un comportamiento aislado, sino de una práctica extendida y culturalmente normalizada en la era digital.
Explicaciones posibles del vínculo encontrado
El mecanismo propuesto por los investigadores es relativamente sencillo. Sentarse en un inodoro estándar ejerce presión sobre el área rectal, y cuanto más tiempo se mantiene esa postura, mayor es el riesgo de congestión venosa. El uso del celular, al distraer, prolonga la permanencia en el baño.
A diferencia de estar sentado en una silla, donde los músculos reciben soporte, en el inodoro la zona pélvica queda en tensión constante. Esa presión adicional sobre los cojines hemorroidales favorece la inflamación y el desarrollo de hemorroides con el tiempo.
Lo más interesante es que el estudio no encontró diferencias significativas en cuanto al esfuerzo para evacuar entre usuarios y no usuarios de celulares. Esto sugiere que el factor decisivo no es el esfuerzo, sino el tiempo prolongado sentado con el dispositivo.
Limitaciones y recomendaciones futuras
Los autores reconocen ciertas limitaciones. Al ser un estudio transversal, no se puede establecer con certeza una relación causal, solo una asociación. Además, la muestra incluyó adultos mayores de 45 años, por lo que no necesariamente refleja lo que ocurre en jóvenes.
Sin embargo, los resultados son consistentes y apoyados por mediciones objetivas como la colonoscopía. Para el futuro, los investigadores sugieren estudios longitudinales que sigan a los participantes a lo largo de los años, así como intervenciones educativas para reducir la permanencia en el baño.
También sería interesante explorar si el tiempo acumulado de uso del celular en el inodoro a lo largo de los años influye en la severidad de las hemorroides. Esto podría ofrecer información más precisa para la prevención.
Conclusión
Los investigadores concluyen que usar el celular en el baño incrementa significativamente el riesgo de hemorroides. Este hallazgo refuerza una recomendación simple pero importante: limitar el tiempo en el inodoro y evitar distracciones tecnológicas.
En un mundo donde el celular acompaña casi todas las actividades, reconocer sus efectos inesperados en la salud es crucial. Tomar conciencia de este hábito cotidiano puede ayudar a reducir el riesgo de una condición molesta y costosa, favoreciendo prácticas más saludables y preventivas.
- Ramprasad, C., Wu, C., Chang, J., et al. (2025). Smartphone use on the toilet and the risk of hemorrhoids. PLOS One, 20(9). DOI: 10.1371/journal.pone.0329983




