Durante mucho tiempo se creyó que los ataques cardíacos y los derrames cerebrales ocurrían de forma repentina, sin advertencia. Sin embargo, la ciencia demuestra lo contrario. Un estudio global publicado en The Journal of the American College of Cardiology revela que más del 99 % de las personas afectadas ya presentaban al menos un factor de riesgo antes del evento.
Los investigadores de Northwestern Medicine (EE. UU.) y la Universidad de Yonsei (Corea del Sur) analizaron los registros médicos de más de 9 millones de adultos. Descubrieron que las enfermedades cardiovasculares casi nunca aparecen sin señales previas y que la mayoría de los casos comparten causas prevenibles comunes.
Estos hallazgos confirman que la prevención de ataques cardíacos depende del control de cuatro factores modificables: la presión arterial, el colesterol, la glucosa en sangre y el tabaquismo. Su manejo adecuado podría evitar millones de muertes cada año en todo el mundo.
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Presión arterial elevada: el factor más común
Según el estudio publicado en The Journal of the American College of Cardiology, la hipertensión o presión arterial alta fue la causa más frecuente, presente en más del 95 % de los casos analizados. Esta condición ejerce una presión excesiva sobre las arterias, debilitándolas con el tiempo y aumentando el riesgo de infarto o accidente cerebrovascular.
Mantener la presión por debajo de 120/80 mm Hg mediante una alimentación equilibrada, actividad física regular y control del estrés es esencial para la prevención de ataques cardíacos. Los médicos recomiendan reducir el consumo de sal, evitar el sedentarismo y mantener un peso saludable.
Incluso pequeñas reducciones en la presión arterial pueden disminuir significativamente el riesgo de eventos cardiovasculares, lo que demuestra la importancia del control temprano y constante.
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Colesterol alto: enemigo silencioso del corazón
El colesterol total superior a 200 mg/dL fue otro de los factores de riesgo más comunes. Este lípido, aunque necesario para varias funciones del cuerpo, puede acumularse en las paredes arteriales cuando está en exceso, formando placas que obstruyen el flujo sanguíneo.
Con el tiempo, estas placas pueden romperse y causar un coágulo, lo que bloquea el suministro de sangre al corazón o al cerebro. Por eso, mantener niveles saludables de colesterol es crucial para reducir el riesgo de infartos y derrames cerebrales.
Una dieta rica en frutas, verduras, legumbres y grasas saludables como el aceite de oliva, junto con ejercicio y la reducción del consumo de grasas saturadas, ayuda a mantener el colesterol en niveles óptimos.
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Glucosa alta: el azúcar que daña las arterias
El estudio también identificó la glucemia en ayunas elevada —mayor de 100 mg/dL— como un factor decisivo en la aparición de enfermedades cardiovasculares. La hiperglucemia daña los vasos sanguíneos y acelera la aterosclerosis, un proceso que endurece y estrecha las arterias.
Las personas con diabetes o resistencia a la insulina enfrentan un riesgo particularmente alto. Controlar el azúcar en sangre mediante una alimentación balanceada, ejercicio regular y seguimiento médico permite reducir de manera significativa las probabilidades de sufrir un infarto o un derrame cerebral.
Los investigadores destacan que incluso niveles ligeramente elevados de glucosa, si se mantienen a largo plazo, pueden provocar daños acumulativos en las arterias.
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Tabaquismo: un riesgo totalmente evitable
El tabaquismo, tanto actual como pasado, sigue siendo uno de los principales enemigos del corazón. Fumar aumenta la presión arterial, reduce el oxígeno disponible en la sangre y favorece la formación de coágulos. Además, daña las paredes arteriales, acelerando la aparición de placas de colesterol.
Abandonar el tabaco es una de las decisiones más importantes para la salud cardiovascular. Dejar de fumar reduce el riesgo de infarto a la mitad en tan solo un año y mejora la circulación casi de inmediato.
Los autores del estudio enfatizan que incluso la exposición pasiva al humo del tabaco puede incrementar el riesgo, por lo que recomiendan evitar ambientes con humo y promover espacios libres de cigarrillos.
Evidencia contundente en millones de personas
Los investigadores siguieron durante más de diez años a más de nueve millones de adultos coreanos y a casi siete mil estadounidenses. Los resultados fueron consistentes entre ambas poblaciones: el 99 % de quienes sufrieron insuficiencia cardíaca, infarto o accidente cerebrovascular ya tenían al menos un factor de riesgo previo, y más del 93 % acumulaban dos o más.
Incluso en mujeres menores de 60 años —consideradas tradicionalmente de bajo riesgo—, más del 95 % presentaban presión arterial, colesterol o glucosa fuera de rango antes de su primer evento cardiovascular. Esto demuestra que nadie está completamente libre de riesgo y que la prevención debe comenzar desde etapas tempranas de la vida.
El Dr. Philip Greenland, autor principal del estudio, subraya que el objetivo ahora es reforzar la detección y el control de los factores modificables, en lugar de centrarse en causas difíciles de tratar. La evidencia deja claro que la salud cardiovascular depende en gran medida de nuestras decisiones diarias.
Conclusión
El estudio liderado por Northwestern Medicine y la Universidad de Yonsei refuta la creencia de que los ataques cardíacos o los derrames cerebrales llegan sin aviso. Más del 99 % de los casos analizados mostraron uno o varios factores de riesgo presentes con antelación.
Controlar la presión arterial, el colesterol, la glucosa y evitar el tabaco representa la estrategia más eficaz para proteger el corazón y el cerebro. La prevención de ataques cardíacos empieza con decisiones cotidianas, y los datos científicos confirman que actuar hoy puede marcar la diferencia entre la vida y la enfermedad.
Greenland, P., et al. (2025). Association of Nonoptimal Cardiovascular Risk Factors With Incident Cardiovascular Disease: Evidence From Large Cohorts in Korea and the United States. Journal of the American College of Cardiology. DOI: 10.1016/j.jacc.2025.07.014





Muy interesante,a mi me diagnosticaron ateromas y me indicaron no consumir aceite vegetal,en cambio si aceite oliva y grasa animal