Durante décadas, los científicos intentaron entender por qué casi todos los humanos prefieren usar la mano derecha.
Ahora, un nuevo estudio internacional acaba de ofrecer una de las explicaciones más sólidas hasta ahora.
La investigación analizó más de 2,000 primates pertenecientes a 41 especies distintas.
Los resultados revelaron que los humanos dejaron de parecer una rareza evolutiva cuando los científicos consideraron dos factores clave: caminar erguidos y el crecimiento del cerebro.
Caminar erguidos cambió nuestras manos
Según los investigadores, el bipedalismo liberó las manos de las funciones relacionadas directamente con el movimiento corporal. Eso permitió desarrollar tareas manuales mucho más precisas y especializadas.
Con el paso de millones de años, esa presión evolutiva habría favorecido una preferencia manual más marcada. En especies humanas antiguas, la dominancia probablemente era más débil que la actual.
Sin embargo, conforme el cerebro humano aumentó de tamaño y complejidad, también creció la lateralización. Eso significa que ciertas funciones comenzaron a concentrarse más en un hemisferio cerebral específico.
Los científicos descubrieron que especies como Homo erectus y los neandertales ya mostraban señales claras de una fuerte preferencia manual hacia la derecha.
El cerebro humano también tuvo un papel
El estudio sostiene que la expansión cerebral ayudó a reforzar esta tendencia hasta niveles únicos dentro del mundo de los primates. Hoy, alrededor del 90% de humanos es diestro.
Curiosamente, otros primates también presentan preferencias manuales, aunque ninguna especie alcanza un nivel tan extremo y consistente como nuestra propia especie.
Los investigadores creen que la mano dominante podría ser una consecuencia directa de características que definieron la evolución humana, incluyendo la inteligencia avanzada y la postura erguida.
Aun así, persiste una incógnita importante. Los científicos todavía no logran explicar completamente por qué una parte de la población continúa siendo zurda.
