Un estudio reciente publicado en la revista científica JAMA Network Open investigó la relación entre el día de la semana en que se realiza una cirugía y la probabilidad de que aparezcan complicaciones graves o, en casos más extremos, el fallecimiento de la persona operada.
A grandes rasgos, este trabajo analizó si operarse inmediatamente antes del fin de semana, es decir un viernes (o el día previo a un periodo festivo largo), puede incrementar el riesgo de que surjan complicaciones posoperatorias y elevar la tasa de mortalidad en comparación con aquellas personas que son intervenidas en otros días de la semana, en concreto los lunes.
El objetivo clave del estudio fue observar la tasa de complicaciones, readmisiones al hospital y mortalidad de miles de pacientes, abarcando desde el periodo de 30 días posoperatorio hasta un análisis extendido de 90 días y un año después de la intervención. Comprender esta asociación puede ayudar a que hospitales y especialistas optimicen la atención, ajustando protocolos o recursos disponibles para reducir riesgos.
¿Cómo se realizó la investigación?
Los investigadores examinaron datos de más de 400.000 pacientes adultos en Ontario (Canadá), todos ellos sometidos a alguna de las 25 cirugías consideradas más comunes en distintas especialidades: cirugía general, ortopedia, cirugía cardiovascular y otras tantas. La base de datos cubría un amplio rango de procedimientos, desde operaciones de urgencia hasta cirugías electivas.
El proceso de estudio consistió en la clasificación de los pacientes en dos grupos principales:
- Prefin de semana: Intervenciones realizadas un viernes o, en ciertos casos, el día previo a un festivo oficial que generaba un fin de semana largo.
- Postfin de semana: Cirugías llevadas a cabo un lunes o el día inmediatamente posterior a esos periodos festivos.
Esta distinción buscó identificar cómo la cercanía inmediata del posoperatorio con los días no laborables afectaba parámetros como:
- La probabilidad de sufrir complicaciones (infecciones, problemas respiratorios, fallos cardiacos, etc.).
- La necesidad de volver al hospital (readmisiones) a corto, mediano y largo plazo.
- La tasa de fallecimientos a 30 días, 90 días y un año después de la intervención.
El estudio aprovechó bases de datos administrativas con información demográfica, fechas de ingreso, diagnósticos, procedimientos realizados y datos de alta de los pacientes. Mediante modelos estadísticos avanzados, los investigadores ajustaron los resultados considerando diversos factores que podrían influir en el pronóstico, como la edad de los pacientes, su nivel de comorbilidad, la experiencia de los cirujanos y anestesiólogos, o el tipo de hospital (grande y académico vs. más pequeño y comunitario).
Hallazgos más importantes del estudio
Los resultados mostraron un patrón coherente: operarse en viernes implicó un riesgo ligeramente mayor de enfrentar complicaciones, reingresos y mortalidad, en comparación con quienes fueron operados un lunes. Aunque las diferencias no fueron descomunales, sí resultaron estadísticamente significativas. Entre los puntos clave destacan:
Más complicaciones tempranas: A 30 días, los pacientes operados inmediatamente antes del fin de semana presentaron una tasa de complicaciones (y también de mortalidad) un poco más alta que aquellos intervenidos después del fin de semana.
Persistencia del riesgo: La tendencia no solo apareció en el corto plazo (30 días), sino que se mantuvo en las mediciones a 90 días e incluso a un año, lo que sugiere que el impacto de la atención posoperatoria de fin de semana podría tener repercusiones a largo plazo.
Elevación en la mortalidad: Si bien el porcentaje de muertes no fue alto en términos absolutos (en comparación con el total de personas intervenidas), la investigación detectó un aumento significativo entre quienes se operaron en viernes. Los autores apuntan a que la suma de factores organizativos y clínicos durante los fines de semana explicaría este hallazgo.
Mayor probabilidad de reingreso: Otro factor importante fue la mayor frecuencia de readmisiones entre los pacientes operados en viernes. Esto podría obedecer a complicaciones que no fueron detectadas o abordadas de forma temprana, quizá por la limitación de personal disponible durante el fin de semana.
Aun así, el estudio reconoció excepciones. Se observó que, en cirugías de urgencia, a veces la atención inmediata durante el viernes se asoció a resultados menos negativos que retrasar la operación hasta el lunes. Dicho de otro modo, cuando el paciente llega en situación crítica, postergar la intervención podría tener consecuencias aún peores.
¿A qué se debe este mayor riesgo?
Los autores señalan diversos factores potenciales que podrían explicar por qué operarse un viernes supone un riesgo algo más alto:
Menor disponibilidad de personal especializado: Durante el fin de semana hay menos médicos, enfermeros y técnicos disponibles. Este personal reducido puede dificultar la detección y respuesta rápida ante complicaciones posoperatorias, lo que se conoce como “fallo en rescatar al paciente”.
Transición de equipos y pérdida de continuidad: El viernes suele marcar un cambio de turno hacia el equipo de fin de semana. Este nuevo equipo puede no estar tan familiarizado con los detalles del paciente, lo que podría retrasar decisiones clínicas importantes.
Menor acceso a recursos clínicos y pruebas diagnósticas: Algunos exámenes, procedimientos o intervenciones no urgentes pueden no estar disponibles durante sábado y domingo, lo que dificulta la atención inmediata si surgen complicaciones.
Experiencia del personal: El análisis mostró que los cirujanos y anestesiólogos que operan los viernes suelen tener, en promedio, menos años de experiencia que aquellos que operan los lunes. Esta diferencia podría influir en los resultados posoperatorios.
Menor adherencia a protocolos postoperatorios: Estudios citados por los autores encontraron que ciertos protocolos, como movilizar al paciente o retirar catéteres de manera temprana, se cumplen con menor frecuencia durante los fines de semana, lo que puede afectar la recuperación.
Retrasos en el alta médica: Como el personal administrativo también es limitado los fines de semana, algunos pacientes no son dados de alta a tiempo, lo que puede alargar innecesariamente su estancia hospitalaria y aumentar el riesgo de infecciones u otras complicaciones.
No obstante, el estudio matiza que el aumento de riesgo no es desmesurado, sino más bien discreto pero consistente. Además, en cirugías de urgencia o de alto riesgo, la demora de la intervención puede ser incluso más perjudicial que el “efecto fin de semana”.
¿Por qué este estudio es importante?
El estudio abre el debate sobre la necesidad de asegurar que la calidad de la atención médica no varíe en función del día de la semana. Estas conclusiones podrían sugerir cambios en la organización hospitalaria y en la forma de programar cirugías. Veamos por qué es relevante:
Atención homogénea toda la semana: Los hallazgos revelan diferencias que, aunque pequeñas en términos estadísticos, pueden afectar la vida de las personas. Si bien algunos pacientes no pueden elegir el día de su cirugía por razones de urgencia o disponibilidad, para intervenciones electivas quizá valga la pena considerar si el día de la semana influye en los recursos disponibles.
Optimización de recursos y personal: Varios factores, como la disponibilidad de médicos, enfermeras y servicios de diagnóstico, suelen disminuir en sábado y domingo. Esto podría dificultar la evaluación rápida de complicaciones en el posoperatorio inmediato. Para paliar este efecto, los hospitales podrían reforzar sus plantillas o planificar mejor la transición entre el equipo de viernes y el de fin de semana.
Planificación quirúrgica: Para los directivos de centros de salud, esta investigación podría servir de base para replantear la logística de los quirófanos. Si se concentra un alto volumen de cirugías complejas los viernes, el equipo médico podría verse sobrecargado al entrar al fin de semana, lo que aumenta el riesgo de errores o retrasos en la atención.
Seguimiento posoperatorio: Conscientes de este efecto, se podría implementar un sistema de chequeos adicionales o de guardias más reforzadas para los pacientes que quedan hospitalizados tras una intervención en viernes. Así, cualquier complicación podría ser identificada con mayor antelación y tratarse de manera oportuna.
En conclusión
El estudio de JAMA Network Open invita a reflexionar sobre cómo influyen los horarios y días laborables en la calidad de la atención médica y en el bienestar de los pacientes. Aunque no se trata de suspender operaciones en viernes, sí habría que considerar estrategias para que la atención posoperatoria sea igualmente óptima en cualquier momento de la semana.
- Ranganathan, S. et al. (2025). Postoperative Outcomes Following Preweekend Surgery. JAMA Network Open. DOI:10.1001/jamanetworkopen.2024.58794





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