Durante siglos, la idea de que un niño pudiera heredar información genética de tres personas fue considerada ciencia ficción. Sin embargo, la ciencia moderna ha roto ese límite con el nacimiento del primer bebé con ADN de tres personas. Este avance ha generado tanto entusiasmo como debate en el mundo científico y ético.
Este niño no fue producto de manipulación genética para elegir sus características físicas, sino de una técnica que busca prevenir enfermedades mitocondriales hereditarias. Es decir, enfermedades transmitidas por la madre a través del ADN mitocondrial. El objetivo no era otro que garantizar el nacimiento de un bebé sano.
El procedimiento, conocido como “transferencia pronuclear” o “reemplazo mitocondrial”, ha sido desarrollado y perfeccionado por diversos equipos de investigación. Su aplicación representa una nueva era en la medicina reproductiva, pero también plantea numerosas preguntas sobre sus límites y consecuencias futuras.
¿Qué significa tener ADN de tres personas?
El “primer bebé con ADN de tres personas” tiene su base en la biología celular. Normalmente, una persona hereda el ADN nuclear de su madre y su padre. Pero además, también se hereda una pequeña fracción de ADN contenida en las mitocondrias, que sólo se transmite por línea materna.
Las mitocondrias son orgánulos celulares encargados de producir energía. Cuando estas presentan mutaciones, pueden causar enfermedades graves e incurables. Para prevenirlo, los científicos han ideado una estrategia que permite reemplazar el ADN mitocondrial defectuoso de la madre por el de una donante sana.
De este modo, el bebé posee ADN nuclear de sus padres biológicos y ADN mitocondrial de una tercera mujer, dando lugar al concepto de “bebé con tres padres genéticos”. Aunque la proporción de ADN de la donante es mínima (menos del 1%), su función es vital para el correcto funcionamiento celular.
La transferencia pronuclear: el corazón del procedimiento
La técnica utilizada en este caso se llama transferencia pronuclear (PNT, por sus siglas en inglés). Consiste en fecundar por separado dos óvulos: uno de la madre y otro de la donante, ambos con el esperma del padre.
Luego, se extraen los pronúcleos (estructuras que contienen el material genético nuclear) del cigoto materno y se transfieren al cigoto donante, al que previamente se le ha retirado su propio ADN nuclear.
Según el estudio publicado en Nature, esta técnica, cuando se aplica en el momento preciso tras la fecundación, permite el desarrollo de embriones con éxito, reduciendo el riesgo de anomalías genéticas. La clave está en realizar el procedimiento pocas horas después de la fertilización, antes de que ocurra la primera división celular.
El avance no estuvo exento de retos. Uno de los principales fue minimizar el “arrastre” de mitocondrias defectuosas durante la transferencia. En la mayoría de los embriones, el ADN mitocondrial de la madre biológica fue inferior al 2%, un umbral considerado seguro.
Riesgos de revertir al ADN mitocondrial original
Aunque el procedimiento parece efectivo, no está exento de riesgos. Un estudio publicado en Cell Stem Cell, demostró que, incluso si el arrastre de ADN mitocondrial defectuoso es mínimo, con el tiempo puede producirse una “deriva genética”. Esto significa que las mitocondrias originales podrían multiplicarse y volver a dominar en las células del bebé.
Este fenómeno fue observado en líneas celulares humanas derivadas de embriones manipulados con técnicas similares. Aunque no se evidenciaron problemas funcionales a nivel celular, los científicos advierten que la estabilidad a largo plazo del ADN mitocondrial debe ser monitoreada antes de considerar la aplicación clínica masiva.
En otras palabras, el bebé con tres padres genéticos podría, con el tiempo, volver a tener mitocondrias con ADN defectuoso si estas recuperan ventaja replicativa. Este riesgo, aunque poco frecuente, destaca la necesidad de controles estrictos y seguimiento prolongado.
El primer nacimiento: un caso realizado en secreto
El primer nacimiento de un bebé con ADN de tres personas se realizó en 2016 bajo la supervisión del Dr. John Zhang en una clínica estadounidense, pero llevado a cabo en México para evitar restricciones legales. El caso fue reportado en la revista Reproductive BioMedicine Online.
La pareja tratada había perdido varios hijos por una enfermedad mitocondrial llamada síndrome de Leigh, una condición neurometabólica letal. Mediante transferencia pronuclear, lograron concebir un niño sano que nació sin rastro de la enfermedad.
El procedimiento fue criticado por la falta de regulación y supervisión ética. A pesar de ello, abrió el debate global sobre la aplicación clínica de estas técnicas, alentando a varios países a establecer marcos normativos y éticos.
¿Se puede considerar una forma de terapia genética?
Aunque no se trata de una edición genética en el sentido clásico, como CRISPR, la transferencia mitocondrial sí modifica el material genético que hereda el embrión. En este caso, se busca reemplazar una porción de ADN para prevenir enfermedades graves.
Esta técnica podría considerarse una forma de “terapia germinal preventiva”, ya que altera la línea germinal de forma heredable. Es decir, si el bebé es una niña, podría transmitir el ADN mitocondrial sano a sus futuros descendientes.
Esto genera un debate ético: ¿debemos intervenir en la herencia humana para prevenir enfermedades? Para muchos especialistas, la respuesta es afirmativa si se garantiza la seguridad y el consentimiento informado. Otros temen que se abra la puerta a intervenciones no terapéuticas en el futuro.
Por primera vez, nacen ratones de dos padres machos… sin necesidad de una hembra.
Un futuro prometedor, pero que exige precaución
El nacimiento del primer bebé con ADN de tres personas marca un hito en la medicina reproductiva y en la prevención de enfermedades mitocondriales. Pero también nos recuerda que la ciencia debe avanzar con responsabilidad.
Los estudios científicos muestran que es posible lograr embriones viables y sanos mediante transferencia pronuclear, siempre que se minimice el riesgo de arrastre de ADN mitocondrial dañado.
A medida que se acumule evidencia sobre la seguridad a largo plazo, es probable que más países regulen su aplicación clínica. Esta tecnología ofrece esperanza a familias afectadas por enfermedades devastadoras, pero requiere marcos bioéticos claros y monitoreo constante.
En resumen, el bebé con tres padres genéticos no es un mito ni una exageración mediática. Es el resultado tangible de décadas de investigación sobre cómo evitar el sufrimiento heredado. La ciencia, una vez más, demuestra que lo imposible puede ser realidad.
- Hyslop, L. A., Blakeley, P., Craven, L., et al. (2016). Towards clinical application of pronuclear transfer to prevent mitochondrial DNA disease. Nature. DOI: 10.1038/nature18303
- Yamada, M., Emmanuele, V., Sanchez-Quintero, M. J., et al. (2016). Genetic Drift Can Compromise Mitochondrial Replacement by Nuclear Transfer in Human Oocytes. Cell Stem Cell. DOI: 10.1016/j.stem.2016.04.001
- Zhang, J., Zhuang, G., Zeng, Y., et al. (2016). Pregnancy derived from human zygote pronuclear transfer in a patient who had arrested embryos after IVF. Reproductive BioMedicine Online. DOI: 10.1016/j.rbmo.2016.07.008





Si tan solo se dedicaran a buscar cura q sane de raíz las enfermedades huérfanas o sin cura ,como el cáncer ,el sida , por favor ….🥺cuántos hemos perdido nuestros seres queridos por estás causas ,
Que bueno la ciencia avanza, anhelo que erradiquen todos los males y malformaciones geneticas de las personas, por el bienestar de la humanidad, gracias gracias gracias.
Tengo entendido que esta práctica y otras muy similares se han realizado en animales y especialmente en plantas de uso agronómico. Creo que además, en la Naturaleza existen estos casos, en equilibrio dinámico, pero en su mayoría, negativo para los Homo sapiens.