La cesárea programada se ha convertido en una práctica cada vez más común en todo el mundo. Aunque salva vidas cuando es médicamente necesaria, su uso excesivo genera preocupación. Entre los riesgos estudiados, uno reciente y relevante es la posible relación de cesárea y leucemia infantil.
Un estudio publicado en International Journal of Cancer, investigó esta asociación en una cohorte poblacional sueca de más de 2,4 millones de niños. Los resultados mostraron que el riesgo de leucemia linfoblástica aguda, el tipo más frecuente de cáncer infantil, podría ser mayor en nacidos por cesárea programada.
Comprender este vínculo es esencial, ya que la leucemia infantil es una enfermedad de gran impacto médico y emocional. Además, analizar los mecanismos biológicos detrás de esta relación permite orientar futuras investigaciones y promover decisiones médicas más responsables.
Crecimiento global de las cesáreas programadas
En las últimas décadas, las tasas de cesárea han aumentado significativamente en todo el mundo. Según la Organización Mundial de la Salud, la tasa ideal no debería superar el 15%, pero en algunos países alcanza cifras cercanas al 50%. Este crecimiento plantea interrogantes sobre sus efectos a largo plazo.
En Suecia, lugar donde se desarrolló el estudio, la tasa de cesárea pasó del 5% en los años setenta a casi el 19% en 2021. Aunque es inferior a la de otros países europeos, refleja una tendencia global de medicalización del parto. Esto ha llevado a diferenciar entre cesárea de emergencia y cesárea programada.
La cesárea de emergencia suele responder a complicaciones durante el trabajo de parto, mientras que la programada ocurre antes de iniciarse las contracciones. Esta diferencia es clave, ya que la exposición del recién nacido a microbiota y hormonas varía según el tipo de nacimiento.
Relación de cesárea y leucemia infantil
El estudio sueco analizó más de 2,4 millones de nacimientos entre 1982 y 2015. Durante el seguimiento, identificó cerca de 1.500 casos de leucemia infantil, de los cuales la mayoría correspondía a leucemia linfoblástica aguda (LLA). Los resultados mostraron una diferencia notable entre los tipos de cesárea.
Los niños nacidos por cesárea programada presentaron un 21% más de riesgo de leucemia linfoblástica aguda en comparación con los nacidos por parto vaginal (HR = 1.21; IC 95% 0.96–1.54). Este riesgo fue aún mayor para la variante B-cell precursor ALL, alcanzando un 29% (HR = 1.29; IC 95% 1.01–1.67).
En cambio, los nacidos por cesárea de emergencia no mostraron incremento significativo en el riesgo. Esto sugiere que el momento y las condiciones del nacimiento influyen directamente en la salud futura del niño.
Posibles mecanismos biológicos
Los investigadores proponen dos mecanismos principales que podrían explicar esta relación. El primero se relaciona con la microbiota. Los bebés que atraviesan el canal de parto adquieren bacterias beneficiosas que estimulan el sistema inmunitario, mientras que los nacidos por cesárea programada carecen de esta exposición inicial.
El segundo mecanismo involucra el estrés hormonal. Durante el parto vaginal o la cesárea de emergencia, el organismo del recién nacido libera cortisol y catecolaminas. Estas hormonas ayudan a madurar órganos y a modular la respuesta inmune. En la cesárea programada, esta liberación es mínima.
Ambos factores pueden afectar el desarrollo temprano del sistema inmunitario. Dado que la leucemia linfoblástica aguda está vinculada con alteraciones inmunológicas, estas condiciones podrían aumentar la vulnerabilidad de los niños.
Diferencias por edad y sexo
El estudio también mostró que el riesgo de leucemia infantil asociado a cesárea programada es más pronunciado en varones. En ellos, el riesgo ajustado alcanzó un 41% más de probabilidad de leucemia linfoblástica aguda en comparación con las niñas.
Asimismo, la edad resultó un factor determinante. El aumento de riesgo fue más evidente en niños diagnosticados antes de los 5 años, etapa considerada crítica para la aparición de la leucemia infantil. Después de esta edad, la asociación se diluyó significativamente.
Relevancia clínica y social
Los resultados de esta investigación no implican que toda cesárea programada conlleve un daño inevitable. Sin embargo, evidencian que esta intervención, cuando no es médicamente necesaria, podría traer riesgos futuros para la salud infantil.
Dado que la leucemia linfoblástica aguda es el cáncer más común en la infancia, cualquier factor de riesgo prevenible merece atención. Reducir cesáreas innecesarias podría contribuir a disminuir la incidencia de este tipo de cáncer y mejorar la salud pública.
Es importante resaltar que las cesáreas salvan vidas en contextos de riesgo. No obstante, el abuso de esta práctica como elección sin indicación médica clara requiere ser reevaluado con base en evidencia científica.
Conclusión
El estudio aporta pruebas sólidas de que los niños nacidos por cesárea programada presentan mayor riesgo de leucemia infantil, en especial la linfoblástica aguda tipo B. Este riesgo es más marcado en varones y en diagnósticos tempranos.
Aunque los mecanismos biológicos aún deben confirmarse, la falta de exposición a microbiota materna y a hormonas del parto son hipótesis plausibles. Estos hallazgos refuerzan la importancia de limitar las cesáreas programadas a casos médicamente justificados.
- Kampitsi, C. E., Mogensen, H., Heyman, M., et al. (2025). Mode of delivery and the risk of lymphoblastic leukemia during childhood—A Swedish population-based cohort study. International Journal of Cancer. DOI: 10.1002/ijc.70027
