La mayoría de las personas conocen los cinco sentidos (tacto, vista, oído, olfato y gusto), pero no todos saben que tenemos un sentido adicional llamado interocepción.
Este sentido nos permite percibir el estado interno de nuestro cuerpo. Nos ayuda a sentir e interpretar las señales internas que regulan funciones vitales como el hambre, la sed, la temperatura corporal y la frecuencia cardíaca.
Aunque no le prestemos mucha atención, es un sentido sumamente importante, ya que garantiza que todos los sistemas del cuerpo funcionen de manera óptima. Lo hace alertándonos cuando nuestro cuerpo puede estar desequilibrado; por ejemplo, incitándonos a beber cuando tenemos sed o avisándonos de que nos quitemos el jersey cuando tenemos calor.
La interocepción también es importante para nuestra salud mental. Esto se debe a que contribuye a muchos procesos psicológicos, incluyendo la toma de decisiones, la capacidad social y el bienestar emocional.
Se ha observado interocepción alterada en muchos trastornos de salud mental, como la depresión, la ansiedad y los trastornos alimentarios. Esto también podría explicar por qué muchos trastornos de salud mental comparten síntomas similares, como alteraciones del sueño o fatiga.
A pesar de la importancia de la interocepción para todos los aspectos de nuestra salud, se sabe poco sobre si hombres y mujeres difieren en la precisión con la que perciben las señales internas de su cuerpo.
Hasta ahora, los estudios que han investigado si los hombres y mujeres cisgénero (personas cuya identidad de género coincide con su sexo biológico) perciben e interpretan de manera diferente las señales interoceptivas del corazón, los pulmones y el estómago han arrojado resultados contradictorios. Es importante determinar si existen diferencias, ya que esto podría mejorar nuestra comprensión de las diferencias en la salud mental y física.
Para obtener una visión más clara, combinamos datos de 93 estudios sobre la interocepción en hombres y mujeres. Nos centramos en estudios que analizaban cómo las personas perciben las señales del corazón, los pulmones y el estómago en diversas tareas.
Por ejemplo, algunos estudios pedían a los participantes que contaran sus latidos, mientras que otros les pedían que determinaran si aparecía una luz intermitente cuando se les contraía el estómago, o bien evaluaban si podían detectar alguna diferencia en su respiración al respirar a través de un dispositivo que dificultaba la respiración normal.
Nuestro análisis reveló que la interocepción sí difiere entre hombres y mujeres. Las mujeres fueron significativamente menos precisas en tareas centradas en el corazón (y, en cierta medida, en tareas centradas en los pulmones) en comparación con los hombres.
Estas diferencias no parecen explicarse por otros factores, como el esfuerzo realizado por los participantes durante la tarea o diferencias fisiológicas, como el peso corporal o la presión arterial.
Si bien encontramos diferencias significativas en las tareas relacionadas con el ritmo cardíaco, los resultados para otras tareas fueron menos concluyentes. Esto podría deberse a que solo una pequeña proporción de estudios ha analizado la percepción de los pulmones y el estómago. Quizás sea demasiado pronto para determinar si existen diferencias entre hombres y mujeres en la percepción de estas señales.
Salud mental
Nuestros hallazgos podrían ser importantes para comprender por qué muchos trastornos mentales comunes (como la ansiedad y la depresión) son más frecuentes en mujeres que en hombres a partir de la pubertad.
Se han propuesto varias teorías para explicar este fenómeno, como la genética, las hormonas, la personalidad y la exposición al estrés o a experiencias adversas durante la infancia.
Dado que sabemos que la interocepción es importante para el bienestar, es posible que las diferencias en la interocepción expliquen en parte por qué más mujeres sufren de ansiedad y depresión que los hombres.
Esto se debe a que las dificultades con la interocepción pueden afectar a muchas áreas, incluyendo la función emocional, social y cognitiva, factores de riesgo conocidos para numerosos trastornos de salud mental.
Conocer las diferencias en la forma en que hombres y mujeres perciben las señales interoceptivas también puede ser importante para el tratamiento de las enfermedades mentales.
Si bien estudios recientes sugieren que mejorar la interocepción mejora la salud mental, otros estudios indican que los hombres podrían utilizar más las señales interoceptivas —por ejemplo, las del corazón— que las mujeres al procesar sus emociones.
También se han reportado otras diferencias, y algunos estudios sugieren que las mujeres prestan más atención a las señales interoceptivas que los hombres. Esto podría significar que los tratamientos dirigidos a mejorar la interocepción podrían ser más efectivos para algunas personas, o que diferentes técnicas podrían ser más eficaces para otras. Este es un aspecto que la investigación futura deberá explorar.
Si bien sabemos que estas diferencias existen, aún desconocemos sus causas. Los investigadores barajan varias teorías, entre ellas los distintos cambios fisiológicos y hormonales que experimentan la mayoría de hombres y mujeres. También podría deberse a diferencias en la forma en que se enseña a hombres y mujeres a procesar sus emociones o señales interoceptivas, como el dolor.
Comprender mejor todos los factores que influyen en la capacidad interoceptiva podría ser fundamental para desarrollar, en el futuro, mejores tratamientos para diversas afecciones de salud mental.
Autores: Jennifer Murphy Profesor de Psicología, Royal Holloway, Universidad de Londres y, Freya Prentice Candidata a doctora en el Instituto de Salud Infantil Great Ormond Street, UCL.




