Un equipo internacional de científicos descubrió que el clima en el momento de la concepción puede determinar cuánto calorías quemas durante tu vida. Publicado en la revista Nature Metabolism, el estudio muestra que las personas concebidas en estaciones frías tienen una mayor actividad de grasa parda, un tipo de tejido que ayuda a mantener la temperatura corporal y quema calorías constantemente.
Este sorprendente hallazgo abre nuevas puertas para entender cómo se programan nuestros cuerpos desde antes de nacer. Además, podría ayudar a prevenir enfermedades metabólicas como la obesidad o la diabetes desde una perspectiva completamente nueva.
¿Qué es la grasa parda y por qué importa tanto?
La grasa parda o tejido adiposo marrón (BAT) no es la grasa común que se acumula en el cuerpo. Su función principal es generar calor y mantener la temperatura corporal, sobre todo en climas fríos.
A diferencia de la grasa blanca, que almacena energía, la grasa parda la quema constantemente. Por eso, tener más grasa parda activa se asocia con un mayor gasto energético, menos grasa abdominal y un menor índice de masa corporal (IMC).
Un estudio con datos únicos y un enfoque innovador
El equipo liderado por Takeshi Yoneshiro y Masayuki Saito analizó a miles de personas en Japón, usando imágenes médicas para evaluar la actividad de la grasa parda. Luego, rastrearon la fecha de concepción de cada individuo y la relacionaron con datos climáticos históricos.
Compararon la temperatura y las fluctuaciones térmicas del ambiente durante el mes de concepción y estudiaron cómo eso se relacionaba con el metabolismo y la grasa parda en la adultez. Además, usaron modelos de ecuaciones estructurales, una herramienta estadística avanzada, para analizar cómo la exposición al frío antes de la fertilización influye en el metabolismo de por vida.
Las personas concebidas en invierno queman más energía
Los resultados fueron realmente impactantes. Las personas concebidas durante los meses más fríos del año tenían:
- Mayor actividad de grasa parda en la adultez.
- Mayor gasto calórico diario, incluso en reposo.
- Menor acumulación de grasa visceral, la que rodea los órganos y es la más peligrosa.
- Índice de masa corporal más bajo, incluso en edades avanzadas.
Además, se encontró que la exposición al frío antes de la fertilización parece programar al cuerpo para activar más eficientemente la grasa parda. Esta programación ocurre a través de un mecanismo llamado epigenética, que son cambios químicos en el ADN que regulan la actividad de los genes sin alterar su secuencia.
El frío antes de la fertilización deja marcas epigenéticas
Uno de los hallazgos más importantes es que esta programación no ocurre durante el embarazo, sino antes de la fertilización, es decir, justo cuando se forma el embrión. Los investigadores creen que el frío puede activar ciertos genes en los óvulos o espermatozoides, dejando una “marca epigenética” que pasa al embrión y lo predispone a tener más grasa parda activa.
Este tipo de herencia epigenética sugiere que las condiciones ambientales que enfrentaron tus padres en el momento exacto en que te concibieron pueden afectar tu metabolismo para siempre.
Las bajas temperaturas influyen más que el clima promedio
El estudio también mostró que no basta con saber si el invierno fue frío o no. Lo que más influye es la variación de temperatura diaria durante la concepción. Es decir, los mayores beneficios metabólicos aparecieron en personas concebidas en momentos de climas muy variables, donde hacía mucho frío por la noche y algo más de calor durante el día.
Este tipo de fluctuación parece generar un entorno aún más potente para activar los mecanismos epigenéticos que estimulan la grasa parda.
¿Podría esto ayudar a combatir la obesidad?
Aunque aún faltan más estudios, estos resultados sugieren que entender cómo el entorno influye antes de la concepción podría ser clave para prevenir enfermedades como la obesidad o la diabetes. Además, podrían inspirar nuevas terapias que imiten los efectos del frío en el metabolismo sin necesidad de exponerse a temperaturas extremas.
Al comprender cómo el cuerpo humano responde al entorno incluso antes de nacer, la medicina podría empezar a diseñar intervenciones más efectivas, personalizadas y duraderas.
Una nueva forma de entender la salud metabólica
Este estudio es uno de los primeros en demostrar que el metabolismo humano puede estar programado por factores ambientales antes incluso del embarazo. Es decir, si tus padres te concibieron en pleno invierno, podrías tener una ventaja biológica secreta: tu cuerpo quema calorías de manera más eficiente gracias a la grasa parda.
Las células grasas «recuerdan» la obesidad y dificultan mantener el peso perdido.
Conclusión
La investigación publicada en Nature Metabolism cambia nuestra forma de ver el metabolismo. Muestra que las decisiones inconscientes, como concebir en invierno, podrían tener efectos duraderos en la salud de las futuras generaciones.
Además, abre nuevas posibilidades para la prevención de enfermedades metabólicas desde una etapa muy temprana. Entender cómo el ambiente moldea el cuerpo humano desde su origen es un paso crucial hacia una medicina más completa y personalizada.
- Yoneshiro, T., et al. (2025). Pre-fertilization-origin preservation of brown fat-mediated energy expenditure in humans. Nature Metabolism, 7(4), 778-791.
