La gastritis es una inflamación de la mucosa gástrica que puede manifestarse de diversas formas. Muchas personas asocian la gastritis con dolor estomacal intenso o sensación de ardor, sin embargo, existen casos en los que la enfermedad cursa con síntomas mínimos o casi imperceptibles.
Este fenómeno se conoce como “gastritis sin dolor” o “gastritis silenciosa” y puede pasar inadvertido durante años, aumentando el riesgo de complicaciones a largo plazo si no se detecta y trata adecuadamente. Comprender los factores de riesgo, los síntomas poco evidentes y las estrategias de prevención y tratamiento basadas en evidencia científica resulta fundamental para el cuidado de la salud digestiva.
¿Qué es la gastritis sin dolor?
La gastritis sin dolor es un estado inflamatorio de la mucosa gástrica que se caracteriza por la ausencia de las molestias típicas, como la sensación de ardor o el dolor epigástrico intenso. Aunque no suele haber dolor, puede haber otros síntomas que, en muchos casos, se confunden con trastornos leves o con condiciones pasajeras.
En pacientes con gastritis crónica, por ejemplo, es frecuente que los cambios en la mucosa gástrica ocurran de forma gradual, lo que deriva en signos tan leves que el paciente los descarta sin mayor consideración [1]. Este comportamiento silencioso no significa que sea inofensivo: la gastritis puede progresar a un grado avanzado y desembocar en deficiencias nutricionales y en trastornos más serios.
Causas y factores de riesgo
- Infección por Helicobacter pylori (H. pylori): es una de las principales causas de gastritis en todo el mundo. Sin embargo, existen pacientes que son H. pylori negativos y aun así presentan gastritis crónica con características similares [2]. La infección suele adquirirse en la infancia y mantenerse de forma asintomática por años.
- Estrés crónico y estilo de vida: el ritmo de vida acelerado, la sobreexigencia laboral y la falta de descanso pueden influir en la secreción de jugos gástricos y la integridad de la mucosa, favoreciendo la inflamación.
- Uso prolongado de antiinflamatorios no esteroideos (AINEs): estos fármacos pueden irritar el revestimiento del estómago y ocasionar gastritis, a veces sin manifestaciones dolorosas evidentes.
- Alimentación inadecuada: dietas ricas en alimentos ultraprocesados, consumo excesivo de cafeína, picantes o alcohol pueden afectar la mucosa gástrica.
- Gastritis autoinmune: se produce cuando el propio sistema inmunológico ataca las células de la mucosa gástrica, lo cual puede llevar a atrofia y a la producción insuficiente de ácido clorhídrico y factor intrínseco, con posibles repercusiones en la absorción de nutrientes [3].
- Otros factores: el tabaquismo, algunos desórdenes metabólicos y la presencia de otras enfermedades autoinmunes también son factores relevantes.
Síntomas silenciosos y señales de alerta
Las personas con gastritis silenciosa pueden experimentar varios signos inespecíficos:
- Eructos frecuentes y sensación de plenitud: la acumulación excesiva de gases y la hinchazón pueden ser indicios de inflamación gástrica, incluso sin dolor.
- Fatiga y malestar general: la inflamación crónica puede generar cansancio persistente sin causa aparente.
- Anemia por deficiencia de hierro o de vitamina B12: en gastritis crónicas de tipo atrófico se pueden desarrollar problemas de absorción de nutrientes, lo que deriva en anemia ferropénica o perniciosa, respectivamente [4].
- Cambios en el apetito: la inflamación puede alterar la sensación de hambre, disminuyéndola o, en algunos casos, aumentándola.
- Náuseas leves y episodios de reflujo: aunque no siempre se sientan ardores, el reflujo podría presentarse de forma sutil, acompañado de regurgitación discreta.
- Dispepsia o malestar posprandial: los pacientes a menudo describen pesadez y lentitud en la digestión, sin dolor claro.
Diagnóstico y pruebas complementarias
Dada la falta de dolor, detectar una gastritis silenciosa es complejo. No obstante, algunos métodos diagnósticos permiten un hallazgo temprano:
- Endoscopia digestiva alta: es la herramienta fundamental para la visualización directa de la mucosa gástrica. Por medio de la endoscopia, se evalúa la presencia de lesiones inflamatorias, áreas de atrofia o cambios metaplásicos, y se obtienen biopsias [1].
- Biopsia y estudio histopatológico: la confirmación de la gastritis se realiza a través del análisis microscópico de las muestras tomadas en la endoscopia. Estos estudios pueden revelar si existe infiltración de células inflamatorias, atrofia, metaplasia intestinal o daños relacionados con H. pylori. El estudio histopatológico es esencial para establecer la severidad de la lesión y planificar el tratamiento [5].
- Pruebas para H. pylori: las técnicas no invasivas (prueba del aliento, test de antígenos en heces y serología) y la biopsia durante la endoscopia (test rápido de ureasa, histología) ayudan a confirmar o descartar la infección bacteriana.
- Análisis de sangre: se evalúan parámetros como hemoglobina, ferritina, vitamina B12 y anticuerpos específicos contra células parietales o factor intrínseco. En casos de gastritis autoinmune, pueden encontrarse niveles séricos elevados de gastrina y anticuerpos relacionados [3].
- Marcadores inflamatorios: la proteína C reactiva (PCR) y la velocidad de sedimentación globular (VSG) pueden aumentar en casos de inflamación crónica.
Tratamiento de la gastritis
El tratamiento de la gastritis silenciosa busca, en primer lugar, eliminar la causa subyacente. Los pasos más habituales son:
- Erradicación de H. pylori: cuando se confirma la presencia de esta bacteria, se administran antibióticos combinados con inhibidores de la bomba de protones (IBP) para su eliminación. La selección de la terapia depende de la resistencia local y de las guías actualizadas [2].
- Modificaciones en el estilo de vida: el control del estrés mediante técnicas de relajación, la mejora de los hábitos de sueño y la reducción del consumo de alimentos irritantes (alcohol, café, picantes) pueden ayudar a mantener la integridad de la mucosa.
- Control de fármacos agresivos: se busca limitar el uso prolongado de AINEs y, cuando sea posible, sustituirlos por analgésicos que no afecten tanto al estómago, o asociar un IBP para reducir el impacto.
- Suplementos nutricionales: en pacientes con gastritis atrófica y problemas de absorción, puede requerirse la administración de hierro, vitamina B12 o multivitamínicos, según el caso [4].
- Tratamiento de la gastritis autoinmune: además de vigilar los niveles de vitamina B12 y de hierro, es esencial el seguimiento endoscópico para descartar el desarrollo de lesiones premalignas. Puede requerirse tratamiento inmunomodulador en situaciones específicas [3].
- Seguimiento endoscópico: en casos con cambios atróficos significativos o metaplasia, un control periódico mediante endoscopia es vital para detectar cualquier alteración precoz en la mucosa que sugiera evolución hacia neoplasias [4].
Conclusión
La gastritis sin dolor, o silenciosa, es una realidad que afecta a un número significativo de personas en todo el mundo. Aunque la ausencia de dolor epigástrico pueda hacerla parecer menos relevante, las alteraciones inflamatorias y atróficas que tienen lugar en la mucosa gástrica pueden conducir a complicaciones serias si no se abordan a tiempo. Es esencial tomar conciencia de las señales silenciosas, como eructos frecuentes, hinchazón, dispepsia leve y anemia de origen desconocido.
- Tang X, Lu B, Zhou L, Zhan S, Li Z, Li B, et al. Clinical Practice Guideline of Chinese Medicine for Chronic Gastritis. Chin J Integr Med. 2012. DOI: 10.1007/S11655-012-0960-Y
- Zádori N, Németh D, Frim L, Vörhendi N, Szakó L, Váncsa S, et al. Dyspepsia-Like Symptoms in Helicobacter pylori-Negative Chronic Gastritis. Int J Gen Med. 2022. DOI: 10.2147/ijgm.s380419.
- Goh KL, Ho SH. Silent gastroesophageal disease: Clinical unknowns. J Gastroenterol Hepatol. 2011. DOI: 10.1111/J.1440-1746.2011.06738.X
- Massironi S, Zilli A, Elvevi A, Invernizzi P. The changing face of chronic autoimmune atrophic gastritis: an updated comprehensive perspective. Autoimmun Rev. 2019. DOI: 10.1016/j.autrev.2018.08.011
- Kamionek M, Lauwers GY. Nonneoplastic Diseases of the Stomach. In: Comprehensive and Systemic Pathology, Elsevier Inc; 2014. DOI: 10.1016/B978-0-12-386456-7.03803-X




