La esclerosis múltiple (EM) es una enfermedad neurológica crónica que afecta al sistema nervioso central, dañando la mielina que recubre las fibras nerviosas. Suele diagnosticarse tras la aparición de síntomas claros, pero nuevas investigaciones revelan que las señales pueden aparecer mucho antes.
Un estudio reciente publicado en JAMA Network Open muestra que ciertas manifestaciones de salud podrían detectarse hasta 10 o 15 años antes de que se confirme el diagnóstico de EM. Esto abre la posibilidad de identificar a personas en riesgo mucho antes de que la enfermedad avance.
El hallazgo es significativo porque sugiere que la fase inicial o “período prodrómico” de la EM podría ser más largo de lo que se pensaba. Detectar y comprender estos signos tempranos de esclerosis múltiple podría cambiar la forma en que se aborda la prevención y el tratamiento.
Señales tempranas en el historial médico
Según el estudio, las personas que luego desarrollaron EM empezaron a acudir al médico con mayor frecuencia hasta 14 o 15 años antes de los primeros síntomas neurológicos evidentes. Este aumento se observó en consultas por motivos generales, problemas de salud mental y síntomas poco definidos.
Lo más llamativo es que las visitas relacionadas con problemas mentales, como depresión o ansiedad, aumentaron de forma consistente desde 12 a 14 años antes del inicio de la enfermedad. Esto podría indicar que el sistema nervioso ya está siendo afectado mucho antes de lo que se pensaba.
En paralelo, las consultas por síntomas inespecíficos, como malestar general, fatiga o mareos, también fueron más frecuentes durante esos años previos. Estos signos tempranos de esclerosis múltiple no siempre se vinculan de inmediato con una enfermedad neurológica.
Especialidades médicas implicadas antes del diagnóstico
El análisis de especialidades médicas visitadas reveló patrones interesantes. Las consultas con médicos de atención primaria fueron más comunes en cada uno de los 15 años previos al inicio de la EM, lo que indica que los primeros signos suelen manifestarse de manera difusa.
Las visitas a psiquiatría aumentaron hasta un 159% doce años antes del diagnóstico. Además, se detectó un incremento en consultas a neurología y oftalmología entre 8 y 9 años antes del inicio de los síntomas, posiblemente por molestias visuales o neurológicas iniciales.
Otros servicios, como urgencias y radiología, mostraron un aumento de actividad en los 3 a 5 años previos, lo que podría reflejar una mayor sospecha de problemas neurológicos en etapas cercanas al diagnóstico.
Síntomas específicos detectados antes de la EM
En los últimos 5 años previos al diagnóstico, ciertos síntomas aparecieron con más frecuencia en las historias clínicas. Entre ellos, problemas visuales como visión borrosa, movimientos oculares anormales y defectos retinianos.
También se registraron más casos de migraña, mareos, insomnio y dolor musculoesquelético, en especial en rodillas y espalda. Si bien estos problemas son comunes en la población general, su aumento significativo en personas que luego desarrollan EM es revelador.
Las alteraciones sensoriales y musculoesqueléticas comenzaron a ser más frecuentes entre 4 y 8 años antes del diagnóstico, lo que sugiere que el daño neurológico ya estaba en marcha.
Una posible explicación biológica
Los autores del estudio proponen que estos signos tempranos podrían deberse a una disfunción inmunitaria progresiva que afecta primero a la regulación del estado de ánimo y otras funciones cerebrales, antes de producir daños evidentes en la mielina.
Se ha observado que en fases iniciales podría haber inflamación de bajo grado, aumento de citocinas proinflamatorias y alteraciones en la barrera hematoencefálica. Esto afectaría tanto al sistema nervioso central como a funciones periféricas.
Este fenómeno es similar al de otras enfermedades neurológicas, como el Parkinson, donde la depresión y la ansiedad pueden preceder a los síntomas motores por años.
Lo que esto significa para el futuro
Reconocer los signos tempranos de esclerosis múltiple es clave para avanzar hacia un diagnóstico más precoz. Esto permitiría iniciar tratamientos antes de que ocurra un daño irreversible en el sistema nervioso.
Herramientas como la resonancia magnética avanzada, biomarcadores en líquido cefalorraquíeo o sangre, y el análisis detallado del historial clínico podrían ayudar a identificar a personas en riesgo.
La detección precoz no solo podría mejorar la calidad de vida, sino también ralentizar la progresión de la enfermedad.
Conclusión
El estudio confirma que los primeros indicios de EM pueden aparecer más de una década antes del diagnóstico oficial. Estos incluyen problemas de salud mental, síntomas inespecíficos, alteraciones visuales y dolores musculoesqueléticos.
Comprender y vigilar estos signos tempranos de esclerosis múltiple podría cambiar radicalmente la estrategia de detección y tratamiento, ofreciendo una ventana de oportunidad para intervenir antes y mejorar el pronóstico de miles de personas.
- Ruiz-Algueró, M., Zhu, F., et al. (2025). Health Care Use Before Multiple Sclerosis Symptom Onset. JAMA Network Open. DOI: 10.1001/jamanetworkopen.2025.24635
