El icónico pero escurridizo okapi (Okapia johnstoni).

¿Qué animal tiene cabeza de jirafa, rayas de cebra, cuerpo de caballo y una lengua azul y tan larga que con ella puede limpiarse las orejas?

Pues, se trata de okapi.

Pero ¿cómo es en realidad el okapi?, ¿parecido a un caballo con rayas? ¿a una cebra con cara de jirafa? ¿a una jirafa de cuello corto? En realidad, es un poco de todo.

Este solitario mamífero artiodáctilo pertenece a la familia Giraffidae, de la que sólo sobreviven dos géneros, cada uno con una especie viva: Okapia y Giraffa, de hecho, es el pariente vivo más próximo a la jirafa, y es muy parecido a los antiguos jiráfidos del Mioceno (23- 5 millones de años).

Pesa unos 200-300 kg y recuerda por la forma de su cuerpo a una jirafa pequeña de patas y cuello cortos. Su pelaje, impermeable para sobrellevar las intensas lluvias de la selva tropical, es diferente, aterciopelado, rojizo en todo el cuerpo y blanco con rayas negras en patas y glúteos, como las cebras.

Se trata de un patrón de coloración único, que le permite camuflarse entre la espesura de la vegetación y las hojas marchitas de las selvas en las que vive. Tiene ojos grandes y lengua larga, tanto, que no sólo la utiliza para alimentarse de hojas, frutos y semillas, sino también para limpiarse las orejas y los ojos.

Al igual que una jirafa, un okapi tiene orejas muy grandes y erguidas, que captan incluso los sonidos más insignificantes. Los machos tienen, como las jirafas, dos pequeños cuernos que de lejos parecen sólo uno, de ahí lo de unicornio.

Este herbívoro africano fue un acertijo para el mundo entero hasta que en 1901 se identificó como un nuevo género de jirafa: Okapia johnstoni. Hoy se cree que hay unos 15.000 ejemplares salvajes, aunque son difíciles de ver porque se esconden entre la penumbra de los matorrales.

«Seguimos sin saber demasiado sobre ellos», dice Steve Shurter, del Centro de Conservación White Oak, entidad que dirige un criadero de okapis en Florida y colabora en la gestión de la Reserva de Vida Salvaje del Okapi de la República Democrática del Congo. 

Información sobre amenazas

El okapi puede coexistir con la ocupación humana del bosque a pequeña escala y de bajo nivel, pero desaparece en áreas de asentamiento activo o perturbación, y la principal amenaza para esta especie es la pérdida de hábitat debido a la tala y los asentamientos humanos, incluida la ocupación ilegal de áreas protegidas (Hart 2013, Kümpel et al. 2015). 

Según Hart (2013), es probable que aproximadamente un tercio de la distribución conocida de Okapi esté en peligro debido a grandes incursiones durante el primer cuarto de este siglo. Las áreas de alto riesgo incluyen el sureste del bosque de Ituri, el área de Kisangani, Rubi-Tele y los límites occidental y oriental del área de distribución de la especie en la cuenca del río Ébola y la región de Virunga-Hoyo, respectivamente.

[…] Si deseas mayor información, diríjase aquí para obtener un desglose más detallado.

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