Un reciente estudio ha revelado que el corazón no solo recibe señales del cerebro para latir, sino que también cuenta con su propio sistema nervioso. Este descubrimiento, basado en el estudio del pez cebra, podría revolucionar la manera en que entendemos el funcionamiento cardíaco y abrir nuevas posibilidades para tratar enfermedades del corazón.
El corazón y su “cerebro” oculto
El corazón siempre ha sido considerado un órgano que funciona bajo la supervisión del sistema nervioso central. Sin embargo, una investigación publicada en Nature Communications ha demostrado que el corazón tiene su propio sistema nervioso intracardíaco (SNIc). Una red de neuronas especializadas que desempeñan un papel clave en la regulación de su funcionamiento.
Para descubrir esto, los científicos usaron tecnologías avanzadas como la secuenciación de ARN unicelular y estudios electrofisiológicos en el pez cebra, un modelo ampliamente utilizado en la investigación médica. Gracias a esto, identificaron distintos tipos de neuronas dentro del corazón, cada una con funciones específicas en la regulación del ritmo cardíaco.
Neuronas que regulan el ritmo del corazón
Uno de los hallazgos más sorprendentes del estudio es la existencia de neuronas dentro del corazón que se comportan de manera similar a las neuronas marcapasos del sistema nervioso central. Estas células parecen desempeñar un papel fundamental en la generación y regulación del ritmo cardíaco, lo que significa que el corazón no solo sigue órdenes del cerebro, sino que también tiene la capacidad de autoajustar su propio ritmo.
Este descubrimiento desafía el concepto tradicional de que el sistema nervioso central es el único encargado de controlar el latido del corazón. En realidad, el propio corazón tiene una red de neuronas que le permiten responder a cambios en el organismo sin depender completamente del cerebro.
Este hallazgo explica por qué el corazón puede seguir latiendo durante un tiempo incluso después de haber sido separado del cuerpo en cirugías o trasplantes. Su sistema nervioso interno le permite continuar funcionando de manera autónoma.
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¿Cómo puede ayudar este descubrimiento a la salud humana?
Aunque el estudio se realizó en peces cebra, los científicos creen que estos hallazgos pueden aplicarse a los seres humanos, ya que el corazón humano también posee un sistema nervioso intracardíaco. Entender cómo funciona este sistema podría ayudar a desarrollar nuevas estrategias para tratar enfermedades cardíacas.
Nuevos tratamientos para las arritmias
Las arritmias, o problemas en el ritmo cardíaco, son una de las principales causas de enfermedades cardiovasculares. Hasta ahora, los tratamientos para estas afecciones se han centrado en regular el sistema nervioso central o en utilizar dispositivos como marcapasos que envían señales eléctricas al corazón.
Sin embargo, si se confirma que las neuronas del propio corazón tienen un papel en el control del ritmo, se podrían desarrollar terapias más específicas que actúen directamente sobre ellas. Esto permitiría corregir los problemas del ritmo cardíaco sin necesidad de procedimientos invasivos.
Mejoras en los marcapasos artificiales
Actualmente, los marcapasos son dispositivos que envían impulsos eléctricos externos para mantener el ritmo del corazón. Con este descubrimiento, los científicos podrían diseñar marcapasos más avanzados que trabajen en conjunto con el sistema nervioso intracardíaco, imitando su función natural.
Estos dispositivos podrían ajustarse automáticamente a las necesidades del paciente, reaccionando a cambios en el cuerpo de manera más precisa y reduciendo la dependencia de ajustes manuales o cirugías adicionales.
Nuevos medicamentos para enfermedades cardíacas
Este descubrimiento también podría ayudar a mejorar los medicamentos que se utilizan para tratar enfermedades del corazón. Actualmente, muchos fármacos actúan sobre el sistema nervioso central o sobre el músculo cardíaco. Pero si el propio corazón tiene su propia red de neuronas, entonces los tratamientos podrían dirigirse específicamente a estas células.
Implicaciones en la investigación del envejecimiento y el estrés
El hecho de que el corazón tenga su propio sistema nervioso también puede ayudar a entender mejor cómo influyen factores como el envejecimiento y el estrés en la salud cardíaca.
Se sabe que el estrés y la ansiedad pueden afectar el ritmo del corazón, pero hasta ahora se creía que esto ocurría principalmente debido a señales enviadas desde el cerebro. Con este nuevo conocimiento, los científicos pueden investigar cómo el sistema nervioso intracardíaco responde al estrés de manera independiente y si existen maneras de fortalecerlo para reducir los efectos negativos en el corazón.
Conclusión
Este estudio ha cambiado la forma en que entendemos el corazón y su regulación. No solo es un órgano que responde a las señales del cerebro, sino que también tiene su propio sistema nervioso que le permite ajustar su funcionamiento de manera autónoma.
Este descubrimiento abre nuevas posibilidades para el tratamiento de enfermedades cardíacas, desde el desarrollo de medicamentos más eficaces hasta la mejora de marcapasos y otros dispositivos médicos. También podría ayudar a entender mejor el impacto del estrés y el envejecimiento en la salud del corazón.
Referencias
- Pedroni, A., et al. (2024). Decoding the molecular, cellular, and functional heterogeneity of zebrafish intracardiac nervous system. Nature Communications, 15(1), 10483.
