Un nuevo estudio publicado en la revista Nature Communications podría explicar una diferencia sorprendente entre sexos. Científicos descubrieron que los machos del gusano Caenorhabditis elegans no aprenden tan rápido como las hembras cuando se enfrentan a una experiencia negativa.
Este hallazgo sugiere que el sexo influye directamente en la forma en que aprendemos, incluso si se trata de una misma especie. Además, los investigadores identificaron una proteína clave en el cerebro que parece ser la responsable de este fenómeno.
Una bacteria peligrosa y una lección que no todos aprenden igual
Los científicos utilizaron una bacteria llamada Pseudomonas aeruginosa PA14, que es peligrosa para el gusano C. elegans. Aunque esta bacteria es tóxica, emite un olor que al principio resulta atractivo, lo que hace que los gusanos la coman.
Las hembras del gusano aprenden muy rápido que la PA14 es peligrosa y dejan de acercarse a ella. Sin embargo, los machos no lo hacen tan rápido. Incluso después de ser expuestos varias veces, seguían acercándose a la bacteria. Los machos necesitaron hasta seis horas de entrenamiento para evitar la bacteria, mientras que las hembras aprendieron en mucho menos tiempo.
Un receptor cerebral marca la diferencia
La diferencia no está solo en el comportamiento. Los investigadores también estudiaron lo que pasa dentro del sistema nervioso de los gusanos. Descubrieron que una proteína llamada NPR-5, que actúa como receptor de neuropeptidos (moléculas que transmiten señales en el cerebro), modula la forma en que los machos aprenden. Esta proteína es parecida a una que tenemos los humanos, llamada NPY, que también regula el aprendizaje y la memoria.
Cuando eliminaron el gen npr-5 en gusanos machos, estos mejoraron su capacidad de aprender y evitar la bacteria. Eso sugiere que NPR-5 es un freno natural del aprendizaje en los machos.
Un experimento impresionante: intercambiaron cerebros
Para confirmar su teoría, los científicos hicieron algo sorprendente. Intercambiaron partes del sistema nervioso entre gusanos machos y hembras. El resultado fue claro: los machos con sistema nervioso de hembras aprendieron mejor y más rápido. Por otro lado, las hembras con sistema nervioso masculino aprendieron más lentamente. Esto demostró que el sexo del sistema nervioso influye directamente en la forma en que se aprende.
El cerebro masculino responde distinto
El equipo también observó las neuronas sensoriales AWC y AWB, que son las encargadas de procesar los olores. En los machos, estas neuronas eran más activas antes del entrenamiento y disminuían su actividad después.
En cambio, las hembras mostraban una respuesta más fuerte y clara al peligro desde el inicio, lo que les permitía aprender más rápido. Por ello, esto refuerza la idea de que el cerebro masculino y el femenino procesan la información de manera diferente, incluso si comparten el mismo entorno.
El deseo sexual puede nublar el juicio
Uno de los hallazgos más curiosos fue que el comportamiento sexual también afecta el aprendizaje. Cuando los machos tenían la oportunidad de aparearse durante la exposición a la bacteria, su capacidad de aprendizaje mejoraba. Es como si el impulso reproductivo los hiciera prestar más atención al peligro.
Esto sugiere que en los machos, el cerebro puede darle prioridad al apareamiento por encima de evitar amenazas. Es un comportamiento que podría tener raíces evolutivas profundas.
Diferencias genéticas claras entre machos y hembras
Los investigadores también realizaron un análisis de expresión genética tras el entrenamiento con la bacteria. Descubrieron que 869 genes se activaban de manera diferente en las hembras y 846 en los machos. Aunque ambos sexos activaron genes relacionados con la defensa contra bacterias. Solo las hembras lograron integrar esa información para modificar su conducta. Esto demuestra que el aprendizaje no es solo cuestión de experiencia, sino también de cómo el cerebro procesa y almacena esa experiencia.
Un hallazgo que va más allá de los gusanos
Aunque el estudio se hizo en C. elegans, los resultados podrían ayudar a entender cómo funciona el aprendizaje en animales más complejos, incluidos los humanos. El receptor NPR-5 en gusanos es similar al NPY humano, que está implicado en la regulación del estrés, el apetito, la memoria y el aprendizaje.
Estos descubrimientos podrían ser útiles en el futuro para investigar trastornos del aprendizaje, diferencias sexuales en el comportamiento, o incluso el desarrollo de terapias personalizadas basadas en el sexo biológico.
Conclusión
Este estudio demuestra que el sexo biológico puede influir en la forma en que aprendemos de las experiencias. En C. elegans, los machos aprenden más lentamente que las hembras a evitar una amenaza, en parte debido a una proteína llamada NPR-5, que actúa en su cerebro.
Además, encontraron que el deseo de aparearse puede interferir con la capacidad de aprender del peligro, al menos en estos gusanos. Aunque parece algo simple, estos resultados podrían ayudarnos a comprender cómo funcionan los cerebros masculinos y femeninos en muchas especies.
- Peedikayil-Kurien, S., Haque, R., Gat, A., & Oren-Suissa, M. (2025). Modulation by NPY/NPF-like receptor underlies experience-dependent, sexually dimorphic learning. Nature Communications, 16(1), 662.




