En uno de los entornos más extremos y remotos del planeta, científicos han hecho un descubrimiento sin precedentes: una comunidad de criaturas extrañas en la Antártida, ubicada a más de 1.200 metros de profundidad bajo el hielo.
Este hallazgo se realizó a través de un agujero perforado en la plataforma de hielo Filchner-Ronne, en el mar de Weddell, revelando un ecosistema oculto que pone en jaque las teorías actuales sobre la vida en ambientes sin luz.
Durante mucho tiempo se pensó que, cuanto más lejos se estuviera del borde de la plataforma de hielo, menor sería la diversidad biológica. Según esta idea, en las zonas más profundas solo podría haber animales móviles como peces y crustáceos, capaces de desplazarse en busca de alimento. Sin embargo, este nuevo hallazgo cambia completamente el panorama.
Según el estudio publicado en Frontiers in Marine Science, los investigadores encontraron organismos completamente fijos a una roca (llamados sésiles), viviendo a unos 260 km del borde de la plataforma de hielo, en una región donde se pensaba que la vida era casi imposible.
La roca que esconde un ecosistema oculto
La investigación fue parte de una expedición liderada por el British Antarctic Survey. Al intentar tomar una muestra del fondo marino, el equipo encontró un obstáculo inesperado: una enorme roca, conocida como “dropstone”. Pero lo sorprendente fue que esta roca albergaba una comunidad de animales sésiles.
Las criaturas extrañas en la Antártida encontradas en esta roca incluyen esponjas con y sin tallo, así como organismos con filamentos cuya identidad aún es desconocida. En total, se observaron al menos 22 organismos con tallos, 15 esponjas sin tallo, y un solo ejemplar de esponja con tallo bien definido.
El hallazgo es notable no solo por la distancia al borde del hielo, sino también porque las corrientes marinas que alimentan esta zona provienen de regiones aún más alejadas, lo que podría implicar que estos organismos están a más de 600 o incluso 1.500 km de la fuente de alimento fotosintético más cercana.
Animales desconocidos en la Antártida: ¿qué son y cómo sobreviven?
Aunque muchos de los organismos parecen ser esponjas, los científicos no han podido confirmar su identidad sin muestras físicas. Algunos podrían ser esponjas carnívoras, ascidias, cnidarios o incluso nuevas especies.
Su modo de alimentación también es un misterio. En general, los organismos sésiles obtienen alimento del agua que circula a su alrededor. Pero a esta profundidad y tan lejos de la luz solar, las fuentes tradicionales de alimento (como fitoplancton) son escasas. Algunos científicos sugieren que podría tratarse de una comunidad adaptada a la quimiosíntesis o que se nutre de materia orgánica transportada por las corrientes.
A pesar de estar en una zona de corrientes fuertes, estas criaturas están ancladas firmemente a la roca. La parte superior del “dropstone” parece cubierta por sedimentos, lo que podría explicar por qué la mayor parte de la vida está en los costados.
Un ecosistema aislado y resiliente
El descubrimiento de estos animales desconocidos en la Antártida sugiere que existen ecosistemas que han evolucionado de forma aislada durante miles de años. Las condiciones locales, como la estabilidad de la roca, la dirección de las corrientes y la baja sedimentación, podrían haber permitido que esta comunidad sobreviva durante mucho tiempo.
Los científicos plantean que estos organismos podrían ser restos de comunidades más amplias, capaces de colonizar otras rocas arrastradas por el hielo. De ser así, estaríamos frente a una estrategia de supervivencia similar a la de las comunidades que viven en fuentes hidrotermales o en restos de ballenas caídas en el fondo marino.
¿Qué nos dice este hallazgo sobre el futuro y el pasado?
Este descubrimiento tiene implicancias profundas para la ciencia. Primero, sugiere que los ecosistemas bajo las plataformas de hielo podrían ser más comunes y diversos de lo que se pensaba. Segundo, cuestiona los modelos actuales sobre el flujo de nutrientes bajo el hielo. Y tercero, podría cambiar la forma en que interpretamos el registro geológico del pasado antártico.
En caso de un colapso de la plataforma de hielo, estas comunidades podrían desaparecer o transformarse. Si son comunidades adaptadas a la oscuridad y escasez, el aumento de luz y nutrientes podría beneficiar a otras especies más competitivas, desplazando a estas criaturas extremófilas.
Además, su existencia podría arrojar pistas sobre la evolución de la vida en condiciones extremas, similares a las que podrían existir en otros mundos, como las lunas heladas de Júpiter o Saturno.
Conclusión
El hallazgo de criaturas extrañas en la Antártida, viviendo a más de 1.200 metros de profundidad bajo una capa de hielo, nos recuerda cuán poco sabemos sobre los confines de nuestro propio planeta. Este descubrimiento abre una nueva ventana hacia ecosistemas ocultos, resistentes y sorprendentemente complejos.
La ciencia apenas comienza a descifrar estos misterios, y cada nuevo hallazgo no solo reescribe nuestros mapas ecológicos, sino que también amplía los límites de la vida conocida.
Griffiths, H. J., Anker, P., Linse, K., et al. (2021). Breaking all the rules: The first recorded hard substrate sessile benthic community far beneath an Antarctic ice shelf. Frontiers in Marine Science. DOI: 10.3389/fmars.2021.642040
