El cáncer oral suele confirmarse mediante una biopsia con bisturí, un procedimiento invasivo que muchas personas retrasan por miedo, molestias o ansiedad.
Ahora, los investigadores desarrollaron una prueba molecular que analiza células recogidas con un simple cepillado sobre la lesión y entrega resultados en menos de una hora.
En un estudio con 545 pacientes, el método identificó el carcinoma oral de células escamosas con más del 95% de precisión frente a lesiones benignas.
Un cepillado que analiza cuatro genes
La prueba, llamada qMIDSV3, utiliza un pequeño cepillo citológico que se frota sobre la zona sospechosa para recoger células de la mucosa oral.
El procedimiento tarda menos de cinco minutos, no requiere cortar tejido y permite obtener muestras de una superficie más amplia que una biopsia convencional.
Después, el laboratorio analiza la actividad de cuatro genes: INHBA, S100A16, YAP1 y POLR2A, mediante una técnica conocida como RT-qPCR.
Dos de ellos aportan señales asociadas con el cáncer, mientras los otros funcionan como referencias para comparar y normalizar la expresión genética encontrada.
Un algoritmo combina esos datos y genera un índice de malignidad que ayuda a distinguir lesiones cancerosas de alteraciones orales inflamatorias o de bajo riesgo.
Más de mil muestras puestas a prueba
El estudio analizó 1,090 muestras obtenidas mediante cepillado de 545 personas con cáncer oral, leucoplasia o liquen plano oral.
Cada participante aportó una muestra de la lesión y otra de una zona aparentemente sana ubicada en el lado contrario de la boca.
Los investigadores incluyeron 443 pacientes con carcinoma oral, 63 con leucoplasia sin displasia y 39 con liquen plano oral.
Al comparar el cáncer con estas lesiones no malignas, la prueba alcanzó una sensibilidad del 95.7% y una especificidad del 95.1%.
Su precisión global llegó al 95.5%, con una tasa de falsos positivos del 4.9% y falsos negativos del 4.3%.
Menos biopsias para lesiones de bajo riesgo
Muchas lesiones sospechosas terminan siendo benignas, pero aun así pueden provocar derivaciones médicas, vigilancia prolongada y biopsias que finalmente no detectan cáncer.
Los autores estiman que esta herramienta podría evitar biopsias invasivas innecesarias en más del 90% de pacientes con alteraciones orales de bajo riesgo.
También permitiría repetir el análisis durante el seguimiento sin someter al paciente a varios cortes de tejido en una misma zona.
El método fue diseñado como una prueba de triaje: identificar rápidamente quién necesita una biopsia convencional y quién podría continuar bajo vigilancia clínica.
Aunque requiere validación en poblaciones más diversas, sus resultados muestran una alternativa rápida y accesible para detectar antes uno de los cánceres más difíciles de reconocer.




