Las profundidades oceánicas esconden secretos que los científicos han venido desentrañando de forma paulatina durante décadas. Más allá de la zona fótica y de la vida marina que se conoce con mayor popularidad, existe un reino microbiano que habita los sedimentos del fondo marino. Sorprendentemente, algunas de estas células pueden permanecer activas o en una suerte de latencia por millones de años.
Recientemente, diversos estudios han arrojado luz acerca de microbios denominados “zombi”, organismos microscópicos que han sido extraídos de sedimentos antiguos, capaces de reproducirse de manera extremadamente lenta y de sobrevivir en ambientes con ínfimos aportes de nutrientes.
La evidencia científica sugiere que estos microbios zombi pueden dividirse, en el mejor de los casos, una vez cada diez mil años. Con esa asombrosa capacidad de subsistencia, estos organismos ponen a prueba los límites que hasta ahora conocíamos sobre la persistencia de la vida.
Breve contexto histórico
Desde hace décadas, los científicos han sospechado que el fondo marino alberga comunidades microbianas muy diversas. Los primeros indicios se remontan a estudios pioneros a mediados del siglo XX, cuando se observó que, incluso en sedimentos a gran profundidad, existían señales de vida bacteriana. Sin embargo, fue en los últimos 20 años cuando la tecnología permitió tomar muestras de sedimentos y analizarlas con mayor precisión. Al perforar el fondo marino a varios cientos de metros debajo de la superficie, se recuperaron núcleos de sedimento que permanecían intactos desde hacía millones de años.
A partir de estas muestras, se aplicaron técnicas de cultivo y análisis de ADN para comprobar si las células presentes estaban vivas, en reposo o simplemente muertas. Con sorpresa, se encontró que la mayoría de los microorganismos podían reactivarse y responder a nutrientes cuando se les proveía de oxígeno y compuestos orgánicos. De acuerdo al estudio publicado en Nature Communications, un alto porcentaje de estos microbios “despierta” cuando las condiciones cambian, aun si llevaban millones de años sepultados bajo un entorno con recursos mínimos.
¿Qué son los microbios “zombi”?
El término “zombi” se utiliza de manera coloquial para describir a estos microorganismos por su aparente estado de latencia, del que pueden emerger tras largos periodos sin actividad apreciable. Aunque la palabra pueda sonar sensacionalista, describe con cierta precisión la idea de un ser vivo capaz de “volver a la vida activa” tras haber estado en un estado sumamente reducido de actividad biológica.
Según el estudio mencionado, estos microorganismos pueden realizar procesos metabólicos tan lentos que, para un observador externo, parecerían inertes. Sin embargo, al suministrarles nutrientes en condiciones de laboratorio, se comprobó que incorporan carbono y nitrógeno, y se multiplican. Este tipo de resistencia y lentitud en su metabolismo es lo que los coloca en un estatus peculiar dentro de la microbiología.
Velocidad de reproducción: una vez cada 10.000 años
Uno de los datos más impactantes que se desprenden de las investigaciones es la estimación del tiempo de división celular de estos organismos, que llegaría a ser de hasta 10.000 años para completar un ciclo de reproducción. Según el estudio, la disponibilidad casi inexistente de nutrientes en esos sedimentos oceánicos ultraprofundos provoca que el metabolismo de dichos microorganismos sea extremadamente bajo.
Esto no significa que la célula permanezca literalmente 10.000 años inmóvil; más bien, la tasa de crecimiento poblacional a lo largo de un lapso prolongado resulta equivalente a un evento de división celular por cada diez milenios. Este hallazgo reta la visión tradicional de la vida, que suponía que los organismos requerían dividirse en plazos mucho más cortos para sobrevivir. Al parecer, estas bacterias han optimizado su metabolismo al extremo, extrayendo pequeñas cantidades de energía de los pocos compuestos orgánicos o minerales disponibles.
Ambiente extremo: sedimentos casi estériles
Los sedimentos donde se han hallado estos microbios poseen muy bajas concentraciones de materia orgánica y de oxígeno. De hecho, la investigación divulgada en múltiples artículos científicos sobre la biósfera profunda subraya que, en algunos puntos del océano Pacífico, la productividad de la superficie marina es tan baja que apenas llegan restos orgánicos a las capas más profundas. Aun así, algunos microorganismos han encontrado la forma de sobrevivir aprovechando incluso trazas diminutas de compuestos químicos.
Adicionalmente, los sedimentos donde habitan se acumulan a lo largo de millones de años. A medida que se desciende en el subsuelo, la presión se incrementa y la temperatura puede experimentar ligeros cambios, si bien en estos estudios las muestras provienen de zonas relativamente frías en el subsuelo marino. No obstante, estas condiciones no son obstáculo para el metabolismo microbiano, que demuestra su resiliencia en ambientes con extrema escasez de recursos.
Mecanismos de supervivencia
Los científicos especulan que estos microbios cuentan con varias estrategias de supervivencia. Por un lado, reducen drásticamente sus funciones metabólicas, lo que implica un gasto energético mínimo. Por otro, su maquinaria de reparación celular podría estar altamente optimizada para evitar la acumulación de daños en el ADN durante periodos tan largos. Según un artículo publicado en la BBC News, la longevidad de estos organismos podría deberse a su capacidad de procesar moléculas orgánicas complejas de manera muy lenta y constante, o incluso de recurrir a la reutilización de los restos de células muertas.
Además, la presencia de oxígeno residual en ciertos sedimentos —incluso en cantidades ínfimas— permite una respiración a baja escala, algo que sostendría un mínimo de actividad vital durante millones de años. Bajo otras condiciones, si no hubiera nada de oxígeno, se especula que podrían mantener formas de metabolismo anaerobio, aunque a tasas todavía más lentas.
Perspectivas futuras
La comunidad científica continúa investigando las características genéticas de estos microbios, con la esperanza de descubrir qué genes están implicados en su extraordinaria longevidad y su capacidad de reactivación. En la actualidad, se emplean tecnologías cada vez más avanzadas de secuenciación genómica y de análisis de isótopos para rastrear el consumo de nutrientes.
Por otro lado, se planean nuevas expediciones de perforación en regiones oceánicas poco estudiadas, con el fin de tomar muestras más antiguas y profundas. Cada nuevo dato recabado contribuye a refinar nuestras teorías sobre la evolución y la adaptabilidad de la vida microbiana en condiciones extremas.
Conclusión
El hallazgo de estos microbios “zombi” que pueden llegar a reproducirse solo una vez cada 10.000 años y persistir por millones de años en sedimentos marinos ultraprofundos, modifica nuestra forma de concebir los límites de la vida, y gran parte de estas comunidades microbianas parecen mantenerse activas a ritmos extremadamente bajos y aún responden a la presencia de nutrientes.
Estos descubrimientos no solo demuestran la asombrosa diversidad y resistencia de la vida terrestre, sino que también impulsan nuevas líneas de investigación en ámbitos como la astrobiología, la ecología microbiana y la evolución. Además, nos invitan a pensar en las múltiples estrategias que los microorganismos pueden emplear para resistir a lo largo de las épocas geológicas
- Morono, Y., Ito, M., Hoshino, T., Terada, T., Hori, T., Et al. (2020). Aerobic microbial life persists in oxic marine sediment as old as 101.5 million years. Nature Communications. DOI: 10.1038/s41467-020-17330-1




