La pandemia de COVID-19 ha demostrado ser una amenaza en constante evolución. Cuando creíamos haber superado las variantes más peligrosas, surge una nueva preocupación: la variante del COVID Frankenstein. Esta nueva cepa, también conocida como KP.3, está generando inquietud entre la comunidad científica.
Apodada “Frankenstein” por su combinación de mutaciones virales, KP.3 es una subvariante descendiente de JN.1. Lo que la hace particularmente alarmante es su capacidad para evadir el sistema inmunológico, incluso en personas previamente vacunadas o infectadas.
Según un estudio publicado en npj Vaccines, KP.3 y sus hermanas (KP.1, KP.1.1 y KP.2) presentan una mayor evasión inmune que sus predecesoras. Esta característica podría explicar su rápida propagación a nivel mundial desde mediados de 2024.
Qué es la variante del COVID Frankenstein (KP.3)
La variante Frankenstein, técnicamente identificada como KP.3 (JN.1.11.1.3), es una descendiente directa de la cepa JN.1. Al igual que otras variantes recientes, KP.3 pertenece al linaje “FLiRT”, caracterizado por mutaciones como R346T, F456L y Q493E.
Estas modificaciones se encuentran en la región RBD (receptor binding domain) de la proteína Spike, clave para que el virus se una a las células humanas. Las mutaciones permiten a KP.3 eludir más fácilmente la acción de los anticuerpos neutralizantes generados por vacunas o infecciones anteriores.
El apodo “Frankenstein” surge porque esta variante parece ensamblada con “pedazos” de otras versiones del virus, combinando cambios genéticos que potencian su agresividad y resistencia inmunológica.
Por qué se considera la variante más virulenta del COVID
Los datos recopilados en el estudio muestran que KP.3 posee una capacidad de evasión inmune significativamente mayor que JN.1. En todos los grupos analizados, los títulos de anticuerpos neutralizantes contra KP.3 fueron inferiores.
Por ejemplo, en personas vacunadas con tres dosis y refuerzo de vacunas de subunidad proteica, los niveles de anticuerpos contra JN.1 fueron de 206 (GMT), mientras que contra KP.3 descendieron a 168. Esta reducción indica que el virus Frankenstein puede esquivar la respuesta inmunitaria con más eficacia.
Según el mismo estudio, KP.3 se convirtió en la variante dominante desde septiembre de 2024, superando a otras subvariantes como KP.2. Su éxito se atribuye justamente a esta resistencia inmunológica.
Mutaciones clave y evasión del sistema inmunológico
Las mutaciones R346T, F456L y Q493E son responsables del comportamiento anómalo de KP.3. La presencia de F456L y Q493E, ausentes en algunas otras subvariantes, confiere a Frankenstein una ventaja en la evasión de anticuerpos.
Esto se traduce en una menor efectividad de los anticuerpos neutralizantes generados por infecciones previas con variantes como BA.5, XBB o incluso la propia JN.1. En otras palabras, aunque una persona haya tenido COVID-19 antes o se haya vacunado, su protección contra KP.3 puede ser limitada.
Además, las formulaciones antiguas de vacunas pierden eficacia ante estas nuevas mutaciones, lo que ha motivado el desarrollo de vacunas actualizadas que puedan responder mejor al panorama cambiante del virus.
Nuevas vacunas y estrategias para combatir a KP.3
Una de las principales respuestas ante la aparición de la variante Frankenstein ha sido la reformulación de las vacunas. En agosto de 2024, la FDA de Estados Unidos aprobó nuevas versiones basadas en la cepa KP.2 para Moderna y Pfizer/BioNTech, y en JN.1 para Novavax.
Según el estudio, las vacunas que emplean dímeros RBD como el preparado HK.3-JN.1 lograron inducir respuestas de anticuerpos más potentes y equilibradas frente a KP.3, KP.2, KP.1 y KP.1.1. Estos resultados respaldan la actualización del antígeno viral utilizado en las vacunas.
Los ensayos también demostraron que las personas que recibieron refuerzos con vacunas como ZF2202-A presentaron mejores niveles de protección frente a Frankenstein que quienes solo habían sufrido infecciones anteriores.
¿Cuál es el riesgo real de la variante Frankenstein?
Aunque KP.3 muestra una alta capacidad de evasión inmune, no hay evidencia concluyente de que cause cuadros clínicos más graves. No obstante, su propagación acelerada representa un riesgo para los sistemas de salud, ya que podría aumentar la cantidad de contagios.
Además, el estudio enfatiza la necesidad de vigilancia continua. Las mutaciones virales no solo cambian la transmisibilidad, sino también la eficacia de las vacunas y el comportamiento inmunológico. Por eso, los científicos proponen actualizar rápidamente las vacunas, sin largos ensayos clínicos, al igual que se hace con la gripe.
Por el momento, no se ha observado potenciación de la infección (ADE) en personas vacunadas, lo cual ofrece cierta tranquilidad. Los anticuerpos inducidos, aunque disminuidos frente a Frankenstein, siguen ofreciendo cierta protección.
Conclusión
La aparición de la variante del COVID Frankenstein ha encendido las alarmas, pero también ha impulsado una reacción rápida por parte de la ciencia. Gracias al monitoreo constante y al desarrollo de vacunas de nueva generación, contamos con herramientas para enfrentar esta nueva amenaza.
A pesar de su reputación como la variante más virulenta del COVID hasta ahora, KP.3 puede ser contenida con vigilancia, adaptación vacunal y responsabilidad social. El virus evoluciona, pero también lo hacen nuestras defensas.
- Xu, K., An, Y., Liu, X., Xie, H., et al. (2024). Neutralization of SARS-CoV-2 KP.1, KP.1.1, KP.2 and KP.3 by human and murine sera. npj Vaccines. DOI: 10.1038/s41541-024-01016-6




