El cáncer de colon es uno de los más frecuentes en todo el mundo. Muchas personas logran superarlo gracias a tratamientos como la cirugía y la quimioterapia. Sin embargo, el riesgo de que el cáncer regrese sigue siendo alto, especialmente en las etapas más avanzadas.
Por ejemplo, en pacientes con cáncer de colon en estadio III (una etapa avanzada pero aún tratable), existe hasta un 35% de probabilidad de recaída en los siguientes cinco años después del tratamiento.
Eso significa que la lucha no termina al salir del hospital. El proceso de recuperación y vigilancia puede durar muchos años. Por eso, los médicos y científicos buscan nuevas maneras de mejorar la salud y aumentar la esperanza de vida de quienes han tenido esta enfermedad. Una de esas herramientas es algo que todos conocemos: el ejercicio físico.
¿Puede el ejercicio ser más que una recomendación general?
Todos hemos escuchado que hacer ejercicio es bueno para la salud. Pero en el caso de personas que han tenido cáncer, ¿podría ser también una forma de tratamiento?
Para responder esta pregunta, se realizó un estudio internacional llamado Challenge. Fue un ensayo clínico (una investigación en personas) llevado a cabo entre 2009 y 2024 en seis países: Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Francia, Australia e Israel.
Participaron 889 personas que recientemente habían terminado su tratamiento contra el cáncer de colon en estadio II o III, es decir, ya habían sido operadas y habían recibido quimioterapia. El objetivo era comprobar si hacer ejercicio físico de forma estructurada y regular podía ayudar a reducir las recaídas y prolongar la vida.
¿Cómo se organizó el estudio?
Los pacientes se dividieron en dos grupos:
Grupo con rutina de ejercicio:
- Hacían ejercicio al menos 150 minutos a la semana, repartidos en varias sesiones.
- Las actividades incluían caminar rápido o trotar.
- Cada sesión duraba entre 45 y 60 minutos, 3 o 4 veces por semana.
- Estaban acompañados por entrenadores personales o kinesiólogos, que guiaban y adaptaban el ejercicio.
Grupo sin rutina:
- Solo recibieron consejos generales sobre llevar una vida sana.
- Les entregaron folletos informativos, pero no se les hizo seguimiento ni se les indicó una rutina específica.
Ambos grupos fueron observados y evaluados durante 8 años, prestando atención a:
- La cantidad de personas que sobrevivían
- La cantidad de recaídas del cáncer
- La aparición de nuevos tipos de cáncer
¿Qué resultados se encontraron?
Los resultados fueron claros y sorprendentes:
- El grupo que hizo ejercicio tuvo un 37% menos riesgo de morir en comparación con el grupo sin rutina.
- Hubo 41 muertes en el grupo activo, frente a 66 en el grupo de control.
- El riesgo de que el cáncer regresara o apareciera otro nuevo fue 28% menor en el grupo que hizo ejercicio.
- La supervivencia general fue del 90% en el grupo que hizo ejercicio, frente al 83% en el grupo sin ejercicio.
Además, las personas del grupo activo:
- Reportaron sentirse más fuertes y menos cansadas.
- Tuvieron mejor estado de ánimo y más energía.
- Presentaron menos casos de otros tipos de cáncer, como el de mama o el colorrectal.
Estos resultados se presentaron en una de las reuniones más importantes sobre cáncer: la de la Sociedad Americana de Oncología Médica (ASCO). También se publicaron en la prestigiosa revista médica The New England Journal of Medicine.
Otros estudios también apoyan esta idea
Para reforzar los resultados, los investigadores revisaron también dos estudios anteriores: el CALGB 89803 y el CALGB 80702, realizados en Estados Unidos con 2876 pacientes con cáncer de colon en etapa III.
Estos estudios analizaron cuánta actividad física hacían las personas después del tratamiento.
Los resultados mostraron que:
- Las personas que hacían menos de 3 horas de ejercicio a la semana vivían menos tiempo que la población general.
- Las personas que hacían más de 6 horas a la semana tenían una vida igual o mejor que quienes nunca habían tenido cáncer.
Esto demuestra que el ejercicio puede cerrar la brecha entre una persona que tuvo cáncer y una persona sana.
Conclusión: el ejercicio también es tratamiento
Por primera vez, un gran estudio demuestra que el ejercicio estructurado y acompañado por profesionales no solo mejora la salud, sino que puede salvar vidas después del cáncer de colon. Ya no se trata solo de “hacer un poco de actividad física”, sino de incluir el ejercicio como parte del tratamiento médico, igual que la cirugía o la quimioterapia.
El ejercicio:
- Disminuye el riesgo de muerte
- Reduce la posibilidad de que el cáncer regrese
- Mejora el bienestar físico y emocional
Los médicos y especialistas recomiendan que las rutinas de ejercicio se adapten a cada persona, según su edad, condición física y capacidad. Este enfoque más humano y activo convierte la recuperación en una oportunidad para fortalecer el cuerpo y la mente.
- Brown, J. C., Ma, C., Shi, Q., Saltz, L. B., Shields, A. F., & Meyerhardt, J. A. (2025). The association of physical activity with survival in colon cancer versus a matched general population: Data from Cancer and Leukemia Group B 89803 and 80702 (Alliance). Cancer, 131(5), e35727.
