Durante más de un siglo, una tortuga gigante de Galápagos llamada Goliath vivió en cautiverio sin dejar descendencia. Pero en 2025, a la sorprendente edad de 134 años, se convirtió en padre por primera vez. Esta noticia ha dejado perplejos a científicos y cuidadores por igual.
La especie de tortuga de Galápagos (Chelonoidis nigra) es famosa por su longevidad, pero que un macho de esta edad logre reproducirse por primera vez representa un hito sin precedentes en la biología animal. El caso ha sido reportado por Zoo Miami, donde reside Goliath, y ha motivado una revisión científica sobre la fisiología reproductiva de estos gigantes.
En este artículo exploraremos las bases biológicas que explican este fenómeno, el ciclo reproductivo de las tortugas de Galápagos, y por qué este evento representa un hito extraordinario en el reino animal.
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La historia de Goliath: el padre primerizo de 134 años
Goliath es una tortuga de Galápagos nacida hacia 1890, lo que significa que ha vivido durante tres siglos diferentes. Desde hace décadas, reside en Zoo Miami, donde ha sido parte de un programa de conservación con varias hembras.
El 27 de enero de 2025, una de estas hembras, llamada Sweet Pea, puso una nidada de ocho huevos. Uno de ellos eclosionó con éxito el 4 de junio, tras 128 días de incubación. El análisis genético confirmó que el padre era Goliath, convirtiéndolo en el padre primerizo vivo más longevo documentado hasta ahora. Además de ser su primera cría, este nacimiento marcó un hito histórico: fue la primera vez que nace en el Zoológico de Miami un reptil en peligro de extinción.
El zoológico ha solicitado su inclusión en el Libro Guinness de los Récords. Este evento no solo ha captado la atención de los medios, sino que también ha impulsado preguntas sobre la viabilidad reproductiva de animales longevos y los factores que la permiten conservarse.
Ciclo reproductivo de la tortuga de Galápagos
Las tortugas de Galápagos siguen un ciclo reproductivo estacional que depende de la temperatura, la humedad y otros factores ambientales. Estudios en cautiverio han demostrado que la madurez sexual puede alcanzarse entre los 20 y 25 años, aunque en libertad podría demorar más tiempo.
En los machos, los niveles de testosterona aumentan antes del inicio del período de apareamiento. Según un estudio publicado en Zoo Biology, se observa un incremento prenuptial de testosterona de hasta 6.62 ng/ml durante agosto, indicando espermatogénesis activa. En hembras, se detectan aumentos de estradiol y calcio semanas antes del apareamiento, lo que indica el inicio de la vitelogénesis.
La época de apareamiento en cautiverio suele ir de agosto a octubre, mientras que la puesta de huevos ocurre entre noviembre y abril. Cada hembra puede poner entre 8 y 17 huevos por nidada.
Fisiología reproductiva en ejemplares longevos
Que un macho se convierta en padre a los 134 años parece extraordinario, pero no es imposible desde un punto de vista fisiológico. Las tortugas de Galápagos, al igual que otras especies longevas, no presentan menopausia ni un límite biológico claro para la fertilidad masculina.
Un estudio publicado en General and Comparative Endocrinology, confirma que los niveles de testosterona en machos adultos pueden mantenerse elevados durante el ciclo reproductivo, incluso en condiciones de semilibertad. Los picos hormonales coinciden con las temporadas cálidas y lluviosas, lo que indica una fuerte influencia ambiental en su actividad reproductiva.
Goliath, al estar en un ambiente controlado, pudo conservar niveles hormonales adecuados para la reproducción, a pesar de su edad avanzada. Este caso demuestra que la longevidad no siempre implica una pérdida de capacidad reproductiva.
El papel del ambiente y la temperatura
Las condiciones ambientales desempeñan un papel crucial en la reproducción de las tortugas de Galápagos. La temperatura influye no solo en el comportamiento de apareamiento, sino también en la determinación del sexo de las crías.
Según el estudio publicado en Amphibian & Reptile Conservation, las tortugas gigantes de la isla Española presentan determinación sexual dependiente de la temperatura (TSD, por sus siglas en inglés). A temperaturas de incubación cercanas a los 28.3 °C, la proporción de sexos es equilibrada. Por encima de ese umbral, aumentan las hembras; por debajo, los machos.
En este sentido, el éxito reproductivo de Goliath también puede atribuirse a un manejo adecuado de la incubación y a las condiciones climáticas controladas del zoológico, que permiten optimizar la supervivencia y el desarrollo de las crías.
Conservación y longevidad
La historia de Goliath es también un llamado a la acción en favor de la conservación de especies amenazadas. Las tortugas de Galápagos han estado al borde de la extinción debido a la caza, la introducción de especies invasoras y la degradación del hábitat.
Antes del siglo XX, la explotación humana y la llegada de animales no nativos diezmaron sus poblaciones en las islas Galápagos. En la actualidad, las amenazas modernas incluyen el cambio climático y la pérdida progresiva de hábitats naturales, factores que complican aún más los esfuerzos de conservación.
Programas como el de Zoo Miami y la Estación Científica Charles Darwin han demostrado que con esfuerzos sostenidos es posible no solo preservar la especie, sino también devolverle la capacidad de reproducirse, incluso a edades extremadamente avanzadas. El caso de Goliath podría aportar datos valiosos para mejorar las estrategias de reproducción asistida.
La ciencia está aprendiendo que la edad no siempre limita la fertilidad, y que un entorno favorable puede prolongar significativamente la funcionalidad reproductiva.
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Conclusión
El nacimiento de la cría de Goliath no solo es una curiosidad biológica, sino una evidencia concreta de que la ciencia de la conservación está alcanzando nuevos horizontes. Que una tortuga de Galápagos se convierta en padre a los 134 años es un recordatorio del potencial latente que pueden tener los individuos longevos en programas de preservación.
Gracias a estudios científicos, comprendemos mejor los mecanismos fisiológicos y ecológicos que hacen posible este tipo de acontecimientos. La ciencia no puede creerlo, pero los datos lo confirman: la longevidad y la fertilidad no son excluyentes en el mundo natural.
1. Rostal, D. C., Robeck, T. R., Grumbles, J. S., Burchfield, P. M., & Owens, D. W. (1998). Seasonal reproductive cycle of the Galápagos tortoise (Geochelone nigra) in captivity. Zoo Biology. DOI: 10.1002/(SICI)1098-2361(1998)
2. Schramm, B. G., Casares, M., & Lance, V. A. (1999). Steroid levels and reproductive cycle of the Galápagos tortoise, Geochelone nigra, living under seminatural conditions on Santa Cruz Island (Galápagos). General and Comparative Endocrinology. DOI: 10.1006/gcen.1998.7240
3. Sancho, A., Gutzke, W. H. N., Snell, H. L., Rea, S., Wilson, M., & Burke, R. L. (2017). Temperature sex determination, incubation duration, and hatchling sexual dimorphism in the Española Giant Tortoise (Chelonoidis hoodensis) of the Galápagos Islands. Amphibian & Reptile Conservation, Amphibian-reptile-conservation.org/pdfs
