Durante años, los científicos han observado una conexión inquietante entre la diabetes tipo 2 y el deterioro cognitivo. Ambas condiciones parecen compartir procesos inflamatorios y vasculares que afectan tanto al corazón como al cerebro. Sin embargo, hasta ahora no se había demostrado si tratar una podría influir en la otra.
Un nuevo estudio publicado en JAMA Neurology ofrece una respuesta alentadora. Según la investigación, algunos medicamentos utilizados para controlar la glucosa podrían también reducir el riesgo de desarrollar demencia.
Este hallazgo plantea una posibilidad esperanzadora. Más allá de controlar la glucosa, ciertos fármacos podrían tener beneficios neurológicos, ofreciendo una doble protección frente a dos de las enfermedades más comunes del envejecimiento.
Fármacos cardioprotectores con beneficios cerebrales
Los investigadores analizaron 26 ensayos clínicos con más de 160 000 participantes. Compararon los efectos de los llamados fármacos cardioprotectores para la diabetes con tratamientos convencionales y observaron su relación con la aparición de demencia o deterioro cognitivo.
Los medicamentos estudiados incluyeron los inhibidores del cotransportador de sodio-glucosa tipo 2 (SGLT2i), los agonistas del receptor de GLP-1 (GLP-1RA), metformina y pioglitazona. Estos fármacos son recomendados por las guías internacionales por su eficacia en reducir el riesgo de eventos cardiovasculares en personas con diabetes tipo 2.
Aunque el conjunto de terapias no mostró una reducción significativa del riesgo general de demencia, el análisis reveló un dato clave: los agonistas del receptor GLP-1 sí se asociaron con una disminución estadísticamente significativa del riesgo de demencia (odds ratio 0.55). Este hallazgo sugiere que estos medicamentos podrían tener un efecto protector sobre el cerebro.
Un enfoque distinto al tratamiento de la diabetes
Los agonistas de GLP-1, como semaglutida, liraglutida o dulaglutida, se utilizan habitualmente para controlar la glucemia y reducir el riesgo cardiovascular. Sin embargo, su posible acción neuroprotectora podría deberse a mecanismos adicionales, como la reducción de la inflamación neuronal, el estrés oxidativo y la muerte celular en el cerebro.
Los autores plantean que el control del azúcar en la sangre no es el único beneficio relevante. Al mejorar la salud vascular y reducir la inflamación sistémica, los GLP-1RA podrían disminuir el daño cerebral asociado con la diabetes y el envejecimiento. Esto respalda la hipótesis de que un tratamiento para la diabetes podría tener efectos positivos en la memoria y el pensamiento.
El estudio también destaca que los SGLT2i, otro grupo de fármacos modernos para la diabetes, no mostraron un efecto significativo sobre la demencia, aunque sí demostraron beneficios cardiovasculares. Esta diferencia podría deberse a la diversidad de mecanismos biológicos que cada clase de medicamento activa en el organismo.
Evidencia basada en ensayos clínicos
El meta-análisis incluyó datos de 23 ensayos clínicos que evaluaron la incidencia de demencia o deterioro cognitivo, con un seguimiento promedio de 31 meses. Aunque el porcentaje de diagnósticos de demencia fue bajo, los resultados fueron consistentes entre los estudios.
Los investigadores señalaron que el beneficio fue más claro en los pacientes tratados con GLP-1RA, mientras que los resultados con pioglitazona y SGLT2i fueron neutros. Esto sugiere que no todos los tratamientos para la diabetes actúan de la misma manera sobre el cerebro.
De acuerdo con Seminer y colaboradores, los efectos de los GLP-1RA podrían estar relacionados con su capacidad para reducir la inflamación, mejorar la función endotelial y proteger las neuronas frente al daño oxidativo. Estudios previos en animales también respaldan estas propiedades neuroprotectoras.
Un posible camino hacia la prevención
Actualmente, se desarrollan ensayos como EVOKE y LIGHT-MCI que buscan confirmar si los GLP-1RA reducen la progresión de la enfermedad de Alzheimer o el deterioro cognitivo leve.
De comprobarse, estos fármacos podrían transformar la prevención del envejecimiento cerebral. Este avance no implica que las personas con diabetes deban modificar sus tratamientos sin supervisión médica.
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Conclusión
El presente estudio ofrece una mirada esperanzadora sobre la interconexión entre metabolismo, corazón y cerebro. Aunque no todos los medicamentos para la diabetes mostraron el mismo efecto, los agonistas del receptor GLP-1 destacaron por su potencial para reducir el riesgo de demencia.
En un mundo donde la diabetes y la demencia aumentan rápidamente, estos resultados inspiran una nueva visión de la medicina preventiva. Un tratamiento diseñado para controlar el azúcar podría, de forma inesperada, ayudar a proteger la memoria y prolongar la salud cerebral.
