La degeneración macular seca afecta a millones de personas y provoca una pérdida progresiva de la visión que, hasta ahora, no podía revertirse. Hoy, nuevas evidencias abren una puerta esperanzadora: un trasplante experimental demuestra que células madre logra mejorar la visión en pacientes con daño avanzado. Esta línea de investigación marca un posible cambio en el tratamiento de la degeneración macular seca.
Según el estudio publicado en Cell Stem Cell, un equipo de científicos utilizó células especializadas derivadas del epitelio pigmentario de la retina para reemplazar tejido perdido. Los resultados fueron especialmente positivos en los pacientes con peor agudeza visual, quienes mostraron mejoras notables durante el seguimiento clínico.
Este avance, aún en fase temprana, demuestra que es posible restaurar parte de la función visual mediante la implantación de células madre cuidadosamente diferenciadas. Los investigadores recalcan que se trata de un paso inicial, pero uno que abre un nuevo horizonte para millones de personas.
Cómo funciona este trasplante celular experimental
El trasplante utiliza células derivadas de un tipo especial de células madre adultas obtenidas del epitelio pigmentario de la retina. Estas células se cultivan durante cuatro semanas hasta alcanzar un estado progenitor que, según el estudio, podría ofrecer mejores condiciones para integrarse al tejido dañado.
Los investigadores explican que estas células progenitoras se implantaron bajo la retina del ojo más afectado. Este procedimiento se realizó mediante una cirugía mínimamente invasiva, diseñada para depositar las células justo en la zona donde el epitelio pigmentario se había perdido por la degeneración macular seca.
Uno de los puntos más destacables es que este enfoque evita el uso de células embrionarias pluripotentes, lo que reduce riesgos como el crecimiento descontrolado o la formación de tumores. Además, estas células adultas ya están comprometidas con el linaje retiniano, lo que facilita su integración.
Resultados observados durante el seguimiento clínico
Los pacientes incluidos en la fase inicial del ensayo recibieron una dosis baja de 50,000 células. A partir de ese momento, fueron evaluados durante meses para monitorear seguridad y cualquier cambio en la visión. Los investigadores observaron que el tratamiento fue bien tolerado y no generó inflamaciones significativas ni otros efectos adversos graves.
Los resultados más llamativos se registraron en los pacientes con menor agudeza visual al inicio. En este grupo, la ganancia promedio fue superior a 21 letras en la escala estandarizada utilizada para medir visión. Esta mejora se mantuvo estable durante los 12 meses posteriores al trasplante.
En el grupo con mejor visión inicial, los avances fueron más modestos, con un aumento promedio de 3 letras. Aun así, estos valores superan lo esperado para la evolución natural de la enfermedad, en la cual la visión tiende a empeorar progresivamente.
Qué significan estos hallazgos para el futuro de la enfermedad
La degeneración macular seca carece de terapias que recuperen la visión perdida. Hasta ahora, los tratamientos solo podían ralentizar la progresión en algunos casos. Este estudio demuestra por primera vez que la implantación de células madre progenitoras puede ofrecer una recuperación funcional medible.
Según el artículo publicado en Cell Stem Cell, la mejora visual podría deberse a dos factores principales: la integración directa de las células implantadas en la zona dañada y la secreción de compuestos que ayudan a rescatar fotorreceptores aún viables. Ambas acciones podrían actuar de forma complementaria.
Aun así, los investigadores subrayan que se necesita un número mayor de participantes y dosis más altas para entender la verdadera eficacia del tratamiento. Este ensayo inicial tenía como objetivo principal evaluar la seguridad, y los resultados positivos permitieron avanzar hacia fases de prueba con dosis mayores.
Conclusión
El estudio ofrece el primer indicio sólido de que un trasplante con células madre progenitoras puede revertir parcialmente la pérdida visual causada por la degeneración macular seca. Aunque es una fase temprana, los avances observados —especialmente en pacientes con mayor deterioro visual— señalan un camino prometedor.
Estos resultados abren nuevas posibilidades terapéuticas y renuevan la esperanza de desarrollar un tratamiento capaz de restaurar la visión en una enfermedad que, hasta ahora, solo podía progresar. Los próximos ensayos serán fundamentales para confirmar si este enfoque puede convertirse en una alternativa real para los pacientes.
