Un estudio reciente publicado en la prestigiosa revista Nature acaba de revelar algo sorprendente: ¡la grasa de nuestro cuerpo tiene memoria! Pero no es una memoria cualquiera, es una memoria que guarda el recuerdo de la obesidad, incluso después de que una persona haya bajado de peso. Y esto podría ser la razón por la que muchas personas, después de hacer dieta, vuelven a subir de peso al poco tiempo. Sí, el temido efecto rebote no solo es psicológico o por falta de disciplina: también es biológico.
Este descubrimiento fue liderado por científicos de la Escuela Politécnica Federal de Zúrich (Suiza) junto con investigadores de otros países, como el español Daniel Castellano-Castillo del Instituto de Investigación Biomédica de Málaga (IBIMA).
¿Qué es esta memoria de la grasa?
El cuerpo humano almacena la grasa en un tejido llamado “tejido adiposo”. Este tejido no solo acumula energía, sino que también participa en muchas funciones importantes del cuerpo, como la regulación del apetito y el metabolismo.
Según este estudio, las células de grasa (llamadas adipocitos) no se “reinician” cuando una persona baja de peso. Por el contrario, estas células guardan una especie de huella o recuerdo químico de la obesidad. A esto se le llama “memoria epigenética”.
Esta memoria epigenética hace que las células respondan de forma diferente cuando la persona vuelve a comer en exceso o cambia su dieta. Como resultado, el cuerpo tiene más probabilidades de recuperar rápidamente el peso perdido. En otras palabras, incluso si pierdes peso, tus células siguen comportándose como si estuvieras gordo. Esto hace que el cuerpo quiera recuperar esa grasa perdida más rápido.
¿Cómo aprender esto?
Los científicos estudiaron muestras de tejido adiposo de personas y ratones que habían perdido peso. Usaron una técnica avanzada llamada “secuenciación de ARN de núcleo único”, que permite ver cómo funcionan las células una por una.
Lo que encontraron fue sorprendente: incluso después de perder peso, las células de grasa no volvieron completamente a su estado saludable. Seguían mostrando señales químicas de haber sido obesas.
Además, al volver a alimentar a los ratones con una dieta alta en grasas, aquellos que habían tenido sobrepeso anteriormente aumentaron de peso mucho más rápido que los ratones que nunca habían sido obesos. Esto confirma que sus cuerpos habían quedado “marcados” por la obesidad.
¿Por qué es tan importante este hallazgo?
Muchas personas hacen dietas y logran bajar de peso. Pero con el tiempo, terminan recuperándolo, a veces incluso ganando más kilos de los que tenían antes. Esto es lo que se conoce como el “efecto rebote” o “efecto yo-yo”.
Este estudio ayuda a entender por qué ocurre ese efecto. No se trata solo de voluntad o hábitos, sino de cambios reales en el cuerpo que hacen más difícil mantener el peso bajo.
Según los investigadores, esta memoria epigenética podría ser una de las causas principales de este ciclo de pérdida y ganancia de peso. Y aunque este estudio se hizo en parte con ratones, los resultados también se observaron en células humanas, lo que indica que este fenómeno podría aplicarse también a las personas.
¿Se puede borrar esta memoria?
Por ahora, no existe una forma sencilla de borrar esa memoria epigenética. Sin embargo, los autores del estudio creen que si se logra entender mejor cómo funciona, en el futuro podrían desarrollarse medicamentos o terapias que ayuden a “resetear” las células de grasa.
De hecho, el doctor Fernando von Meyenn, uno de los autores principales del estudio, explica que “identificar estos cambios epigenéticos es el primer paso para poder intervenir sobre ellos en el futuro”.
También sugiere que las estrategias para controlar el peso deben incluir no solo una pérdida de peso rápida, sino también un enfoque a largo plazo que ayude a estabilizar el cuerpo después de la dieta.
¿Qué significa esto para quienes luchan con su peso?
Este estudio no debe desanimar a nadie. Al contrario, muestra que la obesidad no es simplemente una cuestión de fuerza de voluntad, sino que tiene bases biológicas profundas.
Saber que el cuerpo guarda un recuerdo de la obesidad puede ayudar a las personas a entender por qué es tan difícil mantener el peso. Y también puede abrir la puerta a tratamientos más justos, personalizados y efectivos.
Además, los científicos subrayan que aunque la memoria de las células de grasa existe, eso no significa que no se pueda vivir de forma saludable después de bajar de peso. Una dieta equilibrada, ejercicio regular y seguimiento médico siguen siendo claves para una buena salud a largo plazo.
Conclusión
Las células de grasa tienen memoria. Esa es la gran revelación de este estudio. Aunque una persona baje de peso, su cuerpo puede seguir comportándose como si aún fuera obeso, debido a cambios químicos en las células adiposas.
Este descubrimiento explica por qué es tan difícil mantener la pérdida de peso y por qué tantas personas experimentan el efecto rebote. A largo plazo, entender esta memoria celular podría ser la clave para combatir la obesidad de manera más efectiva.
- Hinte, L. C., et al. (2024). Adipose tissue retains an epigenetic memory of obesity after weight loss. Nature, 636(8042), 457-465.
