Los científicos han documentado un caso que redefine lo que creíamos posible sobre el VIH: un hombre de 60 años logró mantenerse sin virus detectable durante más de seis años tras un trasplante de células madre. Este hallazgo abre una puerta que antes parecía cerrada.
Aunque los tratamientos actuales controlan eficazmente al VIH, la posibilidad de vivir sin medicación parecía un sueño lejano. Sin embargo, este caso demuestra que la eliminación del virus podría ser alcanzable bajo condiciones específicas. Y lo más sorprendente es que ocurrió sin la mutación genética que históricamente hacía posible este resultado.
Según el estudio publicado en Nature, este paciente, conocido como el “segundo paciente de Berlín”, representa una prueba sólida de que la clave podría estar menos en la resistencia genética al virus y más en la reducción profunda de los reservorios virales tras un trasplante de células madre.
Cómo se logró una remisión tan prolongada
El paciente vivía con VIH desde 2009 y mantenía un buen estado inmunológico hasta que fue diagnosticado con leucemia mieloide aguda. Para tratar el cáncer, recibió un trasplante de células madre de una donante compatible que portaba solo una copia de la mutación CCR5Δ32, lo que significa que no era completamente resistente al VIH.
Este detalle es clave: los pocos pacientes previamente “curados” habían recibido trasplantes de donantes homocigotos, completamente resistentes al virus. En este caso, tanto el paciente como la donante eran heterocigotos, por lo que sus células aún permitían cierto grado de infección. Aun así, la remisión del VIH ha sido completa y sostenida.
Tras tres años del trasplante, el paciente decidió suspender la terapia antirretroviral por voluntad propia. Desde entonces, y durante más de seis años, no se ha detectado carga viral en sangre, lo cual es extremadamente inusual sin tratamiento continuo.
Lo que revela el análisis de los reservorios virales
Los reservorios del VIH son pequeños grupos de células infectadas donde el virus puede esconderse durante años, y son el principal obstáculo para una cura real. Antes del trasplante, los investigadores identificaron provirus intactos capaces de reactivarse.
Después del trasplante, la historia cambió por completo. El estudio reporta que no se detectaron virus competentes en sangre ni en tejidos intestinales, incluso tras análisis altamente sensibles.
Tampoco aparecieron señales indirectas del virus, como anticuerpos o linfocitos específicos, lo que sugiere que el organismo ya no estaba respondiendo a ningún rastro viral.
Según los autores, esta desaparición profunda de los reservorios es la explicación más sólida para la remisión sostenida.
El papel del sistema inmunitario en la eliminación del virus
Los investigadores señalan que el trasplante generó un sistema inmunitario renovado, capaz de atacar eficazmente las células infectadas. Destacaron especialmente la actividad elevada de las células NK, responsables de destruir células alteradas o infectadas.
Durante el trasplante, el paciente mostró una actividad excepcional de citotoxicidad mediada por anticuerpos, un mecanismo mediante el cual las células NK pueden eliminar células con trazas del virus. Con el tiempo, esta respuesta disminuyó, probablemente porque ya no había células infectadas que atacar.
Estos hallazgos sugieren que, además de la genética, el trasplante y la reconstrucción inmunitaria pueden desencadenar procesos que limpian de forma profunda los reservorios del VIH, algo que hasta ahora parecía inalcanzable sin mutaciones protectoras.
Qué significa este caso para el futuro del VIH
El caso demuestra que no es imprescindible una resistencia genética completa para lograr lo que muchos considerarían una “cura funcional”. Los investigadores proponen que, al ampliar el tipo de donantes posibles, más pacientes con cáncer y VIH podrían beneficiarse de esta estrategia.
Sin embargo, un trasplante de células madre no es un tratamiento generalizable para todas las personas con VIH, debido a su complejidad y riesgos. Aun así, este caso ofrece información crucial para el desarrollo de terapias dirigidas a reducir los reservorios virales, una de las prioridades globales en la búsqueda de una cura.
Según el estudio, la probabilidad de que el virus vuelva a aparecer en este paciente es extremadamente baja. Modelos matemáticos estiman que, si ocurriera, podría tardar décadas o incluso más de un siglo en reactivarse.
Conclusión
Este caso demuestra que una remisión sostenida del VIH es posible incluso sin una resistencia genética completa. El trasplante de células madre no solo trató el cáncer del paciente, sino que también permitió una reducción extraordinaria del virus hasta niveles indetectables.
Aunque no representa una solución universal, ofrece claves valiosas sobre cómo el sistema inmunitario puede llegar a eliminar los reservorios del virus, acercándonos un paso más a una cura real.
