Un estudio revela que las plantas snapdragon detectan el sonido de las abejas y producen néctar más dulce, optimizando su comunicación con polinizadores esenciales. Aunque no tienen oídos ni sistema nervioso, las plantas pueden detectar vibraciones del ambiente. Este descubrimiento transforma cómo entendemos su relación con otros seres vivos.
Investigadores de la Universidad de Turín, liderados por la profesora Francesca Barbero, demostraron que ciertas plantas responden activamente al zumbido de abejas al modificar su fisiología. El estudio se presentó durante dos eventos científicos clave: la 188ª reunión de la Sociedad Acústica de América y el 25º Congreso Internacional de Acústica.
Cómo se diseñó el experimento
El equipo trabajó con plantas de snapdragon (Antirrhinum), que dependen de la polinización animal para reproducirse. Estas plantas son visitadas principalmente por la abeja Rhodanthidium sticticum.
Se reprodujeron grabaciones reales del zumbido de estas abejas a pocos centímetros de las flores, utilizando altavoces de precisión. Los científicos incluyeron diferentes tratamientos acústicos para comparar resultados:
- Zumbido de abejas polinizadoras reales.
- Sonidos artificiales de baja frecuencia sin relación con insectos.
- Silencio controlado, sin estímulo sonoro.
Cada tratamiento duraba tres minutos y luego se medían los cambios fisiológicos en la planta.
Resultados: más azúcar y más néctar
La respuesta de las plantas fue sorprendentemente rápida y específica. Las expuestas al zumbido de abejas produjeron más néctar en cuestión de minutos. Además, ese néctar tenía hasta 20% más concentración de azúcar. Las mediciones incluyeron:
- Volumen total de néctar por flor.
- Porcentaje de glucosa, fructosa y sacarosa.
- Tasa de producción por unidad de tiempo.
Los datos demostraron que el estímulo acústico provoca una respuesta metabólica activa, no un cambio aleatorio o pasivo.
Cambios genéticos: las plantas ajustan su biología
Para entender cómo ocurre esta reacción, el equipo también analizó la expresión genética de las plantas tras recibir el zumbido. Utilizando herramientas de biología molecular, observaron activación de genes relacionados con:
- Transporte y producción de azúcares.
- Metabolismo energético celular.
- Secreción de néctar en tejidos florales.
Estos cambios sugieren que la planta procesa la vibración como una señal significativa y reorganiza sus recursos para aumentar la recompensa al polinizador.
¿Cómo perciben las vibraciones?
Las plantas carecen de órganos auditivos, pero poseen mecanorreceptores, células capaces de detectar vibraciones o presión mecánica. Estas células están distribuidas en estructuras como pétalos, tallos o sépalos.
Cuando el sonido de una abeja provoca vibraciones en el pétalo, el mecanorreceptor activa una cascada de señales bioquímicas internas. Este proceso es comparable a cómo nuestras células sensoriales responden a sonidos o presión en la piel.
Reconocen sonidos útiles y filtran el ruido
Las plantas no responden a cualquier sonido. Solo reaccionan a frecuencias específicas, como el zumbido real de sus polinizadores naturales. Cuando se expusieron a sonidos genéricos de baja frecuencia o ruido ambiental, no aumentaron su producción de néctar.
Esto indica que las snapdragon pueden discriminar entre vibraciones “útiles” y otras irrelevantes. Según Barbero, esta capacidad probablemente evolucionó para reducir pérdidas energéticas ante visitantes que no ayudan a la polinización.
Ladrones de néctar vs. polinizadores efectivos
En la naturaleza, algunas especies roban néctar sin realizar polinización. Las snapdragon parecen evitar premiar a esos ladrones con más néctar. Este comportamiento sugiere que las plantas han desarrollado una forma de “evaluar” a los visitantes antes de ofrecer su recompensa.
Al detectar solo el zumbido correcto, aseguran una relación beneficiosa para ambas especies: más néctar a cambio de más polen transportado.
Implicaciones ecológicas y agrícolas
Este hallazgo tiene implicaciones clave para la ecología, conservación y agricultura. La evidencia de que las plantas “escuchan” plantea nuevas preguntas sobre su interacción con el ambiente sonoro. Algunas posibles aplicaciones incluyen:
- Mejorar la eficiencia de cultivos mediante estímulos acústicos artificiales.
- Diseñar ambientes agrícolas acústicamente amigables para polinizadores.
- Evitar el uso de maquinaria ruidosa que alteraría estas señales naturales.
- Comprender cómo la contaminación sonora urbana podría interferir en la polinización.
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Conclusión: un diálogo inesperado entre flores e insectos
Este estudio cambia nuestra percepción del reino vegetal. Las plantas no son organismos pasivos que esperan polinizadores: interactúan activamente y ajustan su comportamiento según el entorno. Detectar el zumbido de las abejas y responder en tiempo real muestra una sofisticada forma de comunicación sensorial.
Como resumió Barbero:
“Las plantas no son oyentes pasivos; responden activamente a las señales acústicas de sus polinizadores”.
La investigación nos recuerda que incluso las formas de vida más silenciosas pueden tener lenguajes propios, y que aún queda mucho por descubrir sobre la inteligencia vegetal.
- New Orleans 2025. (2025). 188ª reunión de la Sociedad Acústica de América y el 25º Congreso Internacional de Acústica. Acoustical Society of America.

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