El virus del papiloma humano (VPH) es la infección de transmisión sexual más común del mundo. Según el estudio publicado en Journal of Medical Virology, más del 80 % de las personas sexualmente activas entrarán en contacto con el virus en algún momento de su vida. Aun así, la mayoría desconoce cómo se contrae y cuáles son sus primeros signos.
Aunque la mayoría de las infecciones se resuelven sin dejar huella, un subconjunto persiste y puede provocar verrugas genitales o lesiones precancerosas. De acuerdo al estudio publicado en Signal Transduction and Targeted Therapy, los tipos de alto riesgo son responsables de cerca del 5 % de todos los cánceres humanos.
Comprender las causas y los síntomas resulta clave para prevenir complicaciones. Este artículo ofrece una visión general, basada en la evidencia más reciente, sobre el VPH, su origen, principales manifestaciones clínicas y estrategias de prevención.
¿Qué es el VPH?
El VPH es un grupo de más de 200 virus de ADN que infectan las células epiteliales de piel y mucosas. Se clasifican en tipos de bajo riesgo —relacionados con verrugas— y de alto riesgo —asociados a cánceres como el de cuello uterino, ano u orofaringe (Jensen et al., 2024). Los genotipos 16 y 18 concentran alrededor del 70 % de los casos de cáncer cervicouterino.
Principales causas de infección
Contacto sexual sin protección. El estudio publicado por Kombe et al. (2021) revela que la vía sexual explica más del 90 % de las nuevas infecciones.
Edad temprana de inicio sexual. Iniciar relaciones antes de los 18 años duplica el riesgo, al exponer un tejido cervical inmaduro más susceptible.
Múltiples parejas. Del Pino et al. (2024) cuantificaron que tener más de cinco parejas sexuales incrementa en un 70 % la probabilidad de infección persistente.
Sistema inmunitario debilitado. Personas con VIH o que reciben tratamientos inmunosupresores tardan más en aclarar el virus.
Tabaquismo. Según Jensen et al. (2024), los compuestos del tabaco interfieren con la respuesta inmunitaria local y favorecen la persistencia viral.
Cómo se transmite
El virus se transmite por contacto piel‑mucosa con lesiones infectadas. Esto incluye relaciones vaginales, anales u orales sin barrera, así como el uso compartido de juguetes sexuales sin desinfección. Menos frecuente, puede existir autoinoculación desde verrugas de manos o nacimiento vertical madre‑hijo (Hadi et al., 2023).
Factores de riesgo adicionales
Uso inconsistente del preservativo. Aunque no cubre toda el área genital, reduce la exposición a secreciones virales.
Microbiota vaginal alterada. Kombe et al. (2021) señalan que la reducción de lactobacilos protectores promueve infecciones persistentes.
Anticonceptivos hormonales prolongados. Datos observacionales sugieren un aumento modesto del riesgo de lesiones cervicales de alto grado tras cinco años de uso continuo.
Síntomas más importantes en mujeres
- Verrugas genitales (condilomas acuminados): crecimientos blandos, únicos o en coliflor, en vulva, vagina o cuello uterino.
- Secreción vaginal anormal: acuosa o sanguinolenta fuera de la menstruación.
- Sangrado postcoital: señal de lesiones cervicales premalignas.
- Dolor pélvico o lumbar persistente en fases avanzadas de cáncer cervical…
Es relevante destacar que la infección inicial suele ser asintomática; por ello, el cribado regular continúa siendo esencial.
Síntomas más importantes en hombres
- Verrugas en pene, escroto o región perianal.
- Irritación o prurito anal cuando existen lesiones internas.
- Ronquera o dificultad para tragar en carcinomas orofaríngeos relacionados con VPH de alto riesgo.
La mayoría de los portadores masculinos son asintomáticos, pero pueden transmitir el virus.
Complicaciones potenciales
- Cáncer de cuello uterino: principal neoplasia asociada; más de 600 000 casos anuales (Zhang et al., 2025).
- Cánceres anogenitales (pene, vulva, vagina, ano).
- Carcinoma orofaríngeo creciente en varones no fumadores.
- Papilomatosis respiratoria recurrente en neonatos expuestos durante el parto.
Diagnóstico y cribado
El método de elección en mujeres es la prueba molecular de VPH de alto riesgo, recomendada a partir de los 30 años cada cinco años o antes si existen factores de riesgo. La citología (Papanicolaou) identifica cambios celulares precancerosos.
En varones no existe un test de cribado poblacional; las lesiones visibles se diagnostican clínicamente y se confirman con biopsia. Técnicas adicionales, como la colposcopia o la anoscopia de alta resolución, permiten evaluar lesiones subclínicas.
Prevención y vacunación
Vacunas profilácticas. Gardasil‑9 protege frente a los genotipos responsables de aproximadamente el 90 % de los cánceres cervicales y la mayoría de las verrugas genitales.
Un estudio publicado en Viruses, muestra eficacia cercana al 100 % si se administra antes del inicio sexual. La OMS recomienda la vacunación de niñas y niños entre 9 y 14 años.
Prácticas sexuales seguras. Uso correcto y consistente del preservativo y reducción de parejas sexuales.
Evitar el tabaco y mantener un sistema inmunitario saludable mediante dieta equilibrada y control de comorbilidades.
Tratamiento de lesiones
No existe cura antiviral para el VPH; el objetivo es eliminar lesiones visibles y reducir progresión. Las opciones incluyen crioterapia, ácido tricloroacético, imiquimod tópico o escisión quirúrgica.
En neoplasias intraepiteliales de alto grado se emplea conización o escisión electroquirúrgica. Carcinomas invasivos requieren manejo oncológico integral (cirugía, quimiorradioterapia o inmunoterapia).
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Conclusión
El VPH es omnipresente pero prevenible. La evidencia científica muestra que la vacunación temprana, el cribado regular y la adopción de prácticas sexuales seguras pueden reducir drásticamente la carga de cánceres atribuibles al virus. Reconocer los factores de riesgo y los síntomas claves permite buscar atención médica oportuna y cortar la cadena de transmisión.
La responsabilidad compartida entre individuos, profesionales sanitarios y sistemas de salud es esencial para avanzar hacia la meta de la OMS de eliminar el cáncer cervicouterino como problema de salud pública.
- Del Pino, M., Vorsters, A., Joura, E. A. et al. (2024). Risk factors for human papillomavirus infection and disease: A targeted literature summary. Journal of Medical Virology. DOI: 10.1002/jmv.29420
- Zhang, Y., Qiu, K., Ren, J., Zhao, Y., & Cheng, P. (2025). Roles of human papillomavirus in cancers: oncogenic mechanisms and clinical use. Signal Transduction and Targeted Therapy. DOI: 10.1038/s41392-024-02083-w
- Kombe Kombe, A. J., Li, B., Zahid, A. et al. (2021). Epidemiology and burden of human papillomavirus and related diseases, molecular pathogenesis, and vaccine evaluation. Frontiers in Public Health. DOI: 10.3389/fpubh.2020.552028
- Jensen, J. E., Becker, G. L., Jackson, J. B., & Rysavy, M. B. (2024). Human papillomavirus and associated cancers: A review. Viruses. https://doi.org/10.3390/v16050680
- Hadi, A. M., Al‑Mawlah, Y. H., Al‑Janabi, W. H., & Majeed, L. A. (2023). Human papillomavirus: Its characteristics, pathogenesis, transmission, immunity, and its role in cervical cancer: A mini review. Journal of Water Research. DOI: 10.33140/jwr
- Exon Publications. (2024). Human papillomavirus (HPV): Public education (Book chapter). Exon Publications. DOI: 10.36255/human-papillomavirus-hpv-public-education
