La diabetes tipo 2 no solo exige controlar el azúcar en sangre. También obliga a tomar decisiones terapéuticas que pueden influir directamente en la salud del corazón, el órgano más vulnerable en estas personas.
Durante años, ciertos medicamentos para la diabetes se han recetado por su eficacia y bajo costo. Sin embargo, la evidencia científica reciente muestra que no todos ofrecen el mismo nivel de seguridad cardiovascular.
Nuevos estudios a gran escala invitan a mirar con más atención algunos fármacos ampliamente usados. Entender estas diferencias permite a pacientes y profesionales tomar decisiones más informadas y cuidadosas.
Sulfonilureas y riesgo cardiovascular observado
Las sulfonilureas son medicamentos clásicos para tratar la diabetes tipo 2. Actúan estimulando al páncreas para liberar más insulina y han sido utilizadas durante décadas en todo el mundo.
Según un estudio publicado en JAMA Network Open en 2025, el uso de sulfonilureas se asoció con un mayor riesgo de eventos cardiovasculares en comparación con otros tratamientos más recientes.
El análisis incluyó infartos, accidentes cerebrovasculares, hospitalizaciones por insuficiencia cardíaca y muertes de origen cardiovascular, mostrando diferencias relevantes entre los distintos fármacos evaluados.
La Glipizida destaca entre los medicamentos evaluados
Dentro del grupo de las sulfonilureas, la glipizida fue el medicamento que mostró el mayor aumento de riesgo cardiovascular. Este hallazgo resulta relevante porque es uno de los más prescritos.
El estudio siguió a más de 48 000 personas con diabetes tipo 2 durante varios años, comparando la glipizida con inhibidores de la DPP‑4, considerados neutros para el corazón.
Los resultados indicaron que quienes iniciaron tratamiento con glipizida tuvieron aproximadamente un 13 % más riesgo de presentar un evento cardiovascular mayor en un seguimiento de cinco años.
Comparación con fármacos más recientes
Los inhibidores de la DPP‑4, usados como grupo de referencia, no mostraron aumento significativo del riesgo cardiovascular. Esto refuerza su perfil de seguridad en pacientes con riesgo moderado.
Un estudio previo publicado en JAMA Network Open en 2018 ya había observado que las sulfonilureas, como grupo, se asociaban con mayor riesgo cardíaco que medicamentos más nuevos.
En contraste, otros tratamientos, como los agonistas del GLP‑1 o los inhibidores SGLT‑2, han mostrado perfiles cardiovasculares más favorables en diferentes investigaciones.
Qué significa esto para pacientes
Estos hallazgos no implican que las sulfonilureas deban abandonarse de forma inmediata. Su uso puede seguir siendo adecuado en contextos específicos y bajo supervisión médica.
Sin embargo, la evidencia sugiere que el tipo de medicamento elegido tras la metformina puede influir en el riesgo cardiovascular a largo plazo, especialmente en personas con factores de riesgo.
Por ello, cada decisión terapéutica debe considerar no solo el control de la glucosa, sino también la protección del corazón y la salud general del paciente.
Conclusión
La ciencia actual muestra que algunos medicamentos para la diabetes tipo 2 pueden asociarse con un mayor riesgo cardiovascular. En particular, la glipizida destaca entre las sulfonilureas por este efecto.
Estos resultados refuerzan la importancia de personalizar el tratamiento, evaluar riesgos individuales y mantener un diálogo informado entre médicos y pacientes, con la evidencia científica como principal guía.
