Dormir no solo es esencial para descansar, sino también podría ser una ventana al futuro de tu salud. Investigadores analizaron de manera objetiva el sueño de más de 88,000 personas y encontraron algo impactante: la forma de dormir predice enfermedades, y muchas de ellas son graves.
En este estudio, publicado en la revista Health Data Science, se utilizó tecnología de acelerómetros para medir con precisión distintos patrones del sueño. Durante casi siete años de seguimiento, se identificaron asociaciones entre los patrones de sueño y 172 enfermedades distintas.
Estos hallazgos cambian la manera en que entendemos el sueño: no se trata solo de cuántas horas dormimos, sino también cómo, cuándo y con qué regularidad. Y todo eso podría decirnos si estamos en riesgo de enfermedades como Parkinson, diabetes tipo 2 o insuficiencia renal.
El estudio que analizó el sueño de más de 88,000 personas
Para comprender mejor cómo el sueño se relaciona con las enfermedades, los investigadores analizaron datos de 88,461 adultos del biobanco del Reino Unido. Todos ellos llevaron en la muñeca un acelerómetro que registró su sueño durante una semana completa.
A diferencia de los estudios tradicionales que se basan en cuestionarios, este usó medidas objetivas. Así, se pudo analizar la duración del sueño, el momento en que las personas se dormían, su regularidad diaria y cuánto se interrumpía el sueño.
Tras casi siete años de seguimiento, se identificaron 172 enfermedades asociadas con al menos una de estas variables del sueño. Algunas incluso mostraron el doble de riesgo si los patrones eran alterados. Entre ellas destacan la cirrosis hepática, el Parkinson, la diabetes y el fallo renal agudo.
¿Qué enfermedades revela la forma de dormir?
Uno de los hallazgos más llamativos fue que no solo la duración del sueño importa. De hecho, casi la mitad de las enfermedades analizadas se asociaron específicamente con la regularidad y el ritmo del sueño.
Por ejemplo, las personas que tenían horarios de sueño muy irregulares o dormían con poca diferencia entre el día y la noche (baja amplitud relativa), tenían más riesgo de enfermedades como la enfermedad de Parkinson (riesgo 3 veces mayor) y la debilidad física relacionada con la edad.
Otros casos incluyeron mayor riesgo de cirrosis hepática si el sueño comenzaba pasada la medianoche, y mayor probabilidad de gangrena en quienes tenían una baja estabilidad de horarios entre días.
Ritmo del sueño: el predictor más olvidado pero crucial
Mientras que muchos estudios previos se enfocaban solo en cuántas horas dormimos, este análisis reveló que los ritmos del sueño (como la hora de inicio o la consistencia entre días) son igual o incluso más importantes.
El ritmo del sueño está relacionado con nuestro reloj biológico interno. Cuando este se altera, pueden desencadenarse efectos negativos en el sistema inmunológico, metabólico y nervioso. El estudio encontró, por ejemplo, que el 48% de las enfermedades estaban asociadas directamente con estos ritmos.
Este hallazgo señala que muchas enfermedades podrían estar vinculadas no solo a dormir poco, sino a dormir mal sincronizado con nuestro cuerpo. Esto es algo que las mediciones subjetivas —como los cuestionarios— no detectan con precisión.
Enfermedades con mayor riesgo según el sueño
Algunas de las enfermedades que mostraron una fuerte asociación con los patrones de sueño incluyen:
- Parkinson: 3 veces más riesgo si el ritmo del sueño es bajo.
- Cirrosis hepática: más del doble de riesgo si te duermes después de las 00:30.
- Diabetes tipo 2: 1.6 veces más riesgo con horarios irregulares.
- Fallo renal agudo: 1.8 veces más riesgo si el sueño es poco estable.
En total, 92 enfermedades mostraron que más del 20% de su carga podría atribuirse a malos patrones de sueño. En otras palabras, mejorar tu forma de dormir podría prevenir una de cada cinco enfermedades de la lista.
Errores comunes al medir el sueño
Una parte del estudio también comparó los resultados de los acelerómetros con las respuestas que los participantes habían dado en encuestas. Y encontró diferencias notables.
Muchas personas que decían dormir más de 8 horas, en realidad dormían menos de 6. Esa confusión puede explicar por qué estudios anteriores habían encontrado efectos negativos incluso al dormir mucho: algunas de esas personas eran en realidad “dormidores cortos” mal diagnosticados.
Este hallazgo refuerza que medir el sueño con tecnología ofrece una visión más precisa, evitando errores que podrían cambiar la interpretación de los datos.
La inflamación, un mecanismo común
Otro aporte clave del estudio fue identificar la inflamación como posible vínculo entre el sueño y muchas enfermedades. Los investigadores hallaron que marcadores como la proteína C reactiva, los leucocitos y los eosinófilos estaban elevados en quienes dormían con patrones alterados.
Esto podría explicar por qué trastornos en el ritmo del sueño se asocian con enfermedades como la diabetes, la insuficiencia renal o la EPOC. La inflamación crónica de bajo grado podría ser el puente invisible entre el mal sueño y el daño a órganos claves.
¿Tienes problemas para dormir? Podrían ser señales tempranas de deterioro cognitivo o demencia.
Cuidar el sueño como parte de tu salud integral
Este estudio muestra que la forma de dormir predice enfermedades de forma sorprendentemente precisa. Ya no basta con pensar en dormir 8 horas. También importa cuándo duermes, si tu sueño es estable, profundo y sincronizado con tu ritmo biológico.
La buena noticia es que muchos de estos patrones pueden mejorarse con hábitos simples: mantener horarios regulares, evitar pantallas antes de dormir y respetar el ciclo natural del sueño.
Si el sueño es un predictor de enfermedades, entonces dormir bien podría ser una de las formas más accesibles y efectivas de cuidar nuestra salud a largo plazo.
- Wang, Y., Wen, Q., Luo, S., Tang, L., et al. (2025). Phenome-wide Analysis of Diseases in Relation to Objectively Measured Sleep Traits and Comparison with Subjective Sleep Traits in 88,461 Adults. Health Data Science. DOI: 10.34133/hds.0161
