Investigaciones recientes han demostrado que chismear puede tener efectos sorprendentes en nuestro cuerpo, especialmente en la liberación de hormonas. En un estudio realizado por Natascia Brondino, Laura Fusar-Poli y Pierluigi Politi, publicado en la revista Psychoneuroendocrinology, se exploró cómo las conversaciones informales entre amigos pueden influir en las hormonas que regulan nuestro bienestar emocional.
El contexto del estudio: Un vistazo a cómo se llevó a cabo la investigación
Este estudio se desarrolló en el marco de un experimento con 22 estudiantes mujeres. Se les asignó aleatoriamente a una de tres situaciones: una conversación en la que se compartían chismes, una charla emocional sin chismes, o una conversación neutral.
Las participantes estuvieron expuestas a estas situaciones durante dos días consecutivos. Los científicos medían los niveles de oxitocina y cortisol, dos hormonas relacionadas con el estrés y las emociones positivas, a través de muestras de saliva.
¿Qué son la oxitocina y el cortisol?
Para entender mejor los resultados, es importante saber qué son estas hormonas. La oxitocina es conocida como la “hormona del amor”, ya que está relacionada con la formación de vínculos sociales, el afecto y la empatía. Esta hormona se libera durante momentos de interacción social positiva, como abrazos o conversaciones cercanas.
Por otro lado, el cortisol es una hormona que se libera en respuesta al estrés. Niveles elevados de cortisol pueden ser perjudiciales para la salud, ya que están asociados con ansiedad, problemas de sueño y enfermedades.
Metodología: ¿Cómo se midieron los efectos del chisme?
En el estudio, las participantes fueron divididas en tres grupos y participaron en diferentes tipos de conversaciones. El grupo que interactuó en una conversación de chismes habló sobre temas informales, mientras que el grupo de la conversación emocional discutió temas de sentimientos personales sin recurrir al chisme.
El tercer grupo participó en una conversación neutral, donde no se compartían ni chismes ni temas emocionales. Después de cada tipo de conversación, se midieron los niveles de oxitocina y cortisol en la saliva de las participantes.
Resultados: ¿Qué ocurrió en el cuerpo durante el chisme?
Los resultados fueron sorprendentes: las participantes que participaron en una conversación de chismes experimentaron un aumento significativo en los niveles de oxitocina. Esto sugiere que chismear, al igual que otras actividades sociales positivas, puede fortalecer los vínculos entre las personas. Además, en todos los grupos (chisme, no chisme emocional y neutral), los niveles de cortisol disminuyeron, lo que indica que las interacciones sociales, ya sean de chisme o no, ayudan a reducir el estrés.
¿Qué significa esto para nuestras interacciones diarias?
Este estudio proporciona una nueva perspectiva sobre la práctica del chisme. Aunque comúnmente se ve de manera negativa, los resultados sugieren que compartir información personal, incluso de manera informal, puede tener beneficios para nuestra salud social y emocional.
El aumento de oxitocina puede facilitar la creación de lazos afectivos, mientras que la reducción del cortisol muestra un alivio en el estrés. Sin embargo, es importante señalar que el chisme debe ser manejado de manera responsable para que no cause daño emocional a los demás.
Conclusión
En un mundo donde el estrés es cada vez más común, actividades como estas pueden ayudar a mantener un equilibrio emocional. Sin embargo, es crucial ser conscientes de los efectos que nuestras palabras pueden tener en los demás.
- Brondino, N., Fusar-Poli, L., & Politi, P. (2017). Something to talk about: Gossip increases oxytocin levels in a near real-life situation. Psychoneuroendocrinology, 77, 218-224.
