La periodontitis puede destruir lentamente los tejidos que sostienen los dientes y mantener activa una inflamación capaz de extender sus efectos más allá de la boca.
Frente a ese problema, los investigadores probaron una dieta que imita el ayuno como complemento del tratamiento periodontal en personas con formas avanzadas de la enfermedad.
Durante seis meses, observaron cambios en varias proteínas inflamatorias, aunque la recuperación clínica de las encías fue similar entre quienes hicieron la dieta y quienes no.
Una dieta que imita los efectos del ayuno
El estudio incluyó a 28 adultos con periodontitis generalizada en estadios III o IV, una forma avanzada que puede dañar los tejidos que sostienen los dientes.
Todos recibieron limpieza profunda por encima y debajo de las encías, además de instrucciones de higiene y control de factores que favorecen la enfermedad.
La mitad continuó con su alimentación habitual, mientras el otro grupo realizó tres ciclos de una dieta comercial llamada ProLon, diseñada para imitar los efectos del ayuno.
Cada ciclo duró cinco días. El primero comenzó el mismo día del tratamiento y los siguientes se realizaron aproximadamente a los 45 y 85 días.
La dieta restringía temporalmente calorías y ciertos nutrientes, pero permitía consumir productos específicos, evitando un ayuno completo durante varios días consecutivos.
Los marcadores inflamatorios comenzaron a disminuir
Los investigadores analizaron sangre y líquido gingival para seguir distintas moléculas relacionadas con la inflamación local y con la respuesta general del organismo.
La proteína C reactiva aumentó inicialmente después de la limpieza profunda, una reacción conocida que puede aparecer tras intervenir amplias zonas de las encías.
Después, sus niveles descendieron con mayor intensidad en el grupo que realizó la dieta, especialmente durante las evaluaciones de los días 90 y 180.
También observaron cambios favorables en MMP-8 e IL-6, dos moléculas vinculadas con la destrucción del tejido periodontal y la regulación de la inflamación.
Estas diferencias sugieren que la estrategia alimentaria pudo modular la respuesta inflamatoria generada alrededor del tratamiento periodontal, tanto en sangre como en las encías.
La mejoría clínica fue similar entre grupos
Pese a la reducción de varios biomarcadores, la dieta no produjo una ventaja clínica clara en profundidad de bolsas, sangrado o pérdida de inserción.
Ambos grupos mejoraron después del tratamiento periodontal, lo que indica que la limpieza profesional siguió siendo el componente principal de la recuperación observada.
El ensayo fue diseñado como un estudio piloto de viabilidad, con una muestra pequeña y resultados exploratorios que deberán confirmarse con más participantes.
La mayoría completó los tres ciclos. Solo se registraron molestias leves, entre ellas fatiga, náuseas, dolor de cabeza y estreñimiento en algunos participantes.
El hallazgo plantea que la alimentación podría complementar el tratamiento periodontal al reducir parte de la inflamación, aunque todavía no reemplaza la atención odontológica profesional.




