La pregunta sobre el origen de la reacción al gluten ha intrigado a la ciencia por décadas. Aunque sabíamos que el intestino era el órgano más afectado, no estaba claro dónde empezaba exactamente la intolerancia. Este vacío complicaba tanto el diagnóstico como el desarrollo de nuevos tratamientos.
Para millones de personas con enfermedad celíaca, pequeñas cantidades de gluten desencadenan síntomas intensos. Más allá de la dieta sin gluten, no existían terapias específicas porque se desconocía el punto inicial de la respuesta inmunitaria. Localizarlo era clave para avanzar.
Un estudio publicado en Gastroenterology ofrece una respuesta clara: las reacciones comienzan en las células epiteliales del intestino delgado. Este descubrimiento ayuda a entender con mayor precisión dónde empieza realmente la intolerancia al gluten.
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Origen de la reacción al gluten en el epitelio
Las células epiteliales intestinales no son simples barreras. El estudio reveló que estas células expresan moléculas llamadas MHC clase II, capaces de presentar fragmentos de gluten directamente a los linfocitos T CD4+. Ese encuentro activa la respuesta inflamatoria.
En pacientes con enfermedad celíaca activa, se observó una mayor expresión de MHC II en comparación con quienes llevan años de dieta sin gluten. Esto confirma que la inflamación potencia la capacidad del epitelio para iniciar el proceso. Así, el epitelio no solo recibe daño: es protagonista del origen.
Según el estudio, cuando los linfocitos T CD4+ detectan los fragmentos de gluten en la superficie epitelial, comienzan a proliferar y a liberar señales químicas inflamatorias. Este mecanismo explica por qué los síntomas pueden ser tan rápidos y severos.
Dónde empieza la intolerancia al gluten
La intolerancia al gluten comienza en la superficie del intestino delgado. Allí, las células epiteliales reconocen al gluten y lo presentan como si fuera una amenaza, activando a las defensas del organismo y generando las primeras señales de inflamación en el tejido.
Los investigadores observaron que esta inflamación vuelve más sensible al intestino, creando un ciclo en el que cada contacto con gluten provoca una respuesta más fuerte. Este bucle de activación e inflamación explica por qué la celiaquía es una enfermedad tan persistente y difícil de controlar.
Este descubrimiento aclara con precisión dónde empieza la intolerancia al gluten: en las células del intestino delgado, que no solo sufren el daño, sino que también son las primeras en activar la respuesta defensiva que desencadena la inflamación.
El papel de las bacterias intestinales
Un aspecto innovador del estudio fue el papel de la microbiota intestinal. Los investigadores observaron que la bacteria Pseudomonas aeruginosa puede fragmentar el gluten en porciones más inmunogénicas mediante una enzima llamada elastasa. Esos fragmentos activan con mayor fuerza a los linfocitos T.
En contraste, una cepa mutante sin esa enzima no generó la misma intensidad en la respuesta. Esto sugiere que la composición bacteriana influye en la magnitud de la intolerancia, haciendo que algunos pacientes sean más sensibles que otros.
Este descubrimiento abre nuevas posibilidades terapéuticas: modificar el microbioma para reducir la producción de fragmentos inflamatorios podría convertirse en una estrategia para controlar los síntomas y mejorar la calidad de vida.
Hacia nuevas terapias más específicas
La dieta libre de gluten sigue siendo el único tratamiento para la celiaquía. Sin embargo, el estudio sugiere nuevas posibilidades: desarrollar terapias que actúen directamente sobre las células intestinales para reducir la activación inicial del sistema defensivo frente al gluten.
Además, el control de la microbiota intestinal representa otra vía prometedora. Al reducir la acción bacteriana que potencia la reacción, sería posible elevar el umbral de tolerancia y disminuir la intensidad de los brotes.
Estas estrategias se sumarían a la dieta sin gluten, ofreciendo un enfoque más integral para quienes no logran mejorar solo con cambios alimentarios. El epitelio intestinal se convierte así en un objetivo clínico de gran interés.
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Conclusión
El estudio publicado en Gastroenterology demuestra que el origen de la reacción al gluten se encuentra en las células epiteliales del intestino delgado. Allí comienza la presentación del gluten a los linfocitos T CD4+, desatando la cascada inflamatoria característica de la celiaquía.
Comprender dónde empieza la intolerancia al gluten no solo resuelve una incógnita científica, también abre la puerta a nuevas terapias. Este hallazgo representa una esperanza real para millones de personas que hoy dependen exclusivamente de una dieta estricta.
