Imagina que un simple test de vista pudiera predecir si desarrollarás demencia dentro de una década. Suena sorprendente, pero recientes hallazgos científicos sugieren que esto podría ser posible. La forma en que nuestros ojos procesan los estímulos visuales podría ser una pista temprana del deterioro cognitivo.
Durante años, la detección temprana de la demencia ha sido un desafío. Muchos diagnósticos llegan cuando ya es tarde para frenar el avance de la enfermedad. Sin embargo, la ciencia está empezando a cambiar esto al observar una función poco explorada: la velocidad de procesamiento visual.
Según un estudio publicado en Scientific Reports, la vista puede revelar si desarrollarás demencia hasta 12 años antes de que aparezcan los primeros síntomas. Este descubrimiento podría transformar la forma en que diagnosticamos y prevenimos este trastorno neurodegenerativo.
¿Qué se sabe sobre la relación entre la vista y la demencia?
Numerosos estudios han observado que las personas con demencia presentan alteraciones visuales incluso antes de que se manifiesten los problemas de memoria. Estas alteraciones no se limitan a la agudeza visual, sino que afectan funciones complejas como la percepción de contrastes, el reconocimiento de patrones y la velocidad de procesamiento de estímulos.
Según el artículo publicado en Scientific Reports, los investigadores analizaron datos del estudio EPIC-Norfolk, que siguió durante más de una década a 8,623 personas mayores en el Reino Unido. Se identificó que aquellos que más tarde desarrollaron demencia habían mostrado, años antes, una velocidad de procesamiento visual significativamente más lenta.
Este tipo de procesamiento es clave para la vida cotidiana. Detectar rápidamente objetos en movimiento, interpretar formas o identificar rostros son funciones que se degradan en las etapas iniciales de la demencia, incluso cuando otras capacidades cognitivas parecen intactas.
El test de sensibilidad visual como herramienta predictiva
Los participantes del estudio realizaron una prueba llamada Visual Sensitivity Test (VST). En ella, debían presionar un botón tan pronto como reconocieran una figura geométrica en un fondo de puntos en movimiento. Aquellos que desarrollaron demencia mostraron reacciones significativamente más lentas que los que no la desarrollaron.
El estudio halló que un bajo desempeño en la versión compleja del VST estaba asociado con un 56% más de probabilidad de desarrollar demencia (HR 1.56, IC 95%: 1.27–1.90, p < 0.01). Incluso tras controlar factores como edad, nivel educativo y salud general, la asociación se mantuvo significativa.
Aunque el VST no es tan preciso como pruebas neuropsicológicas tradicionales como el HVLT o el SF-EMSE, ofrece una ventaja importante: puede detectar el deterioro antes de que se afecte la memoria o el lenguaje, siendo un complemento prometedor para los métodos de diagnóstico existentes.
¿Por qué se afecta la vista antes que la memoria?
Los primeros daños del Alzheimer parecen concentrarse en regiones del cerebro encargadas del procesamiento visual. Las placas de beta-amiloide, una característica distintiva de esta enfermedad, pueden acumularse inicialmente en las áreas visuales antes de alcanzar el hipocampo, que es esencial para la memoria.
Esto podría explicar por qué algunas personas presentan dificultades para detectar objetos en movimiento, distinguir ciertos colores (como el azul-verde) o enfocar correctamente mucho antes de olvidar nombres o eventos recientes.
Incluso pueden tener problemas para evitar estímulos visuales irrelevantes, como ocurre en la pérdida del control ocular inhibitorio, otro signo temprano observado en personas con demencia.
Problemas al reconocer rostros: una señal silenciosa
Un hallazgo interesante del estudio es que las personas con demencia no siguen los patrones normales de escaneo visual del rostro humano. Mientras que una persona sana mira de los ojos a la nariz y luego a la boca, quienes están en etapas tempranas de la enfermedad no siguen esta secuencia.
Esto puede llevar a problemas para reconocer a personas recientemente conocidas. La dificultad no se debería a la memoria per se, sino a un escaneo visual ineficiente que impide “imprimir” mentalmente el rostro. Esta alteración, aunque sutil, puede percibirse en contextos sociales y es usada por algunos médicos como pista clínica inicial.
¿Puede el movimiento ocular mejorar la memoria?
Investigaciones recientes han comenzado a explorar si ciertos patrones de movimiento ocular podrían fortalecer la memoria. Algunas evidencias sugieren que realizar movimientos oculares rápidos de izquierda a derecha puede mejorar la evocación de recuerdos autobiográficos, aunque los resultados no siempre han sido consistentes.
Curiosamente, ver televisión o leer también parece estar relacionado con un menor riesgo de demencia. Una posible explicación es que estas actividades estimulan el movimiento ocular y mantienen activas ciertas regiones cerebrales. Además, suelen estar asociadas a mayor nivel educativo, otro factor protector frente al deterioro cognitivo.
Integrar la prueba visual en evaluaciones cognitivas futuras
Los autores del estudio sugieren que el VST podría integrarse con otras pruebas neuropsicológicas para formar esquemas de evaluación más completas, rápidas y accesibles. Esto podría ayudar a identificar a las personas en riesgo antes de que aparezcan los síntomas clínicos, y permitir intervenciones tempranas.
También plantean la posibilidad de desarrollar una versión del VST que incorpore sensibilidad al contraste, seguimiento ocular y evaluación de movimientos oculares. Esto permitiría evaluar funciones visuales complejas relacionadas con la vida diaria y la independencia funcional.
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Conclusión
La idea de que la vista puede revelar si desarrollarás demencia hasta 12 años antes de que se manifieste es más que una hipótesis interesante: está respaldada por evidencia científica creciente. Aunque aún se requieren más estudios, las pruebas de procesamiento visual como el VST ofrecen una ventana temprana al deterioro cognitivo.
Incorporar evaluaciones visuales en las pruebas cognitivas podría mejorar la detección temprana, facilitar intervenciones personalizadas y transformar nuestra forma de enfrentar la demencia. En un mundo que envejece muy rápido, toda herramienta preventiva basada en evidencia debe ser valorada y desarrollada.
- Begde, A., Wilcockson, T., Brayne, C., & Hogervorst, E. (2024). Visual processing speed and its association with future dementia development in a population-based prospective cohort: EPIC-Norfolk. Scientific Reports. DO: 10.1038/s41598-024-55637-x
