El glioma pontino intrínseco difuso (DIPG) es un cáncer cerebral pediátrico altamente letal que se desarrolla en el tronco encefálico, una región imposible de operar.
- Afecta a entre 200 y 400 niños por año solo en Estados Unidos.
- La localización del tumor impide extirparlo sin provocar daños irreversibles.
- No existen tratamientos curativos: solo cuidados paliativos o quimioterapia poco efectiva.
- La esperanza de vida promedio tras el diagnóstico es de menos de 12 meses.
- Más del 99% de los pacientes fallece antes de los cinco años.
Los síntomas aparecen rápidamente: dificultad para caminar, hablar, tragar, ver y mantener el equilibrio. La progresión es devastadora y progresiva.
Células CAR-T: una nueva estrategia de ataque
Ante la falta de alternativas, investigadores de Stanford Medicine desarrollaron una terapia celular personalizada utilizando linfocitos T modificados genéticamente, conocidos como células CAR-T.
- Estas células se obtienen del propio paciente.
- Se modifican en laboratorio para reconocer un marcador tumoral específico.
- En este caso, el objetivo fue una proteína llamada GD2, presente en las células del DIPG.
En 2018, el equipo liderado por la neurooncóloga Michelle Monje demostró que las células del DIPG expresan niveles altos de GD2, lo cual no sucede en neuronas sanas. Esto permitió diseñar una terapia dirigida y minimizar los efectos colaterales.
Así se diseñó el ensayo clínico
El ensayo fue aprobado por la FDA y comenzó con 13 pacientes pediátricos con gliomas de alto grado, incluyendo DIPG y glioma difuso de médula espinal.
- Todos los pacientes estaban en etapas avanzadas de la enfermedad.
- Se les extrajeron linfocitos T y se modificaron para expresar el receptor anti-GD2.
- Tras una quimioterapia de acondicionamiento, se les infundieron las CAR-T.
Inicialmente, las células fueron administradas por vía intravenosa. Pero algunos pacientes desarrollaron fiebre, inflamación y otros efectos secundarios debido a la activación inmunitaria. Por ello, el protocolo se ajustó: las siguientes dosis se aplicaron por vía intratecal, es decir, directamente en el líquido cefalorraquídeo.
Esto permitió que las células CAR-T llegaran más fácilmente al cerebro sin activar una respuesta inflamatoria sistémica.
Resultados clínicos: recuperación funcional y regresión tumoral
De los 13 pacientes, 11 completaron el protocolo de infusiones CAR-T. Nueve de ellos mostraron beneficios clínicos significativos, tanto neurológicos como oncológicos.
- Cuatro pacientes tuvieron una reducción tumoral mayor al 50%.
- En uno de ellos, el tumor desapareció completamente.
- Nueve pacientes mejoraron funciones como el habla, la deglución o la marcha.
- En dos casos, las habilidades se recuperaron aunque el tamaño del tumor no varió.
Esto sugiere que el daño neurológico era parcialmente reversible, siempre que se lograra reducir la presión y la inflamación asociadas al tumor. Además:
- La mediana de supervivencia fue de 20,6 meses, casi el doble de lo esperado.
- Cinco pacientes vivieron más de dos años después del diagnóstico.
- Uno de ellos, Drew, permanece sin signos de enfermedad tras cuatro años.
Drew: el primer paciente en remisión total
Drew recibió su diagnóstico de DIPG a los 17 años, luego de experimentar pérdida de equilibrio, visión doble y parálisis facial.
- Fue el primer paciente del estudio en recibir la terapia CAR-T.
- Tras las infusiones, su tumor se redujo drásticamente y desapareció.
- Recuperó funciones motrices, equilibrio, habla y visión.
- No ha tenido recaídas desde 2021.
Hoy, Drew planea dedicarse a la restauración de ecosistemas y comparte su historia para inspirar a otras familias. “No sabía si viviría para ver mis 18 años. Esta terapia me dio esa posibilidad”, afirmó emocionado.
Futuro prometedor, aunque quedan desafíos
El ensayo, publicado en la revista Nature, representa un avance histórico para el tratamiento de tumores cerebrales pediátricos. Sin embargo, los investigadores advierten que todavía no se trata de una cura generalizada. Aún hay muchos aspectos por optimizar:
- Es necesario mejorar la persistencia de las CAR-T en el cerebro.
- Algunos tumores podrían evolucionar para evadir el ataque dirigido.
- Se estudian combinaciones con otras terapias, como fármacos epigenéticos.
- También se explora la personalización según el perfil molecular del tumor.
A pesar de esto, la curva de respuesta de los pacientes fue normal, lo que indica que la variabilidad entre personas no impide el éxito clínico. En octubre de 2024, la FDA otorgó a la terapia el estatus de “medicina regenerativa avanzada”, facilitando futuros estudios multicéntricos y su eventual aprobación.
Conclusión: ciencia, esperanza y un nuevo horizonte terapéutico
Este ensayo clínico de Stanford demuestra que las células CAR-T pueden aplicarse con éxito a tumores cerebrales infantiles, hasta ahora considerados intratables.
- Los pacientes no solo vivieron más, sino que recuperaron habilidades perdidas.
- En algunos casos, los tumores se redujeron drásticamente o desaparecieron.
- La calidad de vida mejoró incluso sin reducción visible del tumor.
Para muchos investigadores, esto marca un antes y un después en la oncología pediátrica. Como afirmó la doctora Michelle Monje:
“Lo que era impensable hace diez años, hoy es posible. No solo frenamos el tumor, devolvimos funciones y tiempo a las familias”.
Historias como la de Drew muestran que la medicina personalizada e inmunológica tiene el potencial de transformar la forma en que enfrentamos los cánceres pediátricos. Aunque no es una cura universal aún, esta terapia ofrece esperanza real donde antes solo había resignación.
Monje, M., et al. (2024). Intravenous and intracranial GD2-CAR T cells for H3K27M+ diffuse midline gliomas. Nature.




