En los últimos años, diversos estudios han explorado la sorprendente conexión entre la música de Wolfgang Amadeus Mozart y la reducción de la actividad epiléptica. En particular, la Sonata para Dos Pianos en Re mayor (K448) ha despertado un interés creciente por sus posibles beneficios para las personas con epilepsia.
Aunque la comunidad científica continúa investigando los mecanismos exactos de este fenómeno, las observaciones sugieren que escuchar esta pieza musical específica puede disminuir ciertos eventos cerebrales característicos de la epilepsia, llamados descargas interictales.
La epilepsia es una condición neurológica que afecta aproximadamente al 1% de la población mundial. Para quienes viven con epilepsia refractaria, es decir, resistente a tratamientos farmacológicos tradicionales, encontrar enfoques complementarios se ha convertido en una prioridad.
De acuerdo con un estudio publicado en la revista Scientific Reports, la música de Mozart, en particular el Concierto K448, podría influir de manera positiva en la actividad eléctrica del cerebro, reduciendo potencialmente la frecuencia de descargas epilépticas.
¿Cómo se realizó la investigación?
Para comprender mejor cómo actúa la música de Mozart en el cerebro de las personas con epilepsia, investigadores reclutaron a un grupo de voluntarios adultos con epilepsia de difícil control o farmacorresistente. A estos participantes se les registró la actividad cerebral mediante electrodos colocados de manera intracraneal (lo que se conoce como Stereo-EEG). Este método permite detectar con gran precisión las zonas donde se originan las crisis y los patrones eléctricos que señalan la sobreexcitación neuronal.
La investigación consistió en exponer a los voluntarios a distintas piezas musicales, incluyendo el famoso K448 de Mozart y otro tipo de estímulos sonoros de control. También se probaron versiones modificadas de la misma pieza para estudiar cuáles componentes son más importantes en la reducción de la actividad epiléptica. Las personas participantes escuchaban la música durante períodos específicos, y los investigadores analizaban los cambios en las denominadas “descargas interictales”.
El estudio utilizó un diseño en el que los participantes alternaban entre la escucha de la pieza original de Mozart y otros estímulos (por ejemplo, música con diferentes frecuencias filtradas o incluso ruido). De esta manera, el equipo científico pudo determinar la diferencia en la actividad cerebral durante y después de la exposición a cada tipo de audio. Además, se contrastaron diferentes duraciones de escucha, desde lapsos de 15 segundos hasta 90 segundos, para averiguar si había un tiempo mínimo necesario para observar un efecto.
Hallazgos más importantes del estudio
Los resultados fueron bastante reveladores:
Reducción de descargas interictales: Cuando los participantes escuchaban el fragmento completo (alrededor de 90 segundos) del K448, hubo una disminución significativa en la cantidad de estas descargas, tanto en la zona del cerebro donde se originan las crisis como en otras regiones.
Tiempo de exposición mínimo: No se observaron cambios de relevancia cuando la música se reproducía durante menos de 30 segundos. A partir de los 30 segundos de exposición continua, comenzaron a verse reducciones notables en la actividad epiléptica.
Importancia de la versión original: Las versiones modificadas de la pieza de Mozart y otros géneros musicales no mostraron el mismo efecto. Esto sugiere que la estructura armónica y rítmica concreta del K448, tal como Mozart la compuso, puede desempeñar un papel fundamental en la respuesta observada.
Regiones cerebrales involucradas: Se detectó una mayor influencia en regiones frontales, asociadas frecuentemente con funciones ejecutivas y redes emocionales. Este hallazgo refuerza la idea de que la música de Mozart podría interactuar con circuitos cerebrales que procesan expectativas y recompensas.
Respuesta emocional interna: Aunque los participantes no siempre mostraban una preferencia musical consciente por Mozart, la evidencia sugiere que se activa una respuesta emocional interna. Es decir, incluso si la persona no es fan de la música clásica, puede haber una respuesta neurológica beneficiosa.
¿Por qué este estudio es importante?
Este trabajo es relevante porque abre las puertas a un enfoque no farmacológico y potencialmente complementario para las personas con epilepsia refractaria. La posibilidad de que la música, en concreto el K448 de Mozart, ayude a reducir la frecuencia de descargas epilépticas es especialmente valiosa cuando se trata de individuos que no responden bien a los tratamientos médicos tradicionales.
Además, aporta información significativa sobre la manera en que ciertos patrones musicales (como la sucesión de secciones contrastantes y las progresiones armónicas típicas de Mozart) podrían generar cambios en la actividad cerebral.
Entender cómo funciona este fenómeno podría llevar al diseño de nuevas estrategias terapéuticas o de rehabilitación que, combinadas con los medicamentos actuales, mejoren la calidad de vida de quienes padecen epilepsia.
En conclusión
Los resultados sugieren que no se trata solo de “gustos musicales” o preferencia personal, sino de la interacción de la música con redes cerebrales específicas responsables del control emocional y de la respuesta a estímulos auditivos complejos. Esto también lanza un puente hacia la investigación de cómo la música, como experiencia cultural y emocional, puede tener un impacto profundo en diversas patologías neurológicas.
- Quon, R. J., Casey, M. A., Camp, E. J., Meisenhelter, S., Et al. (2021). Musical components important for the Mozart K448 effect in epilepsy. Scientific Reports. DOI: 10.1038/s41598-021-95922-7

Soy amante de música clásica binaurales isocronicas y otros subliminales pero deje de fumar escuchando a Dimash y sobre todo a Gianluca Grignani cosa que siendo fan de otros cantantes jamás me sucedió con ninguno.ni con autohipnosis o entrenamiento autogeno ni con efecto Moz.prueben!art