Dormir bien no solo restaura la energía, también mantiene joven al cerebro. Sin embargo, millones de personas en el mundo duermen mal de forma crónica. Según un nuevo estudio publicado en eBioMedicine, investigadores del Karolinska Institutet y la Universidad de Tianjin confirmaron que el mal sueño acelera el envejecimiento cerebral a través de un mecanismo biológico clave: la inflamación sistémica crónica.
Este hallazgo, basado en el análisis de más de 27,000 adultos del Reino Unido, revela que dormir poco, tener insomnio, roncar o experimentar somnolencia diurna se asocian con un cerebro que envejece más rápido de lo esperado. La investigación muestra cómo la calidad del sueño puede convertirse en un marcador temprano de deterioro cognitivo.
Los científicos demostraron que incluso pequeñas alteraciones en los patrones de sueño tienen un impacto medible en la edad cerebral. Dormir mal no solo genera cansancio: también podría estar envejeciendo el cerebro desde adentro.
Cómo el mal sueño envejece el cerebro
El equipo analizó datos de la cohorte UK Biobank, una de las más amplias del mundo, en la que participaron adultos de entre 40 y 70 años. Los investigadores evaluaron cinco factores de sueño: horario (cronotipo), duración, insomnio, ronquidos y somnolencia diurna. Con ellos construyeron un índice de salud del sueño, clasificando a los participantes en tres grupos: sueño saludable, intermedio o deficiente.
Para estimar la edad cerebral, se aplicó un modelo de inteligencia artificial basado en 1,079 parámetros obtenidos de resonancias magnéticas. El resultado fue el brain age gap (BAG), o brecha de edad cerebral: la diferencia entre la edad real y la edad biológica del cerebro.
El estudio halló que, por cada punto menos en el índice de sueño saludable, el cerebro envejecía 0.5 años adicionales. En promedio, las personas con sueño intermedio tenían un cerebro 0.6 años más viejo que su edad cronológica, mientras que aquellas con mal sueño mostraron un desfase cercano a un año completo.
La inflamación: el puente invisible entre sueño y envejecimiento
Según el estudio publicado en eBioMedicine, la inflamación sistémica fue el principal mediador biológico entre el mal sueño y el envejecimiento cerebral. Los investigadores midieron esta respuesta inflamatoria mediante el INFLA-score, que combina biomarcadores como la proteína C reactiva, el recuento de leucocitos, plaquetas y la relación granulocitos-linfocitos.
Los resultados mostraron que la inflamación explicaba entre el 7% y el 10% del impacto del mal sueño sobre el envejecimiento cerebral. En otras palabras, las personas con sueño deficiente tenían una actividad inflamatoria significativamente más alta, lo que favorece la degeneración neuronal y acelera procesos relacionados con el deterioro cognitivo.
Este tipo de inflamación de bajo grado se ha vinculado previamente con enfermedades como la demencia, el Alzheimer y el envejecimiento prematuro. Dormir mal podría, por tanto, activar las mismas rutas inflamatorias que dañan el cerebro con el tiempo.
Diferencias entre hombres y mujeres
Una observación llamativa del estudio fue que el efecto del mal sueño sobre el envejecimiento cerebral fue más pronunciado en los hombres que en las mujeres. Aunque la razón aún no está clara, los autores sugieren que podría deberse a diferencias hormonales, patrones de sueño o respuestas inmunológicas distintas entre ambos sexos.
También se exploró el papel del gen APOE ε4, asociado con la enfermedad de Alzheimer, pero no se encontró una interacción significativa. Esto indica que los efectos del mal sueño sobre el cerebro son relevantes incluso para quienes no tienen predisposición genética a la demencia.
Dormir bien: una estrategia para un cerebro más joven
Los investigadores concluyen que el mal sueño envejece el cerebro y que parte de este proceso se debe a la inflamación crónica de bajo grado. Aunque el estudio no prueba causalidad directa, ofrece evidencia contundente de que mejorar la calidad del sueño podría proteger la salud cerebral a largo plazo.
Dormir entre 7 y 8 horas, evitar el insomnio y los ronquidos, y mantener horarios regulares podría reducir el riesgo de un envejecimiento cerebral acelerado. Pequeños cambios, como limitar la cafeína, reducir el estrés o apagar las pantallas antes de dormir, pueden tener un impacto real en la juventud del cerebro.
En palabras de los autores, cuidar el sueño es una forma de cuidar la mente. La ciencia confirma que dormir bien no solo prolonga la vida, también la mantiene mentalmente joven y saludable.
