La frecuencia con la que vas al baño están escritos en tu ADN.

¿Vas una vez al día? ¿Quizás vas dos, o incluso tres veces? ¿O quizás solo vas unas pocas veces a la semana? Sí, estamos hablando de hacer caca. 

Un reciente estudio, dice que la frecuencia con la que vas al baño es, al menos hasta cierto punto, una característica hereditaria.

Los genes transmitidos por tus padres pueden influir en la frecuencia con la que defecas, y estos genes podrían contener pistas sobre las causas de los trastornos gastrointestinales poco conocidos, como el síndrome del intestino irritable (SII).

El SII afecta hasta al 10 por ciento de las personas en todo el mundo y se caracteriza por dolor e hinchazón abdominal, hábitos intestinales irregulares, estreñimiento y diarrea. 

No se sabe exactamente qué causa el SII, lo que significa que las opciones terapéuticas son limitadas, principalmente dirigidas a tratar los síntomas en lugar de atacar causas específicas. 

El estudio, publicado en la revista Cell Genomics, analiza la frecuencia con la que las personas defecan, o su ‘frecuencia de deposiciones’, y cómo esto se correlaciona con sus genes. 

El estudio analizó las secuencias genéticas de 167.875 personas (extraídos del Biobanco del Reino Unido y cuatro grupos más pequeños en Europa y EE. UU.) Que proporcionaron información sobre la frecuencia con la que defecan.

Algunos de estos pacientes tenían SII, que implica síntomas intestinales, como dolor abdominal recurrente, distensión abdominal, gases y cambios en la función intestinal, como estreñimiento, diarrea o ambos.

Además de proporcionar su ADN para el análisis, estas personas respondieron una pregunta crítica: sobre, con qué frecuencia iban a defecar.

Junto con estos datos, analizaron millones de marcadores de ADN, los componentes básicos de nuestro ADN que nos hacen genéticamente únicos. 

Identificaron 14 regiones del genoma humano donde los marcadores de ADN específicos ocurren con más frecuencia en personas que informan una frecuencia de deposiciones más alta o más baja en comparación con el resto de la población. 

Esto tiene sentido, porque dentro de estas regiones hay múltiples genes cuyos productos (incluidos neurotransmisores, hormonas y receptores) están involucrados en la comunicación entre el intestino y el cerebro.

Si bien algunas de estas moléculas ya se conocían, e incluso han sido el objetivo de los medicamentos para influir en la motilidad intestinal, la mayoría representan nuevos candidatos potenciales para el tratamiento de la diarrea, el estreñimiento y el SII.

Es importante señalar que el estudio no tiene en cuenta el estilo de vida ni los factores dietéticos, que ciertamente tienen un efecto sobre los hábitos intestinales.

Sin embargo, estos son hallazgos genéticos podrían ayudarnos a identificar nuevas opciones de tratamiento. También abren la posibilidad de utilizar información genética para identificar a los pacientes con SII.

Mayor información: Ferdinando Bonfiglio, Xingrong Liu, Christopher Smillie et al. «GWAS of stool frequency provides insights into gastrointestinal motility and irritable bowel syndrome». Cell Genomics. Published: December 08, 2021.

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