El autismo es un trastorno del neurodesarrollo que afecta aproximadamente a uno de cada 44 niños en el mundo. Aunque sus causas exactas aún no se conocen, la ciencia ha identificado factores biológicos presentes desde etapas muy tempranas. Entre ellos, destacan los biomarcadores que predicen autismo, una nueva herramienta de gran valor para comprender mejor el desarrollo cerebral.
En Japón, un grupo de investigadores descubrió que ciertos metabolitos en la sangre del cordón umbilical pueden anticipar el riesgo de autismo. Estos compuestos derivados de ácidos grasos muestran relación directa con alteraciones posteriores en la conducta social y adaptativa de los niños.
Según el estudio publicado en Psychiatry and Clinical Neurosciences, los científicos encontraron que los ácidos grasos poliinsaturados, y en particular los metabolitos del ácido araquidónico, se vinculan con síntomas de autismo. La investigación plantea una novedosa vía para detectar autismo en bebés desde el nacimiento.
Qué son los biomarcadores del autismo
Los biomarcadores que predicen autismo son señales biológicas medibles que reflejan procesos alterados en el organismo. En este caso, se trata de derivados de los ácidos grasos poliinsaturados, que cumplen funciones importantes en la comunicación celular y la regulación de la inflamación.
El estudio japonés analizó la sangre de cordón umbilical de 200 recién nacidos, midiendo metabolitos del ácido araquidónico. Entre ellos, los dihidroxieicosatrienoicos (diHETrE).
Detectar autismo en bebés mediante estos compuestos podría transformar la forma en que comprendemos el desarrollo cerebral. Permitiría iniciar intervenciones mucho antes de que los síntomas sean evidentes, ofreciendo más oportunidades de apoyo efectivo.
Cómo se realizó el estudio científico
La investigación se basó en el Hamamatsu Birth Cohort Study, un amplio estudio japonés que sigue a madres e hijos desde el embarazo. Los investigadores recolectaron muestras de sangre del cordón inmediatamente después del nacimiento y analizaron los metabolitos presentes utilizando cromatografía líquida acoplada a espectrometría de masas.
Posteriormente, cuando los niños cumplieron seis años, fueron evaluados con dos herramientas reconocidas: el Autism Diagnostic Observation Schedule (ADOS-2) y las Vineland Adaptive Behaviors Scales (VABS-II). Estos instrumentos permitieron medir tanto la severidad de los síntomas como las habilidades adaptativas.
Los resultados mostraron que niveles elevados de 11,12-diHETrE y 14,15-diHETrE estaban asociados con mayor severidad en los síntomas de autismo. Al mismo tiempo, se observó que las niñas presentaban una correlación más clara entre estos biomarcadores y las dificultades sociales.
Principales hallazgos del estudio japonés
Uno de los hallazgos más relevantes fue la relación entre los biomarcadores que predicen autismo y la adaptación social. Los niños con niveles altos de diHETrE mostraron más dificultades en áreas como comunicación, interacción social y habilidades de afrontamiento.
Además, el estudio señaló que ciertos metabolitos se relacionan con conductas repetitivas o restrictivas, mientras que otros afectan principalmente la capacidad de interacción social. Esto sugiere que los biomarcadores no solo predicen la presencia del trastorno, sino también aspectos específicos de su manifestación.
En palabras sencillas, los investigadores demostraron que la huella biológica del autismo puede estar presente incluso antes del nacimiento. Detectar autismo en bebés con estas herramientas permitiría comprender mejor la diversidad de trayectorias de desarrollo.
Relevancia científica y social del descubrimiento
Los resultados de este estudio no implican que el autismo se pueda diagnosticar al nacer, pero sí que existen marcadores biológicos útiles para evaluar riesgo. Este conocimiento puede guiar investigaciones futuras y abrir puertas hacia intervenciones preventivas.
De acuerdo al artículo, comprender la relación entre metabolismo lipídico e inflamación cerebral ofrece pistas clave sobre la neurobiología del autismo. Estos hallazgos también refuerzan la importancia de la salud materna durante el embarazo.
Socialmente, contar con biomarcadores que predicen autismo representa una oportunidad para reducir la edad de detección y ofrecer apoyos más tempranos. Un diagnóstico precoz mejora significativamente la calidad de vida de los niños y sus familias, permitiendo desarrollar programas personalizados.
Comer pescado durante el embarazo puede reducir el riesgo de autismo en los hijos, según estudio.
Conclusiones
El estudio japonés marca un avance significativo en la búsqueda de señales tempranas del autismo. Al demostrar que metabolitos presentes en la sangre del cordón umbilical se asocian con síntomas posteriores, aporta un nuevo camino para comprender este complejo trastorno.
Los biomarcadores que predicen autismo, como los derivados del ácido araquidónico, podrían convertirse en herramientas clave de investigación y atención clínica. Aunque aún se requieren más estudios, este hallazgo abre la puerta a estrategias de detección precoz y apoyo temprano.
- Hirai, T., Umeda, N., Harada, T., et al. (2024). Arachidonic acid-derived dihydroxy fatty acids in neonatal cord blood relate symptoms of autism spectrum disorders and social adaptive functioning: Hamamatsu Birth Cohort for Mothers and Children (HBC Study). Psychiatry and Clinical Neurosciences. DOI: 10.1111/pcn.13710





Por qué en lugar de diagnosticar tempranamente el autismo no investigan los componentes tóxicos de las vacunas que reciben las embarazadas y la cantidad que también han incrementado en el calendario escolar.?Todo el mundo lo dice y es censurado oficialmente en los medios masivos de comunicación ,tal como sucede con las vacunas COVID ,y estos científicos no piensan en eso ? Qué extraño,parece más un mensaje de la industria farmacéutica.