La idea de comunicarse con el mundo de los espíritus ha fascinado a la humanidad durante siglos. Sin embargo, no todos están familiarizados con el trasfondo científico que podría arrojar luz sobre por qué algunas personas afirman oír las voces de quienes han fallecido. En este artículo, exploraremos las bases neurológicas, psicológicas y socioculturales de este fenómeno, basándonos en investigaciones recientes.
Antecedentes históricos y socioculturales
A lo largo de la historia, diversas culturas han documentado relatos de personas que afirman escuchar las voces de individuos fallecidos. En algunas tradiciones, estas experiencias son atribuidas a dones divinos, a la intervención de espíritus ancestrales, o a la mediación de chamanes y médiums.
Con la llegada del movimiento espiritista en el siglo XIX, la idea de poder contactar con seres del más allá mediante sesiones y rituales concretos se popularizó. Este legado cultural sentó las bases de la actual práctica espiritualista, la cual sostiene que ciertas personas tienen la capacidad de recibir mensajes, habitualmente de manera auditiva, de los que han partido.
Sin embargo, la ciencia contemporánea ha emprendido la tarea de comprender de manera objetiva lo que ocurre en la mente de quienes reportan este tipo de contactos.
Lejos de catalogar estas vivencias como meras ilusiones, la perspectiva multidisciplinaria –que une la neurociencia, la psicología y la antropología– se esfuerza en comprender cómo y por qué el cerebro puede generar percepciones auditivas en ausencia de estímulos externos.
Procesos neurológicos y predisposición a las alucinaciones auditivas
Las alucinaciones auditivas han sido un área de estudio ampliamente abordada en el campo de la psicopatología. No obstante, no todas las alucinaciones auditivas se asocian a patologías mentales. Según el estudio publicado en Mental Health, Religion & Culture, muchas de las personas que afirman escuchar voces de seres fallecidos pueden presentar una predisposición a la absorción cognitiva.
La absorción describe la facilidad con que la atención de una persona se ve inmersa o absorbida por estímulos internos o externos, lo que puede intensificar la vivencia de imágenes o voces internas.
Este rasgo de personalidad puede facilitar la aparición de experiencias sensoriales poco habituales, como voces o sonidos que, en condiciones normales, no se percibirían. Asimismo, otros estudios han hallado que, en individuos con alta absorción, el cerebro puede integrar de manera más intensa la imaginación y la realidad, difuminando la línea que los separa.
Aunque estos procesos son complejos, la búsqueda de un enfoque científico implica investigar cómo factores biológicos, como la actividad de la corteza auditiva y la conectividad cerebral, podrían combinarse con rasgos de personalidad y creencias personales, dando lugar a experiencias subjetivas de “escuchar” voces.
Creencias, atribución y validación social
Más allá de la biología, las creencias y el contexto sociocultural desempeñan un papel determinante. De acuerdo al estudio de (Powell & Moseley, 2020), los resultados muestran que, en ocasiones, quienes alegan tener experiencias de tipo “clairaudiente” desarrollan primero la vivencia sensorial, para después encontrar validación en sistemas de creencias como el espiritualismo.
Esto concuerda con la teoría de la atribución, la cual sostiene que las personas buscan marcos interpretativos que les ofrezcan sentido a sucesos inusuales. Ante una experiencia auditiva enigmática, algunos podrían adoptarla como prueba de su conexión con el plano espiritual, especialmente si encuentran un grupo que comparta y valide esa interpretación.
En este sentido, la validación social y el refuerzo grupal son elementos clave. Los médiums y practicantes espiritistas, al entrar en contacto con comunidades que aceptan y comparten sus experiencias, fortalecen la convicción de que están “oyendo” voces procedentes del más allá. Esto, a su vez, reduce la angustia que podría producir el hecho de percibir voces en un contexto clínico, donde estos fenómenos se asocian en ocasiones con afecciones psiquiátricas.
Fenomenología de las experiencias “clairaudientes”
Un hallazgo relevante en la literatura es que las experiencias de tipo clairaudiente no siempre se describen como voces externas. Mientras algunos oyen voces con una localización definida fuera de su cabeza, otros refieren que se manifiestan internamente. Asimismo, la frecuencia varía: hay quienes las escuchan casi a diario, mientras que otros solo las viven en momentos puntuales, como durante eventos espiritistas o rituales específicos.
Otro rasgo que destaca la investigación de Powell y Moseley (2020) es la temprana edad de inicio de estas experiencias en muchos practicantes. Un número considerable de médiums asegura haber escuchado voces desde la infancia o la adolescencia, antes de vincularse formalmente al movimiento espiritualista. Este dato refuerza la idea de que la experiencia suele preceder a la adopción del conjunto de creencias que la validan.
La influencia de la absorción y la hipótesis de los “predictores”
Un aporte esencial de la literatura científica es la vinculación entre la absorción y la alta frecuencia de experiencias inusuales, incluidas las alucinaciones auditivas no patológicas. En otras palabras, las personas con capacidad de involucrarse profunda y naturalmente en sus procesos mentales presentan una mayor probabilidad de describir encuentros perceptivos extraordinarios, que después pueden ser etiquetados como voces del más allá.
Además, investigaciones en psicología cognitiva han planteado que la expectativa o creencia de que se puede oír a los difuntos funciona como un “amplificador” de los estímulos internos. Cuando un individuo espera fervientemente escuchar a un ser querido fallecido, los procesos mentales pueden intensificar la probabilidad de que perciba algo que, finalmente, atribuya a un origen externo.
Algunos expertos sugieren que, si bien la absorción cognitiva podría explicar parte de estos fenómenos, hace falta integrar otros factores como la sensibilidad al estrés, las historias de trauma infantil o la sugestión social. Incluso la exposición a prácticas de meditación o contemplación podrían predisponer a estados mentales que facilitan la aparición de voces internas con alto grado de realidad subjetiva.
Diferencias frente a alucinaciones clínicas
Resulta indispensable distinguir entre las voces atribuidas a seres fallecidos y las alucinaciones clínicamente relevantes. En los entornos terapéuticos, las alucinaciones auditivas pueden aparecer como síntomas centrales de trastornos graves, como la esquizofrenia.
Sin embargo, múltiples estudios, incluido el de Powell y Moseley (2020), señalan que los médiums rara vez asocian estas experiencias con distrés, disfunción o sufrimiento patológico. De hecho, el estudio encontró niveles más bajos de ansiedad y angustia en estos grupos en comparación con la población que sufre alucinaciones como parte de un cuadro clínico.
La principal diferencia radicaría en la interpretación y la integración psicosocial de la experiencia. Mientras que en el ámbito clínico las voces son con frecuencia fuente de temor o alteraciones del juicio de realidad, para los médiums estas sirven como un canal de comunicación consoladora y con un significado espiritual profundo.
Esta percepción positiva y la presencia de un contexto social de validación parecen jugar un rol protector, previniendo que la experiencia acabe resultando en un problema de salud mental.
Conclusión
La afirmación de escuchar las voces de los muertos puede abordarse desde múltiples perspectivas: neurológica, psicológica y sociocultural. Investigaciones recientes, nos muestran cómo rasgos de personalidad (como la alta absorción), las expectativas culturales y la búsqueda de sentido pueden confluir para originar estas vivencias.
Si bien algunos podrían ver estos fenómenos como un efecto del cerebro al procesar estímulos internos y externos con alta intensidad, otros perciben en ellos una evidencia de contacto con otros planos de existencia.
Sea cual sea la posición, lo cierto es que se trata de un fenómeno que no siempre indica psicopatología y que, para muchas personas, tiene un valor personal y espiritual significativo.
- Powell, A.J., & Moseley, P. (2020). When spirits speak: absorption, attribution, and identity among spiritualists who report “clairaudient” voice experiences. Mental Health, Religion & Culture. DOI: 10.1080/13674676.2020.1793310
- Luhrmann, T.M., Nusbaum, H., & Thisted, R. (2010). The absorption hypothesis: learning to hear God in evangelical Christianity. American Anthropologist. DOI: 10.1111/j.1548-1433.2009.01197.x
- Roxburgh, E., & Roe, C. (2014). Reframing voices and visions using a spiritual model: An interpretative phenomenological analysis of anomalous experiences in mediumship. Mental Health, Religion & Culture. DOI: 10.1080/13674676.2014.894007





Interesante publicación, tendría que escribir sobre mis experiencias sobrenaturales audibles internas y las externas. No escucho a los muertos, sino del mundo espiritual que nos rodea y no pueden ver, como además de la voz de DIOS con testimonios contundentes. No todos están preparados para ver y escuchar el mundo invisible al común de los seres humanos.
UNA PREGUNTA POR QUE PUEDO GRABAR LAS VOCES DE LOS ESPIRITUS HO ALMAS
LAS TENGO EN YOUTUBE
este es mi canal los grabo por todo el mundo
yo creo que depende del oyente saludos y gracias por lo escrito