Durante años, muchas personas redujeron el café por temor a dañar su corazón. Una nueva evaluación científica ofrece una respuesta mucho más tranquilizadora.
La Asociación Americana del Corazón reunió la evidencia disponible y encontró que el consumo moderado puede formar parte de un estilo de vida saludable.
Para la mayoría de los adultos, hasta 400 miligramos de cafeína diarios resultan seguros y se relacionan con menor riesgo de varias enfermedades cardiovasculares.
La cantidad diaria que muestra mayores beneficios
Esa cantidad equivale aproximadamente a entre tres y cinco tazas de café de 240 mililitros, aunque la concentración cambia según la preparación.
Los mayores beneficios no aparecieron necesariamente al beber más. En varios análisis, las asociaciones más favorables surgieron con un consumo diario moderado.
Entre dos y cuatro tazas se relacionaron con menor mortalidad general, mientras unas cuatro mostraron la menor incidencia de insuficiencia cardíaca.
Para el accidente cerebrovascular, beber entre tres y cuatro tazas diarias se asoció con una reducción del riesgo cercana al 21 %.
Además, consumir aproximadamente dos o tres tazas al día mostró la asociación más favorable frente al desarrollo de enfermedad de las arterias coronarias.
Lo que ocurre dentro del sistema cardiovascular
La cafeína puede elevar temporalmente la presión arterial, especialmente en personas sensibles. Sin embargo, el organismo suele desarrollar cierta tolerancia con el consumo habitual.
Los efectos inmediatos tampoco siempre reflejan lo que ocurre durante años. Por eso, la frecuencia, la cantidad y la respuesta individual resultan determinantes.
En un ensayo con pacientes sometidos a cardioversión, beber al menos una taza diaria redujo 39 % la recurrencia de fibrilación auricular.
Sin embargo, el café con cafeína también aumentó las contracciones ventriculares prematuras, latidos adicionales que algunas personas perciben como saltos o golpes en el pecho.
Por otra parte, el café sin filtrar puede elevar el colesterol LDL debido al cafestol, compuesto retenido principalmente por los filtros de papel.
El tipo de bebida también importa mucho
Gran parte de los posibles beneficios proviene de investigaciones sobre café, que contiene polifenoles y otros compuestos biológicamente activos además de la propia cafeína.
De hecho, algunos efectos favorables también aparecen con el café descafeinado, indicando que la cafeína no explica por sí sola todas estas asociaciones.
Los resultados tampoco deben trasladarse a cápsulas concentradas o bebidas energéticas. Las dosis elevadas presentes en estos productos muestran posibles daños cardiovasculares.
Asimismo, añadir grandes cantidades de azúcar, jarabes saborizados o crema aumenta considerablemente las calorías y puede contrarrestar los beneficios vinculados al café.
La respuesta varía entre personas. La genética, la hipertensión, los medicamentos y la sensibilidad individual pueden modificar la aparición de palpitaciones, insomnio o presión elevada.
En conjunto, la evidencia sitúa el consumo moderado entre tres y cinco tazas pequeñas diarias, sin superar 400 miligramos de cafeína, como seguro para la mayoría.




