Joven mexicano crea brasier que detecta cáncer de mama.

Julián Ríos Cantú, estudiante de 17 años del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey, inventó un brasier que ayudará a detectar con oportunidad casos de cánceres de mama. Recordemos que esta enfermedad es una de las que más cobra la vida de mujeres alrededor del mundo.

Después de que su propia madre lidiara con un agresivo cáncer de mama, Ríos Cantú decidió poner manos a la obra y, junto con sus compañeros de universidad, desarrolló la prenda. Funciona con sensores que tienen la capacidad de conectarse con una base de datos en la que están almacenados diversos tipos de cáncer positivo; esto permite saber qué tipo de tumor se está enfrentando y de qué tipo es.

El primer prototipo del brasier ya fue probado con una efectividad de 93 %, de acuerdo con la base de datos disponible (una fase beta). Y por supuesto al proyecto se han sumado al menos unos 11 expertos de instituciones reconocidas como la Universidad de Stanford, Amazon, oncólogos y otros estudiantes del Tec de Monterrey. Según el procedimiento probado, tienes que ponerte el brasier por entre 60 y 90 minutos a la semana para poder hacer un análisis con menos margen de error; aunque se espera que pronto se logre obtener información en tiempo real.

Su invento no es una ocurrencia estudiantil, por desgracia, Julián sabe de primera mano lo que implica lidiar con el cáncer de mama pues a su madre le extirparon los dos senos, por lo que estuvo a punto de morir, todo por un mal diagnóstico. Desde entonces decidió aprender todo sobre el cáncer que lastimó a su familia y hacerle frente. Así fue como desarrolló, junto con cuatro compañeros de la escuela, unos sensores cuya interpretación de algoritmos tiene la capacidad de comparar en una base de datos con 1000 diagnósticos positivos en cáncer sus resultados. Esto crea mapas con imágenes termográficas que permiten observar qué tipo y fase de cáncer se enfrentará.

“EVA” es un brasiere desarrollado por Ríos a través de su compañía Higia Technologies. La creación integra al menos 200 pequeños biosensores capaces de mapear la superficie de la mama y determinar, por ejemplo, la conductividad térmica por zonas. Entre mayor calor en cierta área, significa que hay un mayor flujo de sangre, lo que representa que hay algo que se está alimentado de esos vasos sanguíneos, lo que normalmente corresponde a un cáncer. Los datos son enviados vía bluetooth a un celular o tablet y son comparados con una base de datos para tener una evaluación de riesgo en minutos.

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