La fruta aporta fibra, vitaminas y compuestos vegetales que forman parte de una alimentación saludable. Sin embargo, su consumo sigue siendo bajo entre muchos adultos.
Investigadores de la Universidad de Dakota del Norte y del Departamento de Agricultura estadounidense encontraron diferencias en este hábito entre personas con distintas condiciones cardiovasculares.
Comer fruta entera con mayor frecuencia se asoció con mejor salud cardiovascular. Los jugos no mostraron esa misma relación, incluso siendo de fruta al 100 %.
El consumo de fruta variaba según los diagnósticos
El estudio, publicado en Current Developments in Nutrition, analizó datos de 371 038 adultos provenientes de una encuesta de salud realizada en Estados Unidos durante 2019.
Los participantes señalaron con qué frecuencia comían fruta y bebían jugos de fruta al 100 %. También indicaron si habían recibido determinados diagnósticos médicos.
Con esas respuestas, los investigadores compararon los hábitos alimentarios de personas con y sin hipertensión, colesterol elevado, antecedentes de infarto y otras condiciones cardiovasculares.
El menor consumo de fruta entera entre quienes tenían hipertensión, colesterol alto, antecedentes de infarto o enfermedad coronaria persistió al considerar edad, educación, ingresos y tabaquismo.
La enfermedad coronaria afecta las arterias que llevan sangre al corazón. Las personas con este diagnóstico también comían fruta con menor frecuencia que quienes no lo tenían.
Los jugos presentaron diferencias entre dos grupos
Al analizar los jugos, los investigadores encontraron un patrón distinto. Después de considerar los mismos factores, las diferencias persistieron únicamente para colesterol alto y antecedentes de infarto.
Las personas que habían sufrido un infarto bebían jugos con mayor frecuencia que quienes no reportaban ese antecedente. Entre quienes tenían colesterol alto ocurrió lo contrario.
La comparación distinguió los jugos de fruta al 100 % de las bebidas saborizadas con azúcar añadido, que quedaban fuera de esa categoría en la encuesta.
En el conjunto de participantes, la fruta entera se consumía, en promedio, poco más de una vez al día. Los jugos se bebían con menor frecuencia.
La frecuencia promedio de consumo de jugos fue de 0,30 veces al día, equivalente a unas dos veces por semana, frente a 1,06 para fruta entera.
La fibra cambia al pasar de fruta a jugo
Una diferencia nutricional entre ambos alimentos es la fibra. Durante la extracción del jugo se elimina buena parte de la que permanece en la fruta entera.
Por ejemplo, una taza de naranja en gajos aporta unos 3,6 gramos de fibra. Una taza de jugo de naranja contiene alrededor de 0,5 gramos.
Los autores plantean que esta diferencia podría contribuir a explicar las asociaciones observadas, dado que el consumo de fibra está relacionado con beneficios para la salud cardiovascular.
La fruta también aporta polifenoles, compuestos vegetales con actividad antioxidante. Algunos están unidos a la fibra y llegan al intestino grueso, donde las bacterias los transforman.
Los investigadores proponen seguir estudiando estos hábitos a lo largo del tiempo para orientar estrategias que aumenten el consumo de fruta entre adultos con distintas condiciones cardiovasculares.




