Las infecciones por Candida auris representan un desafío en los hospitales: este hongo puede persistir en el entorno y resistir a medicamentos destinados para eliminarlo.
Ahora, los investigadores identificaron en una paciente hospitalizada en Kenia una cepa resistente a cuatro clases de antifúngicos, los fármacos más utilizados para tratar infecciones por hongos.
El estudio, publicado en Scientific Reports, describe el primer caso africano con este perfil y, según los autores, el segundo documentado a escala mundial.
Una infección detectada después de una cirugía
El caso corresponde a una mujer de 28 años ingresada para una cirugía programada en un hospital de Nairobi, la capital del país africano.
Durante su hospitalización desarrolló una infección en la herida quirúrgica, acompañada de secreción purulenta. La fiebre persistió después de iniciar el tratamiento con antibióticos.
Un cultivo de la herida permitió recuperar el hongo. Posteriormente, el análisis de su material genético confirmó que pertenecía a la especie Candida auris.
Entre febrero y octubre de 2025, la paciente recibió diversos antimicrobianos, incluidos antifúngicos como fluconazol, caspofungina y flucitosina, mientras evolucionaba su situación clínica durante la hospitalización.
Los investigadores estudiaron la respuesta del microorganismo a distintos medicamentos y examinaron su genoma para identificar alteraciones relacionadas con la resistencia observada en el laboratorio.
Candida auris resistente a varios tratamientos antifúngicos
Las pruebas mostraron resistencia al fluconazol, la caspofungina, la micafungina, la anfotericina B y la flucitosina, medicamentos pertenecientes a cuatro familias diferentes de antifúngicos.
Los autores clasificaron este perfil como panresistencia. La resistencia simultánea a esas cuatro clases reduce las alternativas terapéuticas disponibles para combatir las infecciones que provoca.
El análisis genético identificó mutaciones asociadas con la resistencia a los azoles y las equinocandinas, dos grupos de medicamentos incluidos en las pruebas realizadas.
También detectaron una alteración en el gen FUR1 que podría inutilizar una enzima necesaria para activar la flucitosina, en consonancia con la resistencia encontrada.
Otra modificación apareció en el gen FCY1, igualmente relacionado con el procesamiento de ese medicamento. Su posible participación en la resistencia todavía requiere comprobación experimental.
Un hallazgo que exige reforzar la vigilancia
El hongo, denominado actualmente Candidozyma auris, puede propagarse en establecimientos sanitarios y permanecer en superficies, lo que dificulta controlar los brotes y evitar nuevas infecciones.
La cepa estudiada pertenece al linaje I, presente también en otros países. Sus características genéticas difieren de las descritas en el caso estadounidense citado.
Estas diferencias permiten considerar que la resistencia pudo surgir de manera independiente. Sin embargo, los investigadores tampoco pudieron descartar su introducción desde otro lugar.
El estudio señala que las opciones se restringen especialmente donde resulta difícil acceder a nuevos antifúngicos, como ibrexafungerp, mencionado entre las alternativas de interés.
Tras confirmar la panresistencia, el equipo comunicó el resultado al hospital para facilitar medidas específicas de prevención y control frente a este hongo hospitalario.




