Cada año, millones de toneladas de plástico terminan en vertederos, ríos y océanos, acumulándose durante siglos por su resistencia a la degradación. Este problema ambiental ha impulsado a la ciencia a buscar soluciones biodegradables y sostenibles.
En este contexto, un hallazgo reciente ha sorprendido al mundo: ciertos hongos que comen plástico, capaces de degradar incluso los tipos más resistentes. Su potencial para transformar la gestión de residuos plásticos es enorme.
En este artículo veremos qué hongos son capaces de lograrlo, cómo actúa su metabolismo sobre los plásticos más persistentes y por qué podría tratarse de una de las claves ecológicas del futuro.
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El problema del plástico y su baja reciclabilidad
El plástico ha revolucionado nuestra vida cotidiana gracias a su durabilidad, bajo costo y versatilidad. Sin embargo, esas mismas propiedades lo convierten en un grave problema ambiental. Su lenta degradación natural, que puede demorar cientos de años, genera una acumulación persistente en ecosistemas terrestres y acuáticos.
Un ejemplo es el polipropileno (PP), utilizado en envases, textiles, juguetes y componentes electrónicos. A pesar de representar hasta el 28% de los residuos plásticos mundiales, solo se recicla aproximadamente el 1% (Samat et al., 2023). Su estructura química hidrofóbica y su baja reactividad dificultan su reciclaje.
El resultado es alarmante: más de 109 millones de toneladas de plástico han terminado en ríos y cerca de 30 millones en los océanos (University of Sydney, 2023). Estos materiales se fragmentan en microplásticos que afectan a la fauna marina, entran en la cadena alimentaria y plantean riesgos para la salud humana.
Hongos que comen plástico
Ante este panorama, la ciencia ha comenzado a explorar rutas biológicas para combatir los residuos plásticos. Entre las más prometedoras está el uso de hongos que degradan plásticos.
Un estudio publicado en npj Materials Degradation demostró que dos especies comunes de hongos, Aspergillus terreus y Engyodontium album, pueden biodegradar polipropileno tras ser pretratado con luz ultravioleta o calor. En solo 90 días, lograron reducir hasta un 27% del peso del plástico tratado.
Estos hongos, habituales en suelos y plantas, producen enzimas que descomponen compuestos complejos. Al aplicar estas capacidades sobre plásticos, logran convertirlos en moléculas más simples que luego pueden metabolizar.

Cómo logran los hongos degradar los plásticos
Los hongos secretan enzimas extracelulares como lacasas, peroxidasas y esterolasas, capaces de romper enlaces poliméricos en plásticos. Este proceso se ve favorecido cuando el material ha sido previamente tratado con luz UV o calor, lo que debilita su estructura molecular.
Por ejemplo, en el estudio de la Universidad de Sydney, el Aspergillus terreus mostró una eficiencia superior en la degradación del polipropileno metalizado tratado con rayos UV, logrando una pérdida de peso del 25.29% en 90 días.
Otro hongo, Aspergillus versicolor, fue identificado por su capacidad para degradar poliuretano en condiciones controladas, alcanzando una eficiencia del 55% en pruebas de enterramiento en suelo durante un mes (Rajan et al., 2024).
Diversidad de hongos que degradan plásticos
Según una revisión publicada en Journal of Fungi, más de 400 especies de hongos son capaces de degradar diferentes tipos de plástico. Entre las clases más destacadas están los Ascomycota (como Aspergillus, Penicillium, Fusarium) y Basidiomycota (como Pleurotus).
Estos hongos han sido aislados de diversos entornos: suelos de vertederos, manglares, ambientes marinos y hasta zonas polares. Algunos muestran actividad contra plásticos como el polietileno (PE), el tereftalato de polietileno (PET), el policloruro de vinilo (PVC) y la espuma de poliestireno (PS).
Su capacidad no solo depende de la especie, sino también del tipo de plástico, las condiciones ambientales y los tratamientos previos aplicados.
El caso del poliuretano: un plástico especialmente resistente
El poliuretano (PU) es otro plástico ampliamente utilizado en espumas, recubrimientos y textiles. Es especialmente resistente a la degradación debido a su estructura con enlaces de uretano.
Un estudio publicado en la revista Polymers identificó al hongo Aspergillus versicolor como un degradador eficaz de PU. Fue aislado de aguas residuales industriales y cultivado en condiciones controladas con películas de poliuretano. Los resultados mostraron cambios estructurales visibles bajo microscopía electrónica y emisión de CO2 como producto de la degradación.
El rendimiento fue mejorado al optimizar variables como el pH, la temperatura y la composición del medio de cultivo. Esta investigación demuestra el potencial de aislar hongos adaptados a ambientes contaminados para su uso biotecnológico.
Ventajas del uso de hongos en la biodegradación de plásticos
Los hongos ofrecen múltiples ventajas frente a otros métodos de tratamiento de plásticos:
- Son organismos versátiles, capaces de colonizar superficies sólidas y ambientes extremos.
- Producen una gran variedad de enzimas adaptadas a diferentes tipos de compuestos.
- Pueden metabolizar el carbono de los plásticos y convertirlo en biomasa.
- Su aplicación no requiere alta energía ni genera residuos tóxicos.
Estas propiedades los convierten en candidatos ideales para el desarrollo de sistemas de biodegradación sostenibles.
Limitaciones y próximos desafíos
A pesar de los resultados prometedores, aún quedan desafíos por resolver antes de aplicar estos hongos a escala industrial:
- La velocidad de degradación aún es baja comparada con la generación de residuos.
- Se requieren pretratamientos físico-químicos para debilitar los plásticos.
- Es necesario entender mejor los mecanismos bioquímicos implicados.
- Faltan sistemas optimizados para operar en condiciones ambientales reales.
Investigaciones futuras se centran en aislar cepas más eficientes, mejorar la expresión enzimática y combinar hongos con otros microorganismos en consorcios sinérgicos.
Este hongo milenario puede regenerar neuronas y podría revertir el envejecimiento cerebral.
Conclusión
La identificación de hongos que degradan plásticos abre una vía esperanzadora para enfrentar uno de los mayores desafíos ambientales del siglo XXI. Aspergillus terreus, Engyodontium album y Aspergillus versicolor son solo algunos ejemplos de especies con capacidad para reducir el impacto de residuos persistentes como el polipropileno y el poliuretano.
Aunque aún se requiere más investigación, el uso de hongos como agentes biodegradadores representa una alternativa ecológica y de bajo impacto que podría integrarse en soluciones de economía circular.
1. Ekanayaka, A. H., Tibpromma, S., Dai, D., Xu, R., Suwannarach, N., Stephenson, S. L., Dao, C., & Karunarathna, S. C. (2022). A review of the fungi that degrade plastic. Journal of Fungi. DOI: 10.3390/jof8080772
2. Rajan, A., Ameen, F., Jambulingam, R., & Shankar, V. (2024). Biodegradation of polyurethane by fungi isolated from industrial wastewater—A sustainable approach to plastic waste management. Polymers. DOI: 10.3390/polym16101411
3. Samat, A. F., Carter, D., & Abbas, A. (2023). Biodeterioration of pre-treated polypropylene by Aspergillus terreus and Engyodontium album. NPJ Materials Degradation. DOI: 10.1038/s41529-023-00342-9




