El tinnitus y los problemas de sueño suelen convivir en millones de personas, afectando tanto el descanso como la calidad de vida. Según el estudio publicado en Brain Communications, esta relación no es casual: el cerebro mantiene un diálogo constante entre los circuitos del sueño y los que generan el sonido fantasma.
A lo largo del día, el tinnitus puede sentirse como un ruido molesto, pero en la noche adquiere un papel distinto. El estudio revela que ciertos patrones de actividad cerebral pueden impedir que el cerebro entre en el sueño profundo, especialmente cuando esa actividad mantiene un estado de alerta permanente.
Comprender cómo interactúan el mecanismo cerebral del tinnitus y los procesos del sueño profundo no solo explica por qué descansar es tan difícil para quienes lo padecen, sino que abre nuevas puertas para futuros tratamientos.
Cómo el tinnitus altera la actividad cerebral
El tinnitus y los problemas de sueño se conectan en regiones cerebrales clave. De acuerdo con el estudio, el tinnitus surge cuando áreas auditivas y no auditivas aumentan su actividad espontánea, creando un sonido interno que no proviene del entorno.
Esta actividad exagerada también involucra regiones emocionales como la amígdala y el núcleo accumbens, que pueden intensificar la sensación del sonido. Cuando estas zonas se mantienen hiperactivas durante la noche, el cerebro permanece en un estado parcial de alerta.
Ese estado de alerta, incluso si es leve, compite directamente con los procesos que deberían preparar al cerebro para dormir. Así, el tinnitus no solo genera un sonido; también reorganiza la forma en que grandes redes neuronales funcionan durante la transición al sueño.
Competencia entre el tinnitus y el sueño profundo
Durante el sueño profundo, el cerebro entra en un patrón sincronizado conocido como ondas lentas. Según el artículo publicado en Brain Communications, estas ondas son esenciales para restaurar el cuerpo y desconectar temporalmente los sentidos.
Sin embargo, las regiones involucradas en el mecanismo cerebral del tinnitus pueden seguir activas durante estas etapas. Esta actividad local se parece a un pequeño “despertar” dentro del cerebro dormido, lo que dificulta alcanzar un sueño profundo reparador.
Cuando estas áreas hiperactivas interfieren con las ondas lentas, el sueño se fragmenta. Incluso si la persona no despierta por completo, su descanso se vuelve más ligero, más inestable y menos restaurador.
Cómo el sueño profundo puede reducir el tinnitus temporalmente
El estudio señala algo interesante: cuando la presión del sueño es muy alta, el sueño profundo puede temporalmente superar la actividad anómala que provoca tinnitus. Durante esas primeras horas, el cerebro logra generar ondas lentas tan sincronizadas que la actividad irregular pierde fuerza.
Este proceso permite que muchas personas describan el sueño como un momento en el que el tinnitus “baja”, incluso si no desaparece por completo. Pero conforme avanza la noche y las ondas lentas se debilitan, la actividad asociada al tinnitus vuelve a ganar terreno.
Eso explicaría por qué muchas personas despiertan con el tinnitus más intenso en la mañana. A medida que el cerebro se acerca al final del ciclo de sueño, la protección natural contra la actividad anómala disminuye.
La plasticidad cerebral y el mantenimiento del tinnitus
El tinnitus no se sostiene solo por la actividad anómala del momento; también se mantiene gracias a la plasticidad cerebral. De acuerdo con el estudio, durante el sueño ocurren procesos que fortalecen conexiones neuronales.
Si las redes relacionadas con el tinnitus permanecen activas, el cerebro podría consolidar estas conexiones durante la noche. Es como si el sonido fantasma se volviera más “real” para el cerebro con el paso del tiempo.
Este proceso ayuda a explicar por qué, en algunos casos, el tinnitus se vuelve crónico. El sueño profundo, normalmente beneficioso para la memoria y el aprendizaje, también puede reforzar circuitos que perpetúan el sonido interno.
Conclusión
El vínculo entre el tinnitus y los problemas de sueño profundo es mucho más profundo de lo que parece. El estudio, muestra que ambos fenómenos comparten redes cerebrales que pueden competir o influirse mutuamente.
Mientras el tinnitus genera actividad anómala capaz de fragmentar el sueño, las primeras fases del sueño profundo pueden, a su vez, disminuir temporalmente la intensidad del tinnitus. Esta interacción bidireccional abre nuevas posibilidades para comprender y tratar a quienes conviven con este fenómeno.
