Construir una célula desde cero ha sido durante décadas uno de los mayores desafíos de la biología, porque exige reproducir las funciones esenciales que hacen posible la vida.
Ahora, un equipo de la Universidad de Minnesota presentó una célula sintética capaz de crecer, copiar su ADN y dividirse mediante un sistema completamente definido.
Todavía no es vida artificial completa, pero demuestra que ya es posible reunir funciones básicas de una célula en un mismo sistema sintético.
Una célula ensamblada con piezas conocidas
La estructura fue apodada SpudCell y no nació de modificar una bacteria viva, sino de organizar moléculas dentro de liposomas.
Estos liposomas funcionan como pequeñas bolsas rodeadas por una membrana grasa, parecidas a una versión mínima de una célula.
Dentro de ellas, los investigadores colocaron un genoma sintético de 90 kilobases, distribuido en varios plásmidos con instrucciones específicas.
Ese genoma contenía genes relacionados con la transcripción, traducción, replicación del ADN, alimentación, crecimiento y división celular.
Cada componente era conocido y controlado, algo fundamental para identificar qué piezas mínimas necesita un sistema parecido a la vida.
Crecer, copiar ADN y producir descendencia
Para crecer, estas células sintéticas se alimentaron fusionándose con pequeños liposomas cargados de moléculas, enzimas y lípidos necesarios.
Esa alimentación no ocurrió al azar: dependía de una proteína producida desde el propio genoma de la célula sintética.
Luego, el sistema logró copiar su material genético usando una maquinaria basada en la polimerasa Phi29, capaz de replicar ADN dentro del liposoma.
Después vino el paso más delicado: dividir esa estructura en nuevas unidades, primero con ayuda mecánica y luego mediante un mecanismo genéticamente codificado.
Los investigadores reportaron cinco generaciones de ciclo celular, aunque solo una parte de las células hijas conservó el genoma completo tras varias divisiones.
Aún no está viva, pero se acerca
El estudio también mostró selección: una variante con mayor capacidad de alimentación creció mejor y produjo más descendientes que otra menos eficiente.
Esa parte es importante porque conecta el genotipo con el comportamiento del sistema, algo necesario para acercarse a procesos evolutivos reales.
Aun así, SpudCell todavía depende de intervención externa, no fabrica todos sus componentes y no puede sostenerse como una célula natural.
Tampoco demuestra evolución darwiniana completa, porque la mutación ventajosa fue introducida por los investigadores y no apareció espontáneamente.
Pero este estudio acerca a la ciencia a un objetivo que durante décadas parecía inalcanzable: construir una célula desde cero puede ser posible.




